ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Prensa Latina

Ciudad del Vaticano- El embajador de Cuba ante la Santa Sede, Leyde Rodríguez, denunció el genocida bloqueo económico recrudecido y las amenazas de guerra de Estados Unidos contra la isla, que hoy afectan la paz y la vida de su pueblo

En una entrevista concedida al diario Domani, el diplomático cubano aseveró que «ni siquiera durante la Guerra Fría Estados Unidos impuso un asedio tan severo como el que estamos viviendo ahora» en Cuba, cuya población «es víctima directa de la asfixia económica y la agresión, con un boicot al petróleo y el endurecimiento extremo del bloqueo».

En relación con los pronunciamientos de la Santa Sede sobre este tema, el embajador recordó que, en 1998, el Papa Juan Pablo II calificó de «éticamente inaceptables» esas «medidas restrictivas económicas impuestas desde fuera del país» y años más tarde, Benedicto XVI y Francisco se expresaron en términos similares, posición que hoy se mantiene.

El actual bloqueo es «un castigo colectivo cruel e indiscriminado, que provoca numerosas muertes», expresó el embajador, quien puso como ejemplos de sus graves efectos la duplicación de la tasa de mortalidad infantil, de 4,0 a 9,9 por cada mil nacidos vivos, y la reducción de la esperanza de vida de los niños con cáncer, del 85 al 65 por ciento.

Por otra parte, el pueblo cubano padece de escasez de medicamentos, obstáculos al suministro energético que provoca apagones prolongados, dificultades de transporte, a lo que se suman las restricciones al acceso a los mercados internacionales, como parte de los intentos constantes de estrangulamiento económico.

Cuba necesita ocho cargamentos de combustible al mes para sostener su economía y la generación de electricidad, pero como resultado de las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos, desde el 8 de diciembre de 2025 solo llegó uno, apuntó.

En tal sentido, recordó que la orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 29 de enero de 2026, autoriza la imposición de aranceles punitivos a las importaciones de países que puedan abastecer a Cuba de petróleo, directa o indirectamente.

Las acciones genocidas norteamericanas forman parte de «un plan destinado a provocar una crisis humanitaria, con graves consecuencias que ya se empiezan a sentir en niños, ancianos, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, en toda nuestra población, sin excepción» lo que, «en otras palabras, es un crimen de lesa humanidad».

Rodríguez hizo alusión a la intensa campaña mediática estadounidense que trata de afectar la imagen de la isla y de sus dirigentes, pero aseguró que Cuba no es un Estado fallido, ni está al borde del colapso, como afirman los portavoces del imperio», cuya narrativa «sugiere una intervención militar inminente».

«Cuba ha trabajado arduamente por la paz mundial, pero ahora debe centrarse en su propia paz, y los cubanos estamos listos para defendernos de la obsesión de Estados Unidos por destruir la Revolución», enfatizó.

«No somos pacifistas ingenuos, pero tampoco belicistas: exigimos diálogo entre iguales y respeto a nuestra soberanía», agregó el embajador de Cuba en el Vaticano.

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