
Recientemente 358 directores de cine seleccionaron lo que a su entender son las 15 mejores películas de todos los tiempos. En cuanto a listas se trata esta es digna de atender, pues fue confeccionada entre iguales.
Los filmes considerados ahora clásicos de la cinematografía universal fueron: 15. Andrei Rublev (1966) - Andrei Tarkovsky; 14. Los 400 golpes (1959) - François Truffaut; 13. Persona (1966) - Ingmar Bergman; 12. Toro Salvaje (1980) - Martin Scorsese; 11. Sin aliento (1960) - Jean-Luc Godard; 10. Ladrones de bicicleta (1948) - Vittorio de Sica; 09. El espejo (1974) - Andrei Tarkovsky; 08. Vertigo (1958) - Alfred Hitchcock; 07. El Padrino (1972) - Francis Ford Coppola; 06. Apocalypse Now (1979) - Francis Ford Coppola; 05. Taxi Driver (1976) - Martin Scorsese; 04. 8½ (1963) - Federico Fellini; 03. Citizen Kane (1941) - Orson Well; 02. 2001: Odisea del Espacio (1968) - Stanley Kubrick y 01. Tokyo Story (1953) - Yasujirō Ozu.
Para los cinéfilos cubanos resulta una gran satisfacción leer la selección y confirmar que todas han sido exhibidas en la Isla. En la actualidad existen múltiples formas de acceder al cine, usar las memorias flash, en un televisor, una laptop, una tableta, y hasta en un teléfono, pero antes de esos avances tecnológicos teníamos la verdadera magia del cine, la sala oscura y la gran pantalla. Así se vieron en La Habana las 15 mejores películas de la historia del cine, siempre según la selección mencionada.

Pero en Cuba las razones fueron más allá. Debido al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos desde la década del 60 del siglo pasado, el cine de Hollywood estuvo fuera de las pantallas, y entonces llegó lo mejor, y muchas veces también lo peor, de las cinematografía de todo el mundo. Años más tarde el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano fue hito espléndido para ver lo que se hace en la región y las muestras trajeron filmes verdaderamente internacionales.
Volviendo a los avance de la tecnología. Hay un aspecto positivo, la Isla entró en la era digital, pero por otro lado resultó un retroceso en cuanto a los contenidos. Además de que en La Habana las salas de cine están absolutamente deprimidas, llegó un canal de distribución privado, que aquí se llama “el “paquete” con cientos de gigabytes cada semana.
Hollywood es dos Hollywood: uno maravilloso de películas extraordinarias, de artistas, directores y guionistas, y la producción “b”, que es la que llena “el paquete”. Se sabe que es imposible aspirar a revertir el gusto, pero si se continúa exhibiendo buen cine, puede mejorarse
La Habana es una ciudad con suerte. A lo largo del año la Cinemateca logra presentar un sin numero de semanas y jornadas de cine que logra que los espectadores regresen a la sala oscura.
De enero a junio ya se han presentado 12 ciclos diferentes, mas el gran Festival de Cine Francés, que ya comentamos desde estas paginas culturales.
El año comenzó nada menos que con la presencia de uno de los grandes directores de la actualidad, el iraní Abbas Kiarostami y una retrospectiva de su filmografía.

Algunos hitos de Kiarostami (Teherán, 1940): pasó a ser reconocido internacionalmente con el filme ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987) que dio inicio a la llamada Trilogía de Koker, siendo el segundo título Y la vida continúa (1992) y cierra el tríptico: A través de los olivos (1994).
De Kiarostami es El sabor de las cerezas (1997) una sosegada reflexión sobre la vida y la muerte, seguida por una cinta en coproducción con Francia El viento nos llevará (1999) y Copia certificada (2010), su primer largometraje de ficción rodado fuera de Irán, el cual proporcionó a Juliette Binoche el premio a la mejor actriz en Cannes. Todas estas cintas se proyectaron en La Habana.
Febrero trajo dos muestras radicalmente diferentes, una de cine Uruguayo con cinco filmes y la III Semana de cine de Rumania con nueve. Entre las películas uruguayas, mas conocidas aquí por su sistemática participación en el Festival de Cine de La Habana, se exhibieron títulos llamativos como los largometrajes Miss Tacuarembó (2010) de Martín Sastre y La Demora (2012) de Rodrigo Plá; y los documentales Jamás leí a Onetti (2009) de Pablo Dotta y El padre de Gardel (2013) de Ricardo Casas.
Entre las cintas rumanas, una cinematografía que debe ser redescubierta por el espectador cubano con cintas mas actuales, estuvieron Destino de Sergiu Nicolaescu (1976), por la cual el actor Amza Pellea obtuvo Premio en el Festival de Moscú; Suavemente, Anastasia pasaba de Alexandru Tatos (1979), una reinterpretación moderna del mito de Antígona, que le confirió a la protagonista del filme, Anda Onesa, un premio en el Festival de Karlovy Vary, y Boda de piedra de Mircea Veroiu y Dan Piţa (1973), dos cintas en una que por su refinamiento estético y equilibrio forman parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Tres importantes eventos tuvieron lugar en la Cinemateca en el mes de marzo: la Muestra de Cine Contemporáneo de Noruega y Suecia, la Semana de la Francofonía y la Sexta Semana de Cine de Holanda.
Esa amplia muestra de cine europeo incluyó producciones de los más diversos temas del acontecer fílmico contemporáneo y la presencia de la directora Adrienne Bovet, quien presentó su filme Lejos del baile (en la Semana de la Francofonía), mientras el actor Frank Lammers, protagonista del filme El Almirante, dirigida por Roel Reiné, estuvo en la première de la Sexta Semana de Cine Holandés.

Abril y mayo dejaron espacio para cinematografías asiáticas, una Semana de Cine de Singapur y otra de Corea del Sur.
El Primer Festival de Cine Sueco abrió el mes de junio con ocho filmes, todos estrenos en la Isla. Entre los títulos, Astrid (Kristina Lindström, 2015), un documental que acerca a la intimidad de Astrid Lindgren, la creadora de Pippi Mediaslargas, una de las diez autoras más leídas del mundo y de cuyos libros se han vendido más de 150 millones de ejemplares.
La cinematografía brasileña, tan cercana y ganadora en el Festival de Cine de La Habana trajo este junio el ciclo Fiesta del cine de Pernambuco, un atractivo programa, donde el público disfruto de siete largometrajes de ficción y un documental, todos rodados en ese estado.
Inauguró el ciclo el filme El sonido alrededor del director Kleber Mendonça Filho, cuyo filme Aquarius, con Sonia Braga en el rol principal, fue el único filme brasileño en competencia este año en el Festival de Cannes. También se incluyó la cinta Amarillo mango de Cláudio Assis (2003), Premio Coral de Opera Prima y Premio Coral de Fotografía en el 25 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de ese año.
Junio finaliza con la ya tradicional muestra de cine alemán, una cinematografía que refleja en toda su complejidad la realidad de su país a través de la mirada plural de sus cineastas. Auspiciada por el Instituto Goethe incluye la proyección de algunos interesantes filmes, casi todos estrenos absolutos en la Isla, como El estado contra Fritz Bauer, Historia de una chica y Cuando soñábamos.
Además de todos esos ciclos, semanas y muestra de varios países europeos, del 11 al 18 de junio se realizó el Primer Festival de Cine Europeo con la exhibición de 15 filmes y cuatro documentales procedentes de Alemania, Austria, Bélgica, Eslovaquia, España, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Reino Unido.
Abrió el ciclo el largometraje El joven fabuloso, del director italiano Mario Martone (en 2015 Globo de Oro a Mejor Película, David di Donatello al Mejor Actor Protagónico, Elio Germano).
A estos ciclos y semanas en La Habana se añaden los estrenos semanales del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) en toda la Isla, pero esto es tema de otro comentario.
Es cierto que las nuevas tecnologías han llegado para quedarse. Las personas tienen ahora múltiples formas de acceder a los filmes desde sus casas, aunque para un cinéfilo nada sustituye a la magia de la sala oscura.
La Habana es una ciudad privilegiada. ¡Cuanto buen cine en la gran pantalla a lo largo del año!











COMENTAR
Raúl González García. dijo:
1
17 de junio de 2016
13:40:35
Responder comentario