Dieciocho años después de la decisiva batalla de El Jigüe —librada entre el 11 y 20 de julio de 1958— el cineasta Rogelio París logró mover al escenario de los hechos a participantes esenciales de las fuerzas contendientes, el principal, Fidel, que tuvo a su cargo revertir, y salir fortalecido, de lo que la tiranía llegó a considerar un golpe definitivo contra los rebeldes de la Sierra Maestra.
Los libros de Historia recogen los hechos, pero el filme de Rogelio París, con guion compartido con Julio García Espinosa, reconstruyó las acciones en 1976 con la particularidad de contar con los testimonios de soldados y oficiales del ejército de la tiranía batistiana, en especial, José Quevedo, jefe del batallón 18, que penetró hasta El Jigüe, próximo al centro de las posiciones rebeldes.
El ejército había lanzado una gran ofensiva de 14 batallones (además de la artillería, la aviación y el apoyo por mar) contra 300 soldados rebeldes mal equipados y que habían estado librando combates, entre el 25 de mayo y el 10 de julio.
Las noticias no podían ser mejores para el alto mando de la tiranía, que en La Habana se congratulaba entre brindis: Fidel y su tropa estaban prácticamente rodeados por varios batallones que avanzaban desde Santo Domingo, las Vegas de Jibacoa y San Lorenzo, desde el norte, y desde Palma Mocha y La Plata, por el sur.
El batallón 18 se encontraba muy cerca de Radio Rebelde, y del hospital de la Sierra, y todo parecía indicar que el fin de la Revolución sería marcado por aquel verano de 1958, en que decenas de miles de soldados acabarían con un enemigo incomparablemente menor en fuerzas.
Parecía un final cantado cuando, tras los combates de Meriño, poco más de cien rebeldes avanzaron sobre aquel batallón enemigo, que fue cercado por una tropa que, a su vez, quedó rodeada por varios batallones del ejército batistiano.
Fue entonces que salieron a relucir el genio táctico de Fidel y el arrojo de los combatientes rebeldes para demostrar que, a partir de esa victoria, no habría frenos hasta la liberación final.
Aunque Fidel ofreció una entrevista para La batalla de El Jigüe, luego él mismo reconocería que debió haber ampliado la explicación y referirse a otros hechos relacionados con la lucha en la Sierra Maestra. El filme quedó a la espera de esa entrevista, que por razones comprensibles (desde su cúmulo de trabajo, hasta la necesidad de trasladarse al escenario de la batalla, con todo el movimiento técnico que ello llevaba implícito) se fue posponiendo.
En ocasión de su cumpleaños 90, los organizadores del Festival volvieron a enviarle la película a Fidel. Y quedaron testimonios de lo mucho que se emocionó con ella.
Ya no quedaba tiempo para la entrevista pospuesta, pero para él estaba claro que había que verla.











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Manuel Domínguez Moreno dijo:
1
10 de diciembre de 2016
05:14:29
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