Entre las participantes por Argentina en el Festival se encuentra El prófugo, largometraje de terror sicológico que le sigue los pasos a Inés (Erica Rivas), quien carga mentalmente con una amalgama de imágenes eróticas y sangrientas, debido a que trabaja en el doblaje al español de películas concebidas no precisamente para que brillen en la historia del cine. Inés se va de viaje amoroso a México con un novio posesivo y lo que debió ser pan, amor y fantasía termina en tragedia. Es así que los miedos habituales de la mujer se incrementan de tal forma, que pierde la noción entre lo que realmente existe, y lo que se imagina o sueña.
Dirigida por Natalia Meta, no son pocos los que han encontrado en El prófugo influencias de David Cronenberg y Brian de Palma, a la par de una estética vinculada al giallo, subgénero del cine de terror practicado fundamentalmente en la Italia de los años 70 del pasado siglo, y que le sirvió de destaque a Dario Argento en varias de sus películas. En la sostenida atmósfera de terror que teje el filme sobresalen la banda sonora y la fotografía.
El prófugo cuenta con la actuación especial de Cecilia Roth, una favorita de los espectadores cubanos, y su directora ha destacado que si bien los elementos fantásticos dominan el relato, ella lo concibió como una historia sobre el amor, el deseo y las relaciones humanas.
Precedido por la Concha de Oro obtenida en el Festival de San Sebastián, se presenta Pacificado, filme brasileño dirigido por Paxton Winters y ambientado en las favelas de Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos, días de barridos sociales bajo la alfombra por parte de la policía. Se trata de un thriller a caballo sobre el melodrama y distanciado, en buena medida, de filmes que hicieron época en la temática, como Ciudad de Dios y Tropa de élite. Tres personajes llevan la batuta en la historia: una adolescente, su joven madre, y Jaca, el cabeza de familia que acaba de salir de la cárcel luego de haber sobresalido como un «duro» regente de la favela. ¿Aceptará Jaca la proposición de volver a dirigir a su gente? Diez años de prisión en duras condiciones lo han hecho meditar, además de estar decidido a ganar los afectos de una hija que no sabe cómo llegar a él.
Excelentes actuaciones –con premio para Bukassa Kabengele en San Sebastián como mejor actor– y la favela como radiografía de una descomposición social han hecho de Pacificado un filme aplaudido por no pocos.
La mexicana Nuevo orden, dirigida por Michel Franco, es un plato fuerte para motivar a los espectadores y ponerlos a decidir, por cuanto levantó no pocas polémicas después de obtener el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia.
Concebido como una historia a medio camino entre la realidad y la fantasía social, el conflicto se desencadena a partir de una fiesta matrimonial en un barrio de la clase alta de México. Un viejo sirviente llega desesperado a pedir ayuda para la operación de su esposa y, menos la novia, todos los demás se muestran indiferentes. Comienza entonces una lucha frontal entre pobres y ricos que adquiere ribetes de desestabilización nacional.
Según su director, la polémica la desató el tráiler promocional exhibido en México, clasificado por muchos de los que lo vieron como racista y clasista. Aclaró Franco que, en ese enfrentamiento sangriento entre unos y otros, no quiso victimizar a los pobres: «No hubiera sido una película muy interesante –dijo–. Lo que hace Nuevo orden es mostrar el caos y apuesta a la inconformidad y a decir que las cosas deben cambiar. La película es un acto político, pero no es partidista». Habrá que ver este filme cargado de violencia y lecturas varias, concebido por un director siempre a la caza de temas polémicos.











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