ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Rita Moreno. Foto: espinof.com

A los 90 años de edad, Rita Moreno vuelve a aparecer en la segunda versión de West Side Story. La primera, filmada en 1961, le valió a la puertorriqueña el Oscar a la mejor actriz de reparto. En total, el filme obtuvo diez estatuillas y pasó a la historia del cine como uno de los mejores musicales de todos los tiempos, no obstante los tintes racistas que se desprendían de sus diálogos, y del hecho de que a los actores puertorriqueños se les oscureció la piel para que parecieran «nativos veraces».

Un día, cansada de tanto embadurnamiento, Rita le protestó al maquillador  y la respuesta recibida la dejó sin habla: «¿Por qué no quieres que te tiznen, acaso eres racista?».

Todo ello lo cuenta ahora, ante las cámaras de la televisión, una dinámica Rita Moreno, llamada a filas por Spielberg para participar en el remake de West Side Story, no como la Anita Palacio que se ganó a los espectadores con su baile y encanto natural (¡ya quisiera ella tener la edad para repetir!), sino en el papel de una mujer experimentada que parece tener respuestas para todas las preguntas. Y también como productora encargada de limpiar la película de cualquier desliz discriminatorio que pudiera escaparse de esta historia de amor, ambientada en el Nueva York de 1957, escenario donde vuelven a enfrentarse las bandas juveniles de los Jets (norteamericanos) y los Sharks (puertorriqueños).

Rita cuenta cómo se sintió ofendida con algunos textos del primer West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins), que se negó a reproducir en su voz, y los cambios que propuso para «suavizarlos», toda una hazaña si se tiene en cuenta que entonces ella no era nadie. «Yo no podía hacerle eso a mi pueblo y estaba dispuesta a renunciar», se envara ante las cámaras. Y no tiene reparos en confesar –apaciguada la rabia del viejo ultraje– cómo fue violada por su agente y los años de terapia que debió enfrentar.

Días en que denunciar era impensable, porque cualquier carrera se iba a pique ante la soberbia de los otros. De ahí que Rita debió morderse la lengua cuando Harry Cohn, uno de los fundadores de la Columbia, suerte de Harvey Weinstein de los años 50, le dijo poco después de aquella violación, tras conocerla y en franco cañoneo, que estaba loco por meterla en la cama.

Hoy, Rita Moreno se declara una defensora del MeToo, porque considera que ha venido a establecer la igualdad entre hombres y mujeres, una  voz  cambiante para un mundo enviciado, movimiento en el que algunos comienzan a buscar una explicación a la tibieza con que ha sido recibida por el público el West Side Store de Spielberg, alabado hasta el frenesí por la crítica, ya  con varios reconocimientos profesionales a su haber y, sin embargo, uno de los peores estrenos de Disney en largo tiempo.

¿Qué ha sucedido?, se preguntan de una y otra esquina del globo terráqueo, y las miradas empiezan a enfilar hacia uno de los actores principales de la cinta, Ansel Elgort, acusado en las redes sociales de conducta indecorosa contra varias adolescentes, y de mantener una actitud arrogante ante los hechos, aún sin probar.

¿Boicot entonces?

Habrá que esperar hasta comprobar el punto exacto en que vida y arte se complementan o, por el contrario, se llaman a contar

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Me encanta Barbara Eden dijo:

1

24 de diciembre de 2021

12:00:27


A mí me gustó la película.

Miguel Ortiz dijo:

2

24 de diciembre de 2021

22:48:41


Analisis objetivo y certero