Camagüey.–Como todo lo bueno y agradable, los días del XVII Festival Nacional de Teatro pasaron con una fugacidad tal, que en no pocos dejó el sinsabor de no poder abarcar una programación tan diversa en propuestas y un evento teórico de lujo donde no quedó nada al azar.
Sin embargo, unos días antes de cerrar el evento bienal, la cifra de espectadores que asistieron a las salas para apreciar las 31 obras seleccionadas se acercaba ya a los 12 000, una clara señal del apego real de un público amante del teatro, capaz de sortear los inoportunos aguaceros en plena temporada ciclónica.
Válido resultó el seguimiento dado por investigadores del Centro de Estudios Nicolás Guillén, de esta provincia, a cada uno de los momentos del Festival, una manera acertada de pulsar los estados de opinión, críticas e insatisfacciones incluidas, que contribuyan a mejorar las próximas ediciones.
Fernando Rojas Gutiérrez, viceministro de Cultura, reconoció que en la cita hubo diferencias cualitativas en las puestas en escena, por lo que aseguró que mejorar la selección será uno de los desvelos principales de aquí a finales del 2020 cuando transcurra el XVIII Festival Nacional de Teatro.
«Tenemos que traer a Camagüey, insistió, lo mejor que se haya producido en el país en ese periodo y no necesariamente pensar que tengan que ser solo estrenos, una novedad que se pretende introducir en el próximo evento».
Mucho lo agradecerá la cultura del país y, sobre todo, un público que desbordó las salas teatrales con las ansias de apreciar obras que les conmuevan hasta las últimas fibras de su ser por su intensidad dramática, aportes estéticos y enfoques problematizadores.











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