Cálidas son las palabras con las que la han evocado, al saber de su muerte, los colegas y amigos de la destacada investigadora Elda Esther Cento Gómez (nacida en Camagüey en 1952), merecedora en 2015 del Premio Nacional de Historia, por solo citar uno de los más importantes lauros que recibiera por su obra.
Tanto los que la acompañaron en sus últimos espacios, como los que alguna vez disfrutaron de su verbo o sus escritos, lamentan hoy la partida de esta entrañable mujer, apasionada por la historia de Cuba y sus protagonistas, quien regaló a los lectores cubanos obras como Para no separarnos nunca más. Cartas de Ignacio Agramonte a Amalia Simoni, presentado el pasado octubre en la librería Ateneo Viet Nam, una tarde que, al decir del poeta Alejandro González Bermúdez, sería «memorable para todos».
La profesora y periodista María Antonia Borroto Trujillo, quien la acompañara en la presentación, recuerda la ocasión –y así lo comentó en la red social Facebook– como «una tarde preciosa que de pronto tiene otras resonancias. Debemos recordarla así, y seguir sintiendo la cadencia de su voz».
La valía de la labor intelectual de Elda, con cuya muerte pierden Camagüey y Cuba una alta personalidad de la investigación histórica, ha sido referida por conocedores y conocidos de esta estudiosa tenaz, que miró la historia patria desde diversos ángulos, para bien de la disciplina misma.
«Evocando el amor de Amalia e Ignacio se despedía esta gran mujer», comentó la profesora Mary Isabel Colmenares González, mientras Yunielkis Naranjo Guerra, director del Centro Provincial del Libro y la Literatura de Camagüey, expresó: «Elda no nos abandona, su entrega es inmensa, siempre estará allí, presta a seguir aportando por la historia, por la cultura cubana».
La editorial agramontina Ácana, de la que fuera «colaboradora incondicional, le agradece la impronta de su obra y la huella desde los albores del Sistema de Ediciones Territoriales, así como el aporte de sus saberes y las experiencias en los procesos editoriales en textos de temática histórica. «La ausencia de su discurso fresco y espontáneo, pero objetivo y certero, sin dudas se hará sentir. Habrá ido a reunirse con su Ignacio, como solía decirle, con Amalia, con aquellos insurrectos para, desde la manigua memoriosa, seguir contándonos la Historia de su legendaria villa que ahora con tristeza la abraza y la despide», refiere, la editorial en su página de Facebook.
No faltan en esta hora, ni los lejanos recuerdos, como el que le tributara el doctor Ramón Ezequiel Romero Sánchez, al rememorar un viaje juntos «en la primera delegación de pioneros de Cuba, en 1964, a Checoslovaquia», ni la cita a textos suyos como la valiosa serie de Cuadernos de Historia Principeña, de su autoría.
Laureada con la Distinción por la Cultura Nacional, el reconocimiento La Utilidad de la Virtud y la Distinción Espejo de Paciencia, la maestra –también miembro de la Unión de Historiadores de Cuba y de la Uneac– ha hecho historia desde la propia historia, con lo que garantiza su eterna permanencia.











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jorge navarro dijo:
1
30 de octubre de 2019
07:46:06
Maximina Castellanos Soto dijo:
2
30 de octubre de 2019
15:47:34
Martha Martínez dijo:
3
30 de octubre de 2019
18:39:25
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