CIENFUEGOS.–Mi son tiene piel morena lleva por título el documental testimonial que será estrenado en Cienfuegos, en ocasión de los fastos por el centenario del Conjunto de Música Tradicional Los Naranjos, el próximo 3 de abril.
Con una duración de 45 minutos, esta coproducción del Centro Provincial de Cine y la Dirección Provincial de Cultura explora la memoria viva del son tradicional y la fragilidad de una herencia musical que depende, hoy más que nunca, de quienes aún la recuerdan, expresó a Granma su director, el cineasta cienfueguero Jorge Luis Marí, con múltiples premios de televisión investigativa histórica en los festivales del sector.
Añadió el miembro de la Uneac que la pieza audiovisual nace de la necesidad de preservar una memoria que desaparece lentamente. El Conjunto Tradicional de Sones Los Naranjos no solo representa una agrupación musical, representa una forma de vivir la música, de entender la comunidad, transmitir la cultura, consideró.
A su juicio, durante años estos músicos han sostenido una tradición sin reconocimiento suficiente. Sus historias forman parte de la historia cultural de Cuba. Este documental es un intento de escuchar esas voces antes de que desaparezcan, subrayó Marí.
Sostuvo su director que el conflicto central del documental es la tensión entre permanencia y desaparición. El material fílmico de Marí observa un proceso silencioso: instrumentos que dejan de sonar, canciones que dejan de interpretarse, historias que se olvidan.
El conflicto no es narrado de forma explícita, sino revelado a través de los testimonios. El espectador comprenderá progresivamente que el verdadero peligro no es la desaparición del grupo, sino la evanescencia de una forma de memoria cultural.
Mi son tiene piel morena reconstruye la historia del Conjunto a partir de los relatos de sus protagonistas. Los músicos hablan de los orígenes del grupo, de las fiestas campesinas, de los viajes, de los años difíciles, de los músicos que ya no están.
Las canciones aparecen como fragmentos de memoria. Cada testimonio revela una parte de la historia colectiva. Poco a poco emerge una pregunta: ¿Qué ocurrirá cuando estas voces desaparezcan?
El documental se articuló a partir de testimonios directos. No tiene narrador omnisciente. La historia es contada por quienes la vivieron. Los testimonios no se emplean como ilustración histórica sino en tanto motor dramático.
Las entrevistas fueron filmadas en espacios significativos: casas, patios, lugares de ensayo, espacios comunitarios. La cámara busca la cercanía emocional. El silencio posee un valor narrativo; mientras que tanto las pausas como los gestos son parte del relato.
El trabajo se inscribe dentro de la tradición del cine documental observacional y testimonial. La estética evita la espectacularización y se privilegia la autenticidad. El propósito estriba en generar una experiencia de proximidad humana.
La obra, producida por Valia Estable, cuenta con la fotografía del experimentado camarógrafo cienfueguero Nelson Rodríguez y la edición/musicalización de otra talentosa cineasta local como Rita Arbolay.
El título escogido, Mi son tiene piel morena, remite a un son con letra y música de dos grandes: el poeta Rogelio Porres y el sonero y voz prima de la agrupación por largos años, Pablo Jústiz.











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