ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

¿Y qué tal la película?, se me ocurrió preguntarle hace años a una buena amiga y, como si hubiera estado esperando la oportunidad de su vida, comenzó a contar con tal profusión de detalles que 20 minutos más tarde todavía no estaba claro de “que iba” la historia en pantalla.

Puede que exagere, porque el paso del tiempo borra los matices, pero pudiera asegurar que la narración de ella fue más extensa que el metraje mismo.
Desde entonces, cuando al­guien me pregunta si vi esta o aquella película, no hay alegría mayor que responderle “sí, la vi, y la tengo muy fresca en la memoria”.

A los críticos de cine siempre se les ha reprochado que “cuentan” la película. Y si bien es cierto que hay casos, se olvida que es imposible hablar de un tema, de un hecho, de un filme, sin antes hacer explícito un interés informativo que propicie el análisis.

El quid radicaría entonces en saber qué se dice y qué se calla, algo así como transitar el filo de una navaja evitando palabras de más que pudieran significar el descalabro ante la audiencia.

Indiscreción de la que no escapan los mismísimos espectadores, como una vez —tiempos lejanos en que todavía entraba al cine con la película andando— en que al sentarme en una butaca del Payret, dispuesto a disfrutar de los entresijos y ocultamientos de un buen policiaco, un espectador de la fila delantera le comentó a su acompañante que el asesino —en ese momento en pantalla— tenía la misma cara que un pariente suyo.

Revelación que me hizo murmurarle por detrás de la oreja que en realidad la película tenía dos asesinos, él uno de ellos, por contarla.

Pero hablamos de la crítica de cine profesional, la que sin haber visto el espectador la película debe referirse a la trama, al género, a las implicaciones sociales, humanas y hasta políticas presentes en la historia, las recurrencias artísticas, acierto y desacierto de los enfoques, actuaciones y otros muchos aspectos más.

¿Cómo hacerlo una vez, cien ve­ces, mil veces tratando de no contar la película, o de contar de ella solo lo que imponen las reglas?

Por supuesto que hay mañas.

Como también las hay para cruzar el Niágara en bicicleta con las aguas corriendo por debajo.

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Juanito dijo:

1

8 de julio de 2016

09:57:57


Eso de contar las peliculas tiene cosas muy interesantes. Una prima mia, mayor que yo (por solo 24 dias), recien cumplidos los 16 años fue con unas amistades a ver una pelicula apta para 16 años. El embullo que tenia era extraordinario, primera vez que iba a ver una pelicula de adultos. Al siguiente dia le pedí que me resumiera la pelicula y su respuesta aún me sorprende, me dijo: "Mira Juanito, al final el bueno le gana al malo y la muchacha se queda con el muchacho". Creo que me resumió todas la peliculas que se hicieron hasta ese momento, todas las que se hicieron hasta ahora y todas las que se harán en el futuro. Gracias por la oportunidad.

Almir León dijo:

2

1 de agosto de 2016

15:36:25


Yo me considero una persona que no sabe contar una película de manera oral, soy mucho mejor al redactarla en soporte digital o plano, ya que así puedo organizar todos los detalles de la obra en el orden correcto.