ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ortelio González Martínez

Ciego de Ávila (11/5/26)– En lo que muchos consideran una inesperada decisión de cara a la 65 Serie Nacional de Béisbol, la dirección provincial de béisbol en Ciego de Ávila anunció oficialmente la designación de Franklin López Agustín como nuevo manager de los Tigres Avileños.

El experimentado entrenador, con amplia trayectoria en el béisbol de su territorio, asume las riendas del equipo en un momento de renovación y altas expectativas.

La directiva provincial destacó la hoja de servicios de López Agustín, quien ha trabajado exitosamente en el desarrollo de jóvenes talentos, sobre todo en el municipio de Primero de Enero, y posee un profundo conocimiento del béisbol avileño. Se espera que su llegada impulse una mezcla equilibrada entre jugadores veteranos y noveles, justo cuando la 65 Serie Nacional se perfila como una de las más exigentes de los últimos años.

Los Tigres Avileños comenzarán los entrenamientos bajo su mando en las próximas semanas, con la mira puesta en el inicio de la temporada y en estos momentos están inmersos en la Copa Centenario del Comandante en Jefe, con la participación de cuatro equipos: Zona Norte, Zona Sur, el Sub-18 y el Sub-23.

El nuevo estratega asume las riendas de los Tigres tras el sensible fallecimiento del campeón olímpico en Atenas 2004, Dany Miranda, quien en apenas tres temporadas como mánager había logrado infundir un nuevo espíritu competitivo al equipo y conquistar el título de la III Liga Élite.

Franklin López Agustín fue protagonista, en 1998, de una de las jugadas más polémicas del bésibol en Cuba, conocida como «El jonrón de la Palmita», en el segundo desafío de la serie Camagüey-Ciego de Ávila, cuando el avileño conectó un largo batazo entre left y center, y el árbitro principal cantó doble por regla porque según su apreciación la pelota había dado en el borde de los límites del estadio.

La decisión provocó una explosión en la dirección avileña, que argumentaba que la bola fue a parar en unas pequeñas palmas que estaban fuera de los límites del estadio y, por tanto, debía de ser cuadrangular, reclamación acertada, pero no fructificó, en lo que se considera uno de los grandes errores arbitrales del béisbol en Cuba.

A la postre Camagüey se impuso en ese play off. Cuentan que en años posteriores la dirección del estadio Cándido González de la urbe agramontina hizo todo lo posible para que las dichosas palmas crecieran lo más rápido posible para evitar situaciones similares en el futuro. Hoy en día, las palmas crecieron, pero el incidente ha quedado marcado en la memoria como uno de los principales hechos acontecidos en ese lugar.

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