
Un 9 de mayo de 1920, en el municipio granmense de Media Luna, vio la luz una mujer excepcional. Celia Sánchez Manduley, patriota, revolucionaria y guerrillera, fue también ser humano de valores incuestionables, sencilla y humilde siempre. De ella guarda este pueblo los más sinceros recuerdos, por su huella de sensibilidad y entrega sin límites a la obra en la que creía y a quienes más necesitan ser dignificados por ella. No hay quien estuviera cerca de Celia y no la admirara y respetara, tal y como lo hizo Fidel, como lo hicieron todos sus compañeros de lucha. Su muerte prematura dejó un vacío en el alma de este pueblo, que, no obstante, se convirtió en mayor guardián de su ejemplo.
En esta fecha, Granma la recuerda con un breve pero sentido poema de la destacada escritora cubana Nancy Morejón.
CELIA
Celia es ágil y fuerte
y atraviesa una ruta
de orquídeas, cada día.
Celia es cubana y nuestra
como los mantos de la Sierra.
Celia, buena y sencilla,
entre los pescadores de Niquero
y el esplendor de la bahía.
Fusiles, hachas, flechas,
piedras del río condujo
hacia el pico más puro.
Llega Fidel de la montaña
y ella deshierba helechos
y los pone a sus pies
para avivar el corazón del pueblo.
Como el viento sutil de Media Luna,
Celia es así, como era Celia,
sonrisa y tempestad,
y con ellas se marcha,
entre mantos y orquídeas,
hacia las puertas de la eternidad.











COMENTAR
Responder comentario