ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ramón Barreras

Cuando José Antonio Fulgueiras habla o escribe de los pasajes más grandiosos de nuestra historia Patria, incluidos los más cotidianos, esos que también forman parte de nuestros valores y el extraordinario acervo cultural de que disponemos, lo hace con una sencillez y una gracia que conmueven.
Tal vez sea porque «Machete», como también lo conocen sus amigos, lo hace desde la belleza y el convencimiento, y por esa necesidad que tiene de persuadir, no desde el aburrimiento, sino involucrando a sus interlocutores en lo que dice.

Para lograrlo el Fulgue ha debido cultivar una vasta cultura a partir de lecturas y estudios, porque como el suele decir, no se puede explicar bien lo que no se conoce. En las numerosas obras que atesora, él ha demostrado como pocos, que la historia no es una colección de fechas muertas, sino un diálogo vivo con el pasado para comprender el presente y construir el futuro. De ahí su famosa frase «la historia debe ser contada antes de ser interpretada».

Basta leer algunos de los textos salidos de su erudición, entre ellos «El marabuzal», «El nombre de mis ideas», o «El Che se viste de blanco», entre otros, para comprender que el reconocido poeta y periodista se propone, y lo logra, dejar una huella en la conciencia y espíritu de los lectores, y lo hace, porque escribe desde los sentimientos, a la hora de abordar una personalidad o un hecho histórico.     

Como cronista e historiador ferviente que es, cuando Fulgueiras habla de Martí, de Fidel o de Bolívar, entre otros, no olvida contarnos sus grandezas, y también esos pequeños detalles que enaltecen a los hombres de bien, y los hacen terrenales y cercanos a nosotros, tal y como se necesita y merece el momento actual que vive la Patria.

Igual sucede, cuando nos narra la labor de un médico cubano en las selvas bolivianas, la lejana Gambia o del cardiocentro de Santa Clara, por no hablar de sus famosas crónicas escritas con una gracia sin par, en las que no escapa el más mínimo detalle de personalidades como Víctor Mesa, el árbitro Juan Izquierdo y de muchos otros deportistas, artistas, maestros o científicos que han tenido la suerte de ser tenidos en cuenta por el Premio «José Martí» de Periodismo por la Obra de la Vida. 

De su vasta labor periodística e investigativa, a lo largo de su carrera han surgido obras como «El hombre por dentro»,  «Gambia: el perfume de las raíces», «Víctor Mesa: el béisbol en vida», «Cerca del Che», «Los hombres de negro», «Diario de la Amistad», «Periodista de provincia» y  «El Che regresa a Bolivia», entre otros textos que han prestigiado su quehacer durante más de 50 años.

Por razones como esas, y otras muchas tenidas en cuenta por el jurado, integrado por la Upec y la Unión de Historiadores de Cuba, en fecha reciente el destacado reportero fue merecedor del Premio Nacional de Periodismo Histórico por la Obra de la Vida en su última edición, un lauro que reconoce su meritoria obra profesional en este campo.

Al conocer la noticia, Ricardo Ronquillo expresó el sentir del gremio, cuando dijo: «Fulgueiras es un apasionado de la historia cubana, no solo de la gran historia con sus hechos y personalidades relevantes, de los cuales ha escrito mucho y con ese desenfado distintivo de su obra profesional, sino además del menos abordado ángulo de la cotidianidad. De esos hechos que para algunos pueden ser menores, pero sin los cuales no se teje la grandeza de un país y de su gente […]».

Foto: Ramón Barreras
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