La presente edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano ha servido como escenario para materializar un sueño que se gestó desde hace más de un año, y cuya convocatoria fue lanzada el pasado 18 de septiembre: una beca para mujeres realizadoras audiovisuales mayores de 50 años, con el propósito de visibilizar las creaciones de ese grupo etario en Cuba.
Aunque es una iniciativa inédita, calificada de «imprescindible», una gran cantidad de propuestas fueron recibidas por las entidades que respaldaron la postulación: el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social.
El fallo del comité de selección, conformado por Marisol Alfonso, jefa de la Oficina en Cuba de UNFPA; Lilian Morales, directora del Sector Industria del Festival; y Sergio Cabrera, coordinador del proyecto Palomas, fue a favor de la sonidista y realizadora independiente Mónica Pita, por la obra El octavo día.
En su curriculum, destaca su trabajo por más de 13 años como productora de la Escuela Internacional de Cine y tv de San Antonio de los Baños y, en paralelo, su vínculo en proyectos audiovisuales independientes dentro y fuera de Cuba.
Una «excelente articulación de este material en torno a las presiones sociales y la falta de autonomía que históricamente han recibido las mujeres, además de su afán de revelar la compleja red de expectativas y discriminaciones que sobrellevan las mujeres en su permanente búsqueda emancipatoria» fueron los juicios que respaldaron a El octavo día.
Sobre el guion, la ganadora resaltó el papel de Susel Lage, de quien surgió la iniciativa de tratar la historia de una joven que, en plena edad de florecimiento personal, debe convertirse en una cuidadora.
Precisamente, «cuántas veces no hemos deseado tener un octavo día, que sea solamente de nosotras, para poder respirar. Eso desea la protagonista de este cortometraje», acotó Mónica Pita.
«Vengo del mundo de la producción hace muchos años y nos asombró tanto ver la convocatoria. Decidimos aceptar el reto de escribir esta historia. El compromiso más grande ahora es que este esfuerzo y confianza llegue al público y sea visto en la próxima edición del Festival», añadió.
La beca para mujeres realizadoras mayores de 50 años (que incluye 10 000 USD, asesoría técnica y acompañamiento creativo por parte del equipo del Proyecto Palomas) surgió como continuidad del espacio «Retos y nuevos caminos. Miradas del cine iberoamericano a la inclusión y diversidad cultural», promovido en la 44 edición del Festival.
Para los proyectos que no resultaron elegidos –inspirados en narrativas de justicia de género, autonomía corporal, derechos humanos, envejecimiento, y múltiples formas de discriminación– las entidades mencionadas prometieron explorar alternativas para su concreción con otras organizaciones, «siempre que sea posible».











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