Bailarín, coreógrafo y director, Ben Stevenson (Inglaterra, 1936), artífice de una vasta obra presente en el repertorio de numerosas compañías de ballet alrededor del mundo, murió ayer a pocos días de cumplir los 90 años. El mundo de la danza lo despide con muestras de afecto, entre las que se incluyen las del Ballet Nacional de Cuba (BNC).
A decir de la compañía, su labor, vinculada estrechamente a su quehacer, no será olvidada por «su talento, generosidad, sabiduría, y el tesoro de sus creaciones». En tanto, rememora un escrito en su honor de la primera bailarina y directora general de la compañía, Viengsay Valdés.
Bajo el título Ben Stevenson y su huella en el Ballet Nacional de Cuba, el texto evoca los extraordinarios aportes del coreógrafo a la danza clásica mundial, además de la admiración que le profesa la primera bailarina cubana.
Ambos se conocieron en 2019. El bailarín, que ya había visitado el BNC en 1978, accedió a la petición de Viengsay Valdés de visitar la sede una vez más. Allí compartió sus aportes como maestro y mentor con cientos de bailarines de diferentes generaciones.
«Con gran sentido del humor y siempre buscando símiles que puedan aguzar la imaginación del danzante, Stevenson derrochaba carisma en el salón. A pesar de su avanzada edad y de su salud delicada, no perdía oportunidad para mostrarle a cada bailarín las formas de interpretar y relacionarse entre sí: enfatizar la importancia de la mirada, la química que debe existir en la pareja, la complicidad y hasta las pequeñas riñas que pueden surgir en las relaciones amorosas», contó la primera bailarina.
La experiencia de trabajar a su lado, que disfrutó a plenitud y sintió como si volviese «a vivir mis ensayos con el maestro Fernando Alonso y con Alicia», reafirmó su convicción de que Stevenson fue una de las grandes personalidades de nuestra época. Asimismo, afirmó que, en cada una de sus visitas, no solo amplió su relación con el BNC, sino que también consiguió enseñar a los intérpretes con la sabiduría y el talento de los grandes maestros.
«El repertorio y la historia de nuestra compañía crecieron con los aportes de este maestro y coreógrafo al que, desde ya y para siempre, reconoceremos como un eterno amigo», concluyó la directora de la institución.











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