No solo sabía ser firme sin renunciar a la belleza, no solo amaba de forma rotunda este periódico, Rolando Pérez Betancourt era además un consejero nato de nuevos periodistas.
A un par de experimentados profesionales de hoy, les dijo cuando llegaron a la redacción de Granma en pleno Periodo Especial: «Aprieten y denle a los pedales».
A otro le sugirió que nunca dejara de buscarse problemas, «porque si no te buscas problemas, es que ya no lo haces bien». A varios periodistas jefes les reiteró: «Nunca dejen de escribir, los cargos pasan».
De eso se habló hoy en el periódico Granma, en el homenaje íntimo que su familia del trabajo quiso, necesitaba, hacerle al último de los fundadores del periódico que quedaba en activo; una mañana donde se aseguró que en un país complejo como este se necesitan muchos Rolando, y donde se recordó aquella frase dicha por él al regreso de un juego de pelota en el que había hecho muy poco y ante el choteo de sus compañeros: «Mi jonrón para el equipo y para Cuba siempre será con la pluma».
Entre las muchas experiencias compartidas, llegó Gloria, traductora de idioma francés de Granma Internacional, desdobló un papelito y nos contó cómo Rolando le había regalado sus notas para un encuentro que el Partido del centro organizara con la juventud unos meses atrás, luego de que ella se le acercara emocionada por su intervención.
Gloria leyó los apuntes de aquellas ideas, que a todos los presentes en ese intercambio –quizá el último masivo en que participara Rolando en el periódico– nos habían fascinado entonces, y por primera vez hoy escuchamos aplausos en el lobby de Granma.
Qué mejor homenaje a Rolando Pérez Betancourt, ese intelectual completo, que convertir en patrimonio colectivo estas ideas que lo demuestran tal cual era: lúcido, revolucionario, perspicaz. Este mensaje es otro más de sus jonrones.
Experiencias de Granma frente al incremento de la hostilidad de Estados Unidos contra Cuba. Papel de la juventud en los momentos actuales
Mantenerse informado.
Estudiar al enemigo hasta llegar a dominar sus tácticas y estrategias.
Hacer de la convicción política de nuestros principios un arma decisiva.
Desarrollar un pensamiento dialéctico en todos los aspectos de la vida.
La imaginación como herramienta esencial en la profesión, no se combate mejor lanzando adjetivos y ofensas.
Más críticos hacia nosotros mismos a manera de resultar convincentes.
Rechazar todo el dogmatismo y cualquier freno a la inteligencia.
Guerra total contra el teque y la adjetivización.
Luchar por la variedad y contra todo tipo de censura o autocensura sin perder de vista las características del medio.
Analizar la sociedad de consumo del neoliberalismo como método para seducir la mente de los jóvenes.
Rescatar en nuestro centro responsabilidades políticas, éticas e ideológicas que marcaron a la juventud cubana de otros tiempos.
Enfrentar la modorra y el acomodamiento.
Superación constante a partir del concepto de que nos morimos sin aprender una centésima de lo que pudiéramos saber.
La primera persona, peligros.
Asunción plena de las nuevas tecnologías.























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