
«Nuestro arte es como la corriente del río: está en constante renovación, pero jamás extravía su origen», declaró el destacado bailarín e investigador guantanamero, Ernesto Lléwellyn de La Hera, al recibir la placa que reconoce los 25 años del Ballet Folklórico Babul, grupo danzario fundado y dirigido por él.
Durante un cuarto de siglo, Danza Babul –nombre que también identifica al grupo–, liderado por Ernesto, ha indagado en las raíces del folclor caribeño, para enriquecerlo y difundirlo hecho música, bailes, energía.
Un repertorio de más de 70 obras, y cientos de presentaciones en escenarios cubanos, bastarían para sintetizar el quehacer de la prestigiosa agrupación, fundada en 1994 y reconocida como la «locomotora» del movimiento cultural guantanamero.

En sus diez giras internacionales, el Folklórico Babul también ha sido aplaudido en Nicaragua, Venezuela, Francia e Italia. «Guardamos vivencias difíciles de narrar –confesó Lléwellyn emocionado–, logramos bailar cerca de los Alpes, hemos llevado nuestro arte a los Pirineos».
Por sus méritos artísticos, y en medio de la Jornada por el Día de la Cultura Cubana, la dirección de las Artes Escénicas en Guantánamo llegó hasta el barrio del reparto Caribe donde reside Lléwellyn, para entregarle el reconocimiento en presencia de sus vecinos, entre ritmos, bailes y nutridos aplausos.











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