ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Es contradictorio que uno de los pintores más famosos de España en el siglo XX, el valenciano Joaquín Sorolla, permaneciese largo tiempo desconocido en Francia, un país que colinda con su tierra natal. Lo es aún más cuando se conoce que Francia desempeñó un papel importante en su carrera.

Ana Debenedetti, directora de la fundación Bemberg (Toulouse, Francia) –que exhibe desde el 30 de abril hasta el 13 de septiembre la muestra Maestro de la Luz, con 65 piezas del pintor provenientes de los fondos del Museo Sorolla en Madrid– ha comentado a agencias extranjeras que en su país no se le ha dado el justo reconocimiento que merece con el paso del tiempo.

Cartel de la exposición Maestro de la Luz Foto: Cartel de la exposición

 

«Se le etiquetó como posimpresionista antes de la llegada de las vanguardias y de la pintura abstracta. Pero él no buscó simplemente hacer algo después del impresionismo, sino que plasmó una visión muy personal, marcada sobre todo por su tratamiento de la luz», apunta.

Con apenas 32 años, en 1895, el artista obtuvo una medalla de oro por la obra presentada en el Salón de la Sociedad de Artistas Franceses, y cinco años más tarde, en la Exposición Universal de 1900, otro cuadro le valió el Gran Premio. Su primera monografía parisina llegaría en 1906, en la galería de Georges Petit.

Enrique Varela, director del Museo Sorolla de Madrid, ha puntualizado cuán importante fue la estancia del pintor en la ciudad parisina: «Fue su punto de encuentro con las corrientes artísticas y también su catapulta. Después llegaría Londres y finalmente su consagración en la Hispanic Society de Nueva York».

Sin embargo, hasta la actualidad, además de las ya mencionadas, solo se le habían dedicado tres exposiciones en Francia: la primera compartida con su contemporáneo y amigo, el pintor estadounidense John Singer Sargent (2007); una segunda en el museo de los impresionismos de Giverny (oeste de París, 2016); y más recientemente en el palacete de Caumont (Aix-en-Provence, 2020).

La exposición que le dedica la Colección Bemberg se inscribe así entre las raras manifestaciones en Francia dedicadas a la obra de Sorolla, centrada en la iluminación de los cuadros del pintor, considerada por Enrique Varela «la materia principal» en su paleta de colores.

Pinturas de Joaquín Sorolla, en la Fundación Bemberg de Toulouse. Foto: Tomada de Internet

«Más allá de unos colores vibrantes, la luz es la profunda preocupación que Sorolla trata de trasladar al lienzo y que consigue en todas y cada una de las obras –y en cada uno de los géneros– que practica», manifestó.

La explicación también puede encontrarse en una de las citas impresas en las paredes de la exposición, atribuida al político francés Henri Rochefort (1830-1913): «Jamás un pincel contuvo tanto sol».

Estas 65 piezas –cuantiosa cantidad, por cierto– incluyen algunas de sus pinturas más famosas. La primera parte se dedica a la gran fascinación de Sorolla: el mar, su orilla y sus gentes. Las escenas de playa se convirtieron en su seña de identidad y fueron clave para su reconocimiento.

Bañar a los niños (1899), de Joaquín Sorolla. Foto: Tomada de Internet

En sus inicios, abordó la vida cotidiana de los pescadores valencianos desde un enfoque realista, narrativo y casi antropológico. A partir de mediados de la década de 1890, sus obras reflejaban la espera y descarga de los barcos, la reparación de redes y los fenómenos naturales del entorno marino.

Los retratos en jardines –segundo momento de esta muestra– aparecen en su obra a partir de la estancia en el palacio de La Granja de San Ildefonso, en 1907, donde acudió para retratar a los reyes de España. Más tarde, a partir de 1910 y durante la construcción de su casa-taller en Madrid, su propio jardín se convirtió en uno de sus temas predilectos.

Entonces… si el artista gozó del merecido reconocimiento en todo el mundo, e incluso en nuestra Isla, donde el Museo Nacional de Bellas Artes atesora alrededor de 30 piezas suyas, ¿qué le impidió triunfar en Francia?

Al respecto ha explicado Enrique Varela que esto se debió a la huella dejada por «interpretaciones monolíticas de la historia del arte» que han «primado determinadas corrientes y pintores, principalmente impresionistas», en detrimento de artistas como el valenciano. «Pero ese relato ya se ha roto. Sorolla ya ha pasado a considerarse uno de los grandes pintores nacionales e internacionales de la España y la Europa de su tiempo», agregó.

La bisnieta del artista, Fabiola A. Lorente-Sorolla, ha afirmado que se trabaja para una futura exposición en París, aunque se desconoce cuándo será. Se salda, al menos en parte, una deuda pendiente con el «pintor de la luz». 

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