
Leonardo Acosta es uno de los grandes pensadores cubanos del siglo XX, un hombre extraordinariamente culto que escribe con naturalidad, un gran investigador y polémico.
Así han calificado a Leonardo Acosta (La Habana 1933), a quien se ha dedicado la 24 Feria Internacional del Libro de Cuba, los intelectuales cubanos Roberto Fernández Retamar, Reynaldo González, Pedro Pablo Rodríguez, Luisa Campuzano y Radamés Giro.
Ellos conformaron el panel del Coloquio que dedicado Acosta salió de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, sede principal de la Feria, y se realizóen la Casa de las Américas, institución a la que lo unen estrechos vínculos.
El poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, fue el moderador del panel y dijo que este intelectual se ha ganado un sitio único en la cultura cubana, porque solo él ha sido galardonado con los premios nacionales de Literatura y de Música.
Luisa Campuzano, miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, hizo una suerte de juego con el nombre de Leonardo, que inmediatamente identifica al gran renacentista.
“¿Por qué se llama Leonardo? Se que Esperanza Sánchez y José Manuel Acosta se lo pusieron por el abuelo, Leonardo Sánchez, el médico de los pobres de El Cerro, pero siendo Leonardo como es no dejo de pensar en Leonardo, el del renacimiento”.
Los romanos decían que el nombre ya es un fatum y en el caso de Leonardo Acosta sucedió así —apuntó— pues estuvo a punto de ser arquitecto o bibliotecario y luego escogió convertirse mas o menos sucesivamente en músico, periodista, prosista, poeta, crítico, musicólogo e intelectual extraordinario. Por el camino fue saxofonista en la Tribu de Benny Moré, en el jazz band de Armando Romeu, del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI), junto a Leo Brouwer.
La Dra Campuzano, quien dirige el Programa de Estudios sobre la Mujer y la Revista Revolución y Cultura, centró su disertación en la labor de Acosta en torno a la figura del gran escritor cubano Alejo Carpentier y lo consideró “el mas lucido, documentado y polémico estudioso de su obra”. Su libro Música y ética en la obra de Alejo Carpentier, de 1981, incluye cinco ensayos de algunas de sus novelas, entre ellas Los pasos perdidos y Concierto Barroco.
Pedro Pablo Rodríguez, director de la edición crítica de la obra de José Martí, calificó a Acosta de ensayista brillante, en la mejor tradición del ensayo cubano, que ha enfrentado “la tremenda obra escrita por Martí de manera muy propia”.
En sus escritos sobre Martí —indicó el Premio Nacional de Ciencias Sociales— Acosta devela la lógica martiana de pensamiento, su acercamiento a las culturas autóctonas de América. “Todo lo que unifica su obra es el gran estudio que hace sobre la condición colonial, por eso sintió la necesidad de acercarse a Martí, una tarea que asumió de una manera exhaustiva, sin atiborrar a los lectores con citas, como suele suceder muy a menudo”.
Por su parte, Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, mencionó que Acosta posee una curiosidad intelectual sin límites y “la versatilidad es una de sus marcas más importantes, mientras de la faceta musical de Acosta disertó el musicólogo Radamés Giro, quien se refirió a su participación en el mítico Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y a “su profusa obra escrita acerca de muy diversos asuntos de ese arte, que en Cuba es una de las más fuertes manifestaciones de la cultura”.
Jesús Gómez Cairo, director del Museo de la Música, dialogó brevemente con esta publicación acerca del significado de Leonardo Acosta para la música cubana y aseguró que es muy grande. “Primero como músico práctico, como instrumentista tiene una larga trayectoria y después desde la música misma se convirtió en un investigador profundo que a lo largo de años fue desarrollando una obra musicológica de gran envergadura esencialmente sobre temas de la música cubana”.
¿Qué temas abordó? “En una corta entrevista es imposible relacionar todos los temas que él ha desarrollado pero en todos ellos hay algo que a mi particularmente me llama la atención que es una especie de afán por hurgar en la historia, en primer lugar la que el vivió como músico y la que recibió a través de sus lecturas y sus vivencias con otros músicos.
Eso nos lleva sobretodo al campo de la música popular cubana aunque trató también muchos temas sobre la música llamada de concierto, culta o clásica, pero su foco principal estuvo en la popular. Dentro de la literatura de la música popular cubana la de Acosta resalta por su agudeza, por sus conocimientos”.
Los libros de Leonardo Acosta no han tenido presentaciones específicas en la Feria porque él personalmente no ha podido estar por razones de salud, peroal concluir el Coloquio sobre su vida y obra se pusieron a disposición de los lectores los textos Ensayos escogidos (Letras Cubanas); Música y épica en la novela de Alejo Carpentier (Letras Cubanas); El indio de Nuestra América (Centro de Estudios Martianos); Elige tú que canto yo (Unión) que discurre sobre figuras imprescindibles en el desarrollo de la música cubana como Benny Moré, Dámaso Pérez Prado, Frank Emilio, Chucho Valdés, Ñico Rojas, José Antonio Méndez, Peruchín, Armando Romeu, y José María Vitier; Otra visión de la música popular cubana (Museo de la Música) un texto muy debatido en torno a la problemática de los géneros musicales cubanos, a los iniciadores y consagrados de la música; Entre Claves y notas (CIDMUC) y El barroco de Indias y otros ensayos (Fondo Editorial Casa de las Américas).











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