ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La lectora de tabaquería Breyleslie Capote en su feliz faena Foto: Cortesía de la entrevistada

Mucho de arte tiene eso de leer en voz alta para que otros se apropien del mensaje, y mucho de humanismo, porque si bien leer para sí es un acto de intercambio eficaz, cuando el libro nos llega desde una voz ajena son los afectos los que aseguran la práctica que está teniendo lugar.

La lectura que en los primeros años nos toca en la palabra de padres, abuelos o maestros edulcora no solo los oídos, porque nadie que no esté embebido de amor podría ser puente entre un libro y los otros.

Estas razones bien aprendidas las tienen los obreros tabaqueros, quienes renuevan todos los días la experiencia, gracias a su entrañable lector. Que las lecturas de tabaquería son Patrimonio Cultural de la Nación Cubana, por resolución del Ministerio de Cultura de Cuba es bien conocido, pero de la vida que se vive dentro de esos centros no siempre se está al tanto.  

Para que las revelaciones vengan desde sus protagonistas, Granma conversó con Breyleslie Capote Castillo, lectora de tabaquería de la Fábrica de Tabaco torcido para la exportación Bernarda Toro Pelegrín, de Jiguaní. Se trata de un Colectivo Vanguardia Nacional del Sindicato de trabajadores agropecuarios, forestales y tabacaleros, donde predomina la fuerza femenina.

Un día de trabajo para Brey, como le dicen todos, es «dejar atrás preocupaciones, situaciones familiares y volverme un poco artista para ser la alegría, la confianza, la amiga de todos los trabajadores».

–¿Qué lee un lector de tabaquería? ¿Cómo es la selección?

–Realizo tres lecturas diarias. Algunos piensan que el lector está todo el día leyendo y no es así. La primera es de actualización noticiosa. Yo trato de hacerlo al estilo de la radio, como una revista informativa de 30 minutos. Les regalo «la frase del día», luego las efemérides, las noticias de la prensa y las que escucho de Haciendo radio de Radio Rebelde, para que el espacio tenga lo más inmediato. Finalizo ese momento con informaciones municipales y del centro o la felicitación si hay algún cumpleañero en la jornada.

«El segundo espacio está dedicado a las obras literarias. Existe una comisión de lectura integrada por tres tabaqueros, a quienes se les presentan las posibles obras a leer, y aunque ellos dan su visto bueno, también confían en la estrategia del lector, que hace una selección intencionada de los libros. El tercer momento es para la tarde. Aquí se emplean libros de autoayuda, manuales de medicina verde, consejos de belleza y artículos de salud, muchas veces extraídos de la prensa nacional; es el momento para hablar sobre el lenguaje, la crianza de los hijos, en fin, es una propuesta muy diversa que ellos agradecen».

–¿Cuál es el aporte sentimental de este trabajo a quien lo realiza?

–Yo lo disfruto, porque siempre me han fascinado los libros y aquí tengo oportunidad de compartir ese placer en la utilidad de regalar conocimientos a otros, más si son personas tan laboriosas y humildes como los tabaqueros. Además, me siento orgullosa de ser parte de un oficio que es tradición y herencia, vinculado al devenir histórico de la nación, vinculado a nuestro José Martí, mi héroe entrañable, quien denominó al podio del lector como la tribuna avanzada de la libertad. He logrado que algunos obreros se conviertan en lectores.

–¿Algo atenta contra esta lectura?

–La labor del lector sigue siendo muy útil, pues el obrero del tabaco nos necesita. Puede haber televisores, radios, que ellos privilegian la compañía de su lector. Son hombres y mujeres que pasan muchas horas del día en la fábrica, que llegan cansados a sus hogares y en ocasiones les resulta difícil actualizarse o simplemente leer por placer. Corresponde al lector ser sus ojos y oídos, su analista de temas nacionales e internacionales, su comentarista deportivo, su sicólogo y, por supuesto, su amigo.

«Me gusta disfrutar el silencio absoluto que solo interrumpe mi voz leyendo una novela, o una poesía.  Ello me dice que les interesa, que quieren saber más. A veces piden que continúe, como sucedió con el libro Todo el tiempo de los cedros. Se volvió una pasión querer saber más y más sobre Fidel.

También, durante el tiempo de lectura de obras, se les hacen familiares los personajes, o preguntan qué pasó con aquel  que no salió más o por qué finaliza así tal novela. Me gusta hacerles resúmenes de la lectura del día anterior, para ubicarlos y que estén listos para conocer nuevas páginas».

– ¿Cuándo entra en escena la literatura cubana?

–Se identifican con la literatura cubana por serles propia, cercana. A mí me encanta leerles este tipo de obras, pues no existen barreras con nombres, lugares, nada que afecte la comunicación. La fábrica es un catalizador de gustos literarios para los autores locales. Algunos ofrecen sus obras para medir su aceptación. Autores jiguaniceros como Delis Gamboa Cobiella, Yunier Riquenes, y Héctor Luis Leyva Cedeño tienen obras bien conocidas en la tabaquería. Otros, como el novel escritor Rodolfo Echavarría, regalan sus obras para ser evaluadas por el auditorio. Ser aceptado en la tabaquería representa un buen por ciento de éxito.

–Leer para otros dignifica…

–Ser lectora de tabaquería es un compromiso ante quienes me antecedieron. Es una labor que enaltece los valores de la lectura, la riqueza cultural de un pueblo. Serlo es ser un orientador, un pedagogo, un promotor cultural. Es un divulgador de saberes. Alguien que, sin que aparezca en contratos de trabajo, debe ser amigo de los tabaqueros, quererlos y respetarlos; de ahí el afán de estar preparada para la pregunta más difícil, para el momento más complicado en que su palabra defina el nombre de la próxima escalada literaria.

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Yosmany dijo:

1

31 de marzo de 2018

12:00:53


El lector de tabaquería, es un oficio bonito y gratificante, es un cargo del cual todos es una fábrica de tabacos están pendientes de que se cubra, que no esté sin la persona que haga este oficio, que en mi criterio personal es la persona que diariamente nos enseña y nos orienta sobre cultura y otros temas importantes de la vida cotidiana. La persona para ocupar el cargo la escogen los mismos tabaqueros, luego de que los aspirantes lean varias veces en días alternos y de ellos es escogida a mano alzada y voto libre, deciden quien ocupara el puesto de trabajo y les puedo asegurar que no se equivocan en su decisión. Muchas felicidades a todos los lectores de tabaquería de los trabajadores del sector, por tanta entrega a su trabajo y esa pasión con la que realizan su labor.

María Josefa Rivera dijo:

2

31 de marzo de 2018

20:23:36


Leer un día para los obreros en un sueño que he acariciado siempre.

esteban dijo:

3

1 de abril de 2018

09:13:36


Lectura en las tabaquerias cubanas;Legado de nuestra Cultura Independentista...