ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La vuelta a la ceiba en El Templete es tradición. Foto: Alberto Borrego

El cineasta cubano Fernando Pérez modeló como nadie antes una imagen fílmica de la ciudad en su ya antológica cinta Suite Habana (2003). Con un permiso imaginado por el título de su película se encabeza este espacio dedicado a la magia de esta ciudad en sus 496 años.

La provocación llega desde una fecha, 16 de noviembre, cuando en 1519, el conquistador español Diego Velásquez funda San Cristóbal de La Habana, la última de las siete villas.

No es un cumpleaños más, viene siendo prólogo de una gran celebración, el aniversario 500 de esta Habana declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco) en 1986.

Los festejos comienzan cuando a las 12 de la madrugada una multitud de habaneros, y visitantes, se acercan a la Plaza de Armas, al Templete, para dar tres vueltas en silencio a la ceiba que acoge “y pedir un deseo”. Esas es la tradición: a los pies de otra monumental Ceiba se efectuó la primera misa y el cabildo fundacional.

El pequeño monumento, el Templete, se construyó en 1828 y en su reducido espacio interior el pintor francés Jean Baptiste Vermay realizó tres grandes lienzos memoriales que recogen aquellos hechos.

Desde hace décadas la Oficina del Historiador de la Ciudad, que dirige el doctor Eusebio Leal, está inmersa en un gigantesco esfuerzo constructivo de restauración encaminado a preservar la memoria “porque sin memoria no somos nada”, afirma.

La decisión siempre fue —ha reiterado Leal — “rescatar el patrimonio junto con su comunidad, hacer que ésta viva y palpite dentro de este gran museo. No se trata de restaurar para crear un centro turístico, sino para preservar la cultura y al mismo tiempo, para que las familias que habitan aquí puedan mejorar sus condiciones de vida”.

La ceremonia del cañonazo en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Foto: Ahmed Velázquez

Es por ello que son decenas los espacios restaurados, edificios, iglesias, y plazas y así el visitante puede caminar por las calles de la Habana colonial, muchas adoquinadas, y acercarse a más de una docena de museos y estudios-galerías de afamados artistas plásticos o visitar casa-museos como la Benito Juárez, de Asia, Africa, de los Árabes y la Simón Bolívar. Naturalmente, lugares de obligada visita son la Plaza de Armas y la Plaza de la Catedral.

La primera, presidida por el Palacio de Gobierno, Casa del Capitán General, ampara otros edificios, entre los que sobresalen el Castillo de la Real Fuerza (1577), donde reina en su atalaya la Giraldilla, icono de la ciudad, y el Palacio del Segundo Cabo, hoy devenido modernísimo museo.

La Plaza de la Catedral es espectacular, manteniendo el encanto de otros tiempos está circundada por las arquerías de los portales de palacios que fueron de la nobleza, y presidida por la espléndida monumentalidad de la iglesia barroca que le da nombre.

Otros lugares mas recientemente renovados deben ser descubiertos por los caminantes, en especial la Alameda de Paula, con la novedosa Cámara de Rejas de La Habana (1912-2012), una de las maravillas de la ingeniería civil cubana; el antiguo Almacén de la Madera y el Tabaco, convertido ahora en una cervecería artesanal y el Emboque de Luz, aun en construcción aprovechando antiguas estructuras metálicas, que será punto de llegada y partida de las famosas lanchitas que enlazan la parte histórica de la ciudad con los ultramarinos poblados de Casablanca, donde se erige el Cristo de La Habana, y Regla, en la cual se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de Regla.

Al otro lado de la bahía, está también el parque histórico-militar Morro-Cabaña, conformado por el Castillo de los Tres Reyes del Morro (1630) y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1774); desde allí se dispara cada noche, a las nueve en punto, un cañonazo de salva que en llamativa ceremonia rememora los tiempos cuando sendos fogonazos constituían la señal para abrir o cerrar las murallas de la ciudad.

En proyecto, pero avanzado, está un futuro paseo marítimo flotante, para que los caminantes puedan adentrarse en parte de la bahía. En un inicio el espigón se construirá en forma de T, con una salida al mar, y posteriormente contará con una pasarela de 156 metros, que quedará ubicada de forma paralela al malecón.

La Habana se restaura, se engalana, manteniendo la magia, la atmósfera, de esta ciudad-capital con memoria de 496 años. Una leyenda.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.