ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Hay libros sobre los bancos, sobre algunas mesas, en estantes, en el suelo. Foto: TahimiMartinez Toledo

Dicen que quienes aman los libros –pero de verdad, con fiebre y nada de pragmatismo– tienen un sueño recurrente: entran a una habitación donde están todos esos títulos que alguna vez han soñado tener; escarban, escogen, guardan, pero justo cuando está por llegar el mejor momento, ese en que se los van a llevar a su casa, para leerlos, despiertan.

Esas cosas no pasan en la vida real. Incluso en Cuba, donde los libros han sido siempre muy baratos, cuestan. Y cada vez surgen en la Isla más negocios dedicados a la venta de libros de segunda mano, donde no son precisamente baratos: tanto vendedores como compradores saben el valor de lo que está en juego.

Y, sin embargo, «esa cosa» pasó en la vida real. Está pasando.

VIVE MÁS…

Es tarde de viernes. En estos tiempos es arriesgado hacer cualquier convocatoria a esa hora; hay muy pocas posibilidades de conseguir transporte, la gente prefiere llegar temprano a su casa, o no salir de ella. Pero en una pequeña sala atestada de libros, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) –17 y H, Vedado, La Habana– no falta la gente.

Se había lanzado la convocatoria en redes sociales, por segunda vez, apenas tres días antes: «La Asociación de Escritores invita a su Biblioteca Abierta ¿Te interesan la poesía, la narrativa, la literatura infantil, el ensayo...? ¡Acércate!  Quizás encuentres ese autor clásico o contemporáneo, cubano o extranjero, que siempre habías querido leer. De seguido habrá concierto de Camerata Vocale Sine Nomine en la Sala Villena. Para que no solo te lleves libros, sino buena música».

Hay libros sobre los bancos, sobre algunas mesas, en estantes, en el suelo. Cada quien permanece ensimismado buscando entre las pilas de verdaderos tesoros que conformaban la biblioteca del lugar, abocada ahora a un proceso de especialización.

Coinciden personas de todas las edades: estudiantes, escritores y aspirantes a escritores, los que leen por placer y los que leen por trabajo, revendedores, jubilados, curiosos… Unos escogen dos o tres títulos; otros ya no tienen idea de dónde meter tantos libros y mucho menos de cómo llevárselos. Todos parecen genuinamente felices.

«NO PENSÁBAMOS QUE FUERA A VENIR TANTA GENTE»

Dazra Novak es escritora, preside la Asociación de Escritores y ha sido una de las impulsoras de esta iniciativa, enmarcada en la campaña Vive más: adopta un libro.

«La función de las bibliotecas ha cambiado a partir de la digitalización de materiales. El público que debía venir a la biblioteca se fue reduciendo y estos espacios han tenido que reinventarse. También las dimensiones de nuestro local se quedaban un poco pequeñas para la cantidad de libros.

«Se acercaba la Feria del Libro y surgieron muchísimas ideas con respecto a qué hacer con la biblioteca para hacerla funcional».

La decisión fue especializarla en aquellos textos que ha publicado Ediciones Unión. Entonces, una pregunta de Karla Flores, comunicadora de la Asociación y quien lleva el club de lectura El Marcador, lo inició todo:

–¿Y qué tal si ponemos a disposición de los lectores todos esos libros que no se van a quedar en la biblioteca?

Continúa contando Dazra: «La primera idea era hacerlo en el marco del Foro Literario, en la Feria del Libro; llenar todo el espacio de libros, aprovechar ese público asistente, y que, de paso, se llevaran todos los que quisieran.

«Como sabemos, la Feria se tuvo que posponer y entonces nosotros dijimos: “Bueno, ¿qué hacemos con esta idea?” “Vamos a lanzarla, vamos a ver qué pasa”. No pensábamos que fuera a venir tanta gente.

«Desde la primera convocatoria el lugar se llenó, las personas estaban aquí desde dos horas antes de abrir. Fue una cosa impresionante, y eso nos ha demostrado el interés que tiene la gente en la lectura. Fue muy hermoso ver esa avidez por los libros.

«Por supuesto, no pudimos hacer ningún tipo de selección, porque son demasiados; o sea, están mezclados narrativa, poesía, ensayo, hay libros de danza, de música, hay muchas, muchísimas cosas, pero ha sido una experiencia hermosa realmente».

RESERVORIOS ESPIRITUALES

Se escuchan frases al vuelo como «Vi a un muchacho con un Rayuela en la mano, no estaba para mí»; «Los que tenemos poschikungunya no podemos agacharnos, poner los libros en el piso es un abuso»; «Yo creo que esta mochila se me rompe hoy». A unos pasos, Yuris Nórido, vicepresidente de la Uneac, le dice a Granma que esta idea la concibieron como una oportunidad para decirle a la gente:

«“Aquí hay una posibilidad de acercarse a un acervo literario, aprovéchenlo”. Y eso tiene que ver precisamente con la vocación de unidad de la organización, de acompañar los procesos creativos, propiciar buena parte de esos procesos y de socializar esa creación y las actividades asociadas a la promoción de lo mejor y más auténtico de la creación artística y literaria.

«Defendemos con todas las fuerzas la idea de que en momentos de crisis la cultura no es un mero adorno. La cultura es sostén, es espacio, ámbito para crear reservorios espirituales».

Creen –dice– que la decisión del país de no parar la programación cultural es aceptada, «adaptándola, por supuesto, a las circunstancias, a las dificultades del momento, y buscando muchas alternativas».

LA OPORTUNIDAD

Brian Serrano Alfonso es alumno del Curso de Técnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso. No pudo venir a la primera convocatoria, pero en esta ocasión ha acopiado un «cargamento» considerable:

«Estoy buscando libros sobre la sociedad cubana entre 1970 y el 2010, libros de ensayo histórico; también los griegos, los clásicos, novelas, cuentos, los diferentes premios… La iniciativa me encanta, también que se vaya dividiendo en varias sesiones, que vayan mostrando poco a poco los fondos».

Carlos Capians se enteró de la Biblioteca Abierta por redes sociales y cree que «está muy bien, porque llega a todo el mundo. Como pueden ver, hay personas de todas las edades aquí; y hay libros de todo tipo: de arquitectura, cuentística, en idiomas extranjeros, muy variados. Creo que tiene el valor de difundir la lectura, teniendo en cuenta el precio de los libros hoy y que aquí los están entregando gratis».

«La oportunidad me parece fantástica, buenísima. Estoy muy contenta con ella –agrega África Pratz–. Es una colección extremadamente variada. He encontrado autores cubanos que estaba buscando y también algunas cosas técnicas que me interesaron mucho. En general es una experiencia extraordinaria, ojalá lo hicieran todos los días».

Crecer en el ámbito digital y hacer confluir varias manifestaciones en una misma convocatoria, son objetivos en el horizonte de la Uneac, que también responde al llamado de llevar el arte al espacio de la comunidad, algo en lo que tiene una tradición de larga data.

«Queremos dotar a los públicos de un pensamiento crítico, de conocimiento sobre nuestras obras, sobre lo que nos atraviesa, lo que nos interesa», reflexiona Dazra.

Casi agotadas ya las dos horas de Biblioteca Abierta, todavía hay quien rebusca. Una muchacha, mientras pasa revista a toda velocidad, va organizando cuidadosamente las hileras de libros. Varios preguntan cuándo volverán a convocar. Casi todos esperan al último instante para dejar de mirar autores y obras.

Esta vez no hay nada de ensoñaciones. Los libros escogidos, muchos de ellos valiosísimos, se irán a sus casas. ¿Quién sabe qué proyectos, ideas, qué felicidades se gestarán al amparo de esas letras?

Están mezclados narrativa, poesía, ensayo, hay libros de danza, de música... Foto: Tahimi Martínez Toledo
Casi todos esperan al último instante para dejar de mirar autores y obras. Foto: Tahimi Martínez Toledo
Cada quien permanece ensimismado buscando entre las pilas de verdaderos tesoros que conformaban la biblioteca. Foto: Tahimi Martínez Toledo
«Desde la primera convocatoria el lugar se llenó, las personas estaban aquí desde dos horas antes de abrir», recuerda Dazra Novak. Foto: Tahimi Martínez Toledo
«Defendemos con todas las fuerzas la idea de que en momentos de crisis la cultura no es un mero adorno», dice Yuris Nórido, vicepresidente de la Uneac. Foto: Tahimi Martínez Toledo

 

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