«La experiencia de nuestro país en recibir ayuda internacional, incluyendo de EE.UU, es amplia y constructiva. Cualquier donante puede dar fe de esa realidad», así expresó en su cuenta en x el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
El mandatario cubano argumentó además que «si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba, por muy inconsecuente y paradójico que resulte el ofrecimiento a un pueblo que, de modo sistemático y despiadado, el propio gobierno estadounidense castiga colectivamente».
«Las prioridades son más que evidentes: combustibles, alimentos y medicinas» afirmó Díaz-Canel.
Refiriéndose al doble racero de brindar ayuda por una parte mientras se profundiza el castigo colectivo dijo el Presidente cubano: «Por cierto, podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida».
El Primer Secretario del Comité Central del Partido culminó diciendo que «nuestra experiencia de trabajo con la Iglesia Católica es rica y productiva».













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