ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Don Quijote. Foto: Iván Martínez

El domingo 14 de abril, el Ballet Nacional de Cuba (BNC) se presentó en Toledo. Imponente y majestuosa, así es Toledo, una de las ciudades más bellas de España, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. A 70 kilómetros de Madrid, uno de los mayores atractivos de Toledo es su «casco histórico», con sus calles empedradas, que conserva el trazado que tenía en la Edad Media.

Impresionan en Toledo, la catedral de Santa María, «catedral primada de España», con su arquitectura gótica (para muchos el mayor exponente del Gótico en España). En contraposición a la grandiosidad de la Catedral, encontramos la Mezquita Cristo de la Luz, pequeño edificio construido en el siglo X (999), uno de los monumentos más importantes de la arquitectura hispanomusulmana y mudéjar en España.

De igual manera, sobrecoge el Real Alcázar de Toledo, con sus cuatro torres (¡grandes torres!) inconfundiblemente españolas, por su distintivo chapitel madrileño de pizarra, y, por supuesto, la Iglesia de Santo Tomé (o Santo Tomás), de comienzos del siglo XIV, de estilo mudéjar, donde se encuentra la celebérrima El entierro del conde de Orgaz, cuyo título original es, por cierto, El Entierro del Señor de Orgaz; una de las obras maestras (tal vez la obra  maestra) de El Greco, terminada en 1588 y concebida especialmente para el templo en el que aún se encuentra.

Para muchos, mencionar Toledo (dicen que el nombre de la ciudad fue dado por los romanos: Toletum, que significa «lugar en alto» es pensar en El Greco (1541–1614). El célebre pintor cretense llegó a Toledo en 1577, y ahí vivió y trabajó hasta su muerte. Tal vez por eso, el teatro más importante de la ciudad, situado a escasos metros de la céntrica Plaza de Zocodover e inaugurado en diciembre de 2012, lleva su nombre. Un nombre que, valga hacer resaltar, fue por decisión popular, tras una consulta en las redes sociales.

Y hasta el Palacio de Congresos El Greco llegó la compañía cubana con su versión de Don Quijote (cuarta actuación de la gira por ciudades de España y Portugal, y tercera representación del ballet de Ludwig Minkus).

Por cambios necesarios de última hora, el reparto se conformó de la siguiente manera: Viengsay Valdés (Kitri), Ányelo Montero (Basilio), Jorge Guerra (el torero Espada), Estefanía Hernández (Mercedes, su amante), Gabriela Druyet (Reina de las Dríadas), Alianed Moreno (Amor); Dani Hernández (Don Quijote); Roberto González (Sancho Panza, su escudero); Sadaise Arencibia (Dulcinea, su ideal amoroso), y junto a ellos solistas y el cuerpo de baile en el resto de los personajes.

Nadie podría sospechar que dos horas antes de abrirse la cortina del Auditorio (con capacidad para 925 personas) del modernísimo Palacio de Congresos El Greco, un espacio «multifuncional, versátil y polivalente», la protagonista de la noche, la Primera bailarina y directora general del BNC Viengsay Valdés, estaba siendo atendida en un hospital de San Loreno de El Escorial, por serios problemas respiratorios, con tratamiento intravenoso incluido. Otra primera bailarina estaba preparada entre bambalinas previendo una sustitución inminente. Por suerte, no fue necesario. Segura, ágil, chispeante..., bailó Viengsay Valdés el papel con el que, tal vez, sea más identificada. Un personaje con el que se graduó con título de oro de la Escuela Nacional de Ballet; y que le ha aportado algunos de los mayores triunfos de su carrera, desde que lo interpretó profesionalmente, por primera vez, el 12 de abril de 1996, en el hoy Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Fue un gran esfuerzo el de la bailarina cubana que, sin saberlo, el público que colmó el Auditorio toledano reconoció con creces. Debe estar muy feliz Viengsay Valdés: coraje, determinación y fuerza de voluntad aún le sobran.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.