Los 324 episodios de las 15 temporadas originales de Mentes criminales llegaron a su fin en la programación nocturna de Multivisión, tres años después de que el canal estadounidense CBS emitiera el doble capítulo que parecía cerrar la prolongada saga detectivesca.
Ya sabemos que no fue así. Los telespectadores cubanos tuvieron que esperar menos para que la renovación de la serie se hiciera visible en nuestras pantallas domésticas. La temporada 16 está fresca; bajo el título Mentes criminales: evolución se asoma apenas unas semanas después de ser exhibida en Estados Unidos, entre noviembre del año pasado y este mismo febrero. Los dictados comerciales de la industria favorecieron la decisión de retomar la serie. No importó que la pérdida de audiencia de un sector privilegiado por los anunciantes –clase media entre 18 y 49 años de edad– tras el agotamiento que supone reinventar tramas y personajes desde el 22 de noviembre de 2005 hasta el 19 de febrero de 2020.
La clave de la resurrección pasó por el interés competitivo de la plataforma en línea (streaming) de la Paramount en adueñarse del producto, y los sondeos que determinaron la vigencia de una fórmula narrativa, eso sí, requerida de ciertas variaciones, como la que se introduce en las precedentes, cada episodio casi siempre constituía una unidad cerrada, los diez capítulos de la temporada 16 se enlazan argumentalmente.
Mirando hacia atrás no resulta difícil desentrañar las rutinas dramatúrgicas: las citas introductorias y conclusivas, la exposición, desarrollo, solución y castigo de delitos de extrema gravedad, cometidos por asesinos seriales a lo largo y ancho del país; el establecimiento de perfiles sicológicos de los delincuentes por parte de los especialistas de la Unidad de Análisis de Conducta (bau, por su sigla en inglés) del Buró Federal de Investigaciones (fbi), y el impacto de tales avatares en las vidas de los detectives. Dicho sea esto último con reservas, puesto que la salida anunciada o intempestiva de los integrantes de la bau dependió más de una vez de compromisos profesionales inaplazables de los actores y actrices, y de incompatibilidades manifiestas de algunos de estos con los responsables de la producción.
Los sudes –como se denomina a los sujetos desconocidos comisores de los delitos, hasta que se les identifica– mostraron la más amplia gama posible de las perversiones humanas, al punto de que los guionistas se vieron en apuros a la hora de aportar frescura y novedad. Por momentos pareció desenfrenada la carrera para ver quién asesinaba más y mejor. ¿George Foyet o Everett Lynch? Vaya usted a saber.
El lado más sólido en la paleta de caracteres se asentó en algunos de los especímenes de la bau. La inefable Penélope García (Kristen Vangness) dejó una imagen perdurable por su sentido del humor y sus estrafalarios y desenfadados accesorios, mucho más que por sus habilidades informáticas. El enciclopédico doctor Spencer Reid se hizo menos pedante gracias a la balanceada y sufrida interpretación de Matthew Gray Gubler, quien destacó además por dirigir varios de los episodios más intensos. Las rigideces de los sucesivos jefes de equipo –Jason Gideon (Mandy Patinkin), Aaron Hotchner (Thomas Gibson) y Emily Prentiss (Paget Brewster)– hallaron alivio en los matices caracterológicos de David Rossi (Joe Mantegna), jj (aj Cook) y Derek Morgan (Shemar Moore). El resto cumplió con discreción los cometidos asignados.
Sin lugar a duda, Mentes criminales funcionó como una marca registrada, tanto en sus pasajes más felices como en aquellos en los cuales la saturación de hechos y giros, incluidos los derrames melodramáticos, lastimaron la recepción.











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GLEYDIS dijo:
1
28 de febrero de 2023
08:47:38
yadira dijo:
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28 de febrero de 2023
10:23:59
Rafael dijo:
3
28 de febrero de 2023
16:47:04
Teresa dijo:
4
1 de marzo de 2023
20:37:08
Teresa dijo:
5
1 de marzo de 2023
20:38:56
Teresa dijo:
6
1 de marzo de 2023
20:39:54
Teresa dijo:
7
1 de marzo de 2023
20:42:44
niorkis dijo:
8
2 de marzo de 2023
14:53:09
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