ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
De este proceso podría decirse que nace el mito de lo improductivo, cuando son numerosos los ejemplos de personas entre 60 y 75 años que todavía están vinculadas laboralmente y aportando mucho, de una forma u otra. Foto: Martirena

«Conocemos la enorme cantidad de mitos que circulan sobre el envejecimiento. Al igual que vinculamos la juventud con la salud, la belleza, la inquietud, las ganas y la fuerza; unimos la vejez a la desidia, la inactividad, la pobreza y la enfermedad. Ha llegado la hora de derribar definitivamente esos mitos», aseguraron las especialistas de I Grado en Medicina General Integral, y en Gerontología y Geriatría, del Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited); Alina González Moro y Lilliams Rodríguez Rivera, en su investigación «Derribar los mitos en la tercera edad. Un reto para la ética médica».

Las autoras, en este texto publicado en el portal web de la Red cubana de gerontología y geriatría, refirieron que «grandes mitos y estereotipos circulan alrededor de los y las personas que arriban a los 60 años, aunque cifras internacionales aseguran que más del 90 % de los miembros del grupo etario entre 60 y 75 años no presentan ningún tipo de discapacidad»; estereotipos que por demás, también están presentes en el contexto cubano.

Justamente, como uno de los aspectos que en ese sentido menciona el artículo, aparece la jubilación, que a juicio de las especialistas «actúa como barrera demarcatoria dejando afuera de este círculo a todos aquellos que cumpliendo 55, 60 o 65 años –según las diversas legislaciones de cada país– engrosan las filas de los llamados “pasivos”, obligándolos a replegarse sobre sí mismos, a un reposo forzoso y así de alguna manera marginados de la sociedad».

De este proceso podría decirse que nace el mito de lo improductivo, cuando son numerosos los ejemplos de personas entre 60 y 75 años que todavía están vinculadas laboralmente y aportando mucho, de una forma u otra. Varias veces, cuando hemos abordado estos temas, hemos insistido en el hecho de que no se puede concebir a este grupo etario como carente, porque no lo es; no es solo una población que necesita atención.

Esta idea la refuerza el investigador del Cited, el Máster en Ciencias, Fermin Nivardo Vicente Gainza, con quien Granma dialogó sobre la jubilación, como «una etapa más de la vida laboral», y los aspectos positivos y negativos que giran en torno a este periodo.

Al respecto, insistió en la necesidad de entender la importancia que reviste la preparación para la jubilación, la cual implica un proceso educacional de formación y aprendizaje de nuevos hábitos y asimilación de conocimientos, que se desarrollan en la etapa de transición de trabajador a jubilado.

«Desde finales del siglo XIX, en algunos países aparecen las primeras regulaciones sobre las edades de jubilación, fijadas inicialmente alrededor de los 70 años de edad, aunque con el pasar de los años fueron rebajadas progresivamente, producto del desarrollo tecnológico y el progreso social a edades entre 55 y 65 años de edad, según sexo y políticas laborales de cada país», explicó el especialista.

Definida como el cese del trabajo activo desempeñado durante determinado tiempo, fijado legalmente, la jubilación –de acuerdo con algunos teóricos–, para su estudio, debe ser analizada como un proceso dividido en dos grandes etapas: una antes de la jubilación, en la cual los trabajadores analizan alternativas para la toma de dicha decisión, y una segunda etapa ya cuando se asume el rol de jubilado, abundó el doctor Vicente Gainza.

De acuerdo con el entrevistado, la etapa «antes» puede estar afectada por factores institucionales (centros de trabajos) y factores personales donde influyen aspectos como la salud, la motivación, expectativas para realizar otras actividades, influencia familiar , insatisfacción laboral, y hasta incluso el ejemplo de otros compañeros ya jubilados, dijo el especialista.

Asimismo, refirió que la etapa «después» puede estar dividida en dos fases: una conocida como Luna de Miel, en la cual el jubilado se dedica a descansar, dormir la mañana, visitar amistades entre otras actividades, que durante su vida laboral no realizaba regularmente. En la otra fase el jubilado se reincorpora o busca realizar otra actividad, refirió el experto.

Para el investigador, es de gran relevancia para la salud del jubilado, el hecho de que puede aparecer en esta segunda fase una alternativa llamada Desencanto-Reorientación, en la cual al no encontrar el jubilado actividades satisfactorias, lo puede conducir a determinados estados ansiosos o depresivos.

En ese sentido, explicó que entre los principales factores que inciden en el estado de ansiedad del jubilado, se encuentra la pérdida de la ocupación habitual, la reducción de los ingresos (salarios), la disminución de las relaciones entre amigos y compañeros de trabajo así como de las relaciones con compañeros de trayecto hacia el trabajo o desde el trabajo a su casa. También influyen el cambio del status en el seno familiar (posición dentro del hogar) o en la comunidad, el cambio en los roles (papel que ejercía dentro de la familia) y las posibles reducciones de las facultades vitales como la audición, visión, o trastornos de la marcha, entre otras.

Respecto al estado depresivo del adulto o adulta mayor que se jubila, el entrevistado mencionó entre los elementos fundamentales que influyen, manifestaciones psíquicas comunes a este sentimiento como la reducción de la autoestima, la tristeza, el mal humor, insomnio o hipersomnia, el pesimismo o las ideas suicidas. Entre las manifestaciones físicas más frecuentes, citó la pérdida del apetito, la disminución del peso, fatiga, cansancio y estreñimiento.

Pero, para el especialista, es esencial que las personas conozcan que existen mitos y prejuicios en relación con la jubilación, que influyen en la percepción de esta nueva etapa de la vida.

Por una parte, dijo, tenemos los mitos que asocian el jubilarse con las enfermedades, ser retirados de la vida social, la inutilidad, el consumismo, la inactividad e incluso la muerte. Ello, unido a prejuicios como que los jubilados(as) no pueden aportar nuevas ideas y son repetitivos en las que tienen, lentos en su pensamiento, dependientes, o que no pueden aprender nuevos conocimientos.

Ante estas creencias, valdría recordar que «los estereotipos generalizados de discriminación de los adultos mayores por su edad como personas que siempre tienen fragilidad, representan una carga y dependen de cuidados, no tienen una base empírica y limitan la capacidad de la sociedad para apreciar y liberar el potencial de los recursos sociales y humanos inherentes a las poblaciones de edad avanzada», como sostiene el Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud, del año 2015, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para que ello no se traduzca luego en aspectos negativos, antes de tomar la decisión de jubilarse, la persona debe tener un proyecto de vida y estar preparada para asumir el nuevo rol y status de jubilado, que en ningún punto es necesariamente el del aislamiento, explicó el experto.

Al mismo tiempo insistió en los muchos aspectos positivos de esta etapa, desde las amplias posibilidades para realizar interesantes proyectos, tales como viajar, dedicarse a otras actividades satisfactorias y motivantes, hasta contar con mayor cantidad de tiempo para el ocio.

En el artículo que citamos al inicio las autoras son claras al incluir como uno de los retos a enfrentar, para lograr la equidad y la felicidad de las y los adultas/os mayores el de «eliminar los aspectos subjetivos que como parte del imaginario colectivo conforman una gran cantidad de ideas erróneas acerca del envejecer y la vejez, los cuales, como mitos o solo como prejuicios perjudican el buen envejecer y dificultan su inserción adecuada a la sociedad. Dichos prejuicios, sembrados en la mentalidad de la población hacen surgir actitudes negativas ante el proceso de envejecer».

A ello no escapa la jubilación, que es en principio y fin, uno de los modos en que la sociedad debe retribuir el esfuerzo de toda una vida.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Antonio dijo:

1

7 de agosto de 2017

07:44:18


Felicitaciones Lisandra, su articulo es precioso y oportuno, ya tengo 60 años y ademas de lo que dices, todo cierto, la transportacion nos golpea mucho, pues los centros de trabajos no tienen transporte y eso nos dificulta la movilidad de un lugar a otro, tambien para hacer visitas a los familiares y a nuestros amigos.

Libardo Reyes Palomo dijo:

2

7 de agosto de 2017

08:30:22


Buenos días y muy buen artículo pero discrepo en varias cosas, es cierto que los adultos mayores hay mucho quee stán bien fuertes pero en eso van implicadas muchas cosas, trabajo, costumbre y principalmente alimentación, es cierto que muchos pueden trabajar aún porque están fuertes y tienen condiciones para hacerlo peor a lo que si no podemos cerrar los ojos es a una cosa en Cuba la población es vieja por muchas razones, en estos tiempos mala alimentación poco salario, demasiado estres porque siempre pasa o falta algo y ahí está en gran medida el envejecimiento de nuestro país, si tuviéramos buena alimentación , mejores condiciones de trabajo, mejor salario, menos estres y que no tuviéramos tantas preocupaciones quizás podríamos trabajar hasta los 80 años peor ene esta pobnlación actual tenmemos 40 o 50 años y hablando en el argot popuilar cubano estamos hecho tierra, el promedio de vida en Cuba lo suben las personas de antes que tuvieron una alimentación adecuada, por ejemplo si todo fuera como en los años 80 que se cobraba 200 pesos y era un privilegiado pero con eso y con menos se vivía las cosas baratas y el dinero alcanzaba y vivía quien trabajaba no vivía como un rey pero se vivía pero ahora, poco salario, las cosas más caras, el trabajo en más cantidad y con menos condiciones, alimentación poca y mala en pocas palabras, comida o dietas balanceadas si para el que tiene dinero no se puede comparar antes con ahora, estas en el trabajo pensando en que vas a buscar para que coman tus hijos y familia quieres más estres que ese y cosa que martirice más a una madre ama de casa y a un padre como eso, otracosa que ataca más aún al trabajor cuando envejece te pasas la vida entrea trabajando 30, 40 o 50años y cuando miras a tu alrrededor nada tienes solo trabajo y más estres, es justo o lógico que uno tenga que trabajar por obligación hasta los 65 años, no podemos compararnos con los países del primer mundo que son otras condiciones, trabajn y te explotan si pero con lo que ganas en su mayoría comen y les alcanza para relizar otras actividades y a muchos en ese primer mundo no pueden dedicarse a pasear para desestresarse pués inmagine usted nosostros los trabajadores cubanos que no podemos ni descnasar en vacaciones porque lo que hacemios es cambio de labor salir del trabajo con el estado para trabajr en la casa, vacaciones y condicones para el trabajador es que uno slaga de vacaciones que el salario te alncanzarapara ir a hosdarte a algun lugar un campismo y por que no a un hotel y descansar y salir del estres de la casa y de la vida al menos por una semana por lo tanto el cubano no tiene tiempo de viajar ni disfrutar su ocio como se dice porque con que dinero, eso causa risa el jubilado en Cuba a que se puede dedicar ya en su mayoría a comprar la prensa ver uno que otro programa en la televisión que es otra cosa que en de quitarte el estrés te dá mucho más por la programación mediocre y mala que tenemos entonces dígame usted se puede a medida que pase el tiempo trabajar más tiempo del debido no lo creo porque a medida que pasa el tiempo vamos llegando al final mucho más jóvenes y señoners no tapemos el sol con un dedo, sabes como la población cubana estaría más fuerte y con mejorwes condiciones de trabajar más tiempo, si tuviera poco estres, si vas a salir a comer a un restaurant con tu famili sabes que no comes en el rsto del ems o que no vistes en un año, ahora si el salario fuera bueno las cosa más baratas, uno tuviera su casa en buenas condiciones que tuviera todo lo que necesita para vivir cómodo con menos preocupaciones, si tuviera en que trasladarse porque ni bicicletas la mayoría, si el trabajador cubano tuviera un carro que pudiera tener aire acondicionado en el carro y en la casa, en su centro laboral y estar bien alimentado pues señores 65 no 105 años se trabaja porque el trabajador cubano en su mayoría trabaja y trabaja fuerte en su mayoría con muy pcas condiciones que pasen muy buenos días y saquen su propias concluciones ahhh y no soy un exeptico si no un realista

Beatriz Andrés dijo:

3

7 de agosto de 2017

08:32:12


Concuerdo con los doctores en el tema de que la vejez nos plantea nuevos retos y una nueva etapa de la vida que puede también ser muy útil y disfrutable, pero hay que darle a la persona la oportunidad de jubilarse a tiempo para ello. Hay múltiples desgastes físicos incompatibles con el levantarse de madrugada a enfrentar los problemas asociados a transportarse a trabajar, que son propios de las personas de 55 años y más, ya incluso, después de los 50 y antes, las mujeres que dejamos de menstruar, tenemos múltiples dolencias físicas que no son causas de una jubilación por enfermedad, pero sí nos llevan a querer tener tareas más llevaderas. El cubano que pasó por el período especial teniendo que dejar de alimentarse correctamente por el cruel aislamiento que sufrió el país, durante una década, que salvando las distancias y en materia de guerra económica y pretención de la rendición de un país, yo la comparo con el sitio de Stalingrado, ese cubano no es igual que el que fue protegido por los más jóvenes, pues a la par de la protección a los hijos tuvimos que proteger a los padres. Creo que el Período Especial dejó marcas indelebles en la psiquis y el soma de muchos de nosotros que pedimos a gritos la jibilación para no llegar a los que mencionó Fidel en su alegato al Asalto al Moncada, jubilarse para morir. Creo que la jubilación, en un país con los programas que tenemos para la tercera edad, no necesariamente, significa desahucio social, que podemos participar en la Universidad del Adulto Mayor, en los Círculos de Abuelos, acudir a las casas de los abuelos y a las casas de la cultura y lo que no podemos dejar caer son los múltiples programas que la Revolución previó para las personas en esa etapa de la vida. Pero lo que sí me parece, sobre todas las cosas, es que debe dejársele a cada persona la opción de seguir activa o jubilarse, pero reconsiderar el cambio de la edad de jubilación que, cuando se aprobó la Ley 105, se llevó a la discusión colectiva y, yo por ejemplo participé en dos porque cambié en esos días de trabajo y nadie estuvo de acuerdo con los 60 y 65 años, aunque sí con el resto de las cosas y se aprobó el tema de la edad, sin considerar las tonalidades del debate, las cuestiones con las que la masas, que es la verdadera inteligencia, no estuvo de acuerdo. Creo que este problema tiene una arista más, y es que los jóvenes se están acostumbrando a no tener opción, a que no se abran oportunidades de trabajo para ellos porque estamos nosotros, por cinco años más y si vemos nuestra pirámide de población, los que frizamos los 55 y 60 ahora, somos los de la explosión demográfica de los 60, y estamos formando parte de una masa laboral grande que no deja lugar a la renovación. Por otra parte, las jubilaciones llegan a acercarse por los porcientos aplicables a los salarios, de tal forma que los hombres de 65, que entraron a la edad laboral, como nosotras, a los 17, y trabajan desde entonces, no ganan exactamente su salario promedio porque se han establecido límites. Creo que en Cuba, por todo concepto, es necesario: 1- Revisar nuevamente la Ley 105, en función de regresar a las edades de jubilación anteriores. 2- Fortalecer en cada localidad los programas de protección a la tercera edad.

ramon dijo:

4

7 de agosto de 2017

08:49:31


Buen trabajo, reflexiones atinadas, pero la realidad es más dura que todo eso, porque la precariedad social y los prejuicios de la familia y del entorno laborral, comienzan cuando nos arrimamos o estamos en ese rango etario. Jubilarse es casi morirse, porque solo tendrñas de sostén un dinero para vivir tú, pero las obligaciones hogareñas continuan y esa precariedad de nuestra vida cotidiana el trabajo la atenua para el trabajador, pero las hace más palpable para el viejo, ahora hacedor de mandados, sacrificado por el bien de los más jóvenes, en su espacio, sus costumbres, etc. Lo único que pido es tener salud y capacidad para seguir unido al trabajo que me da vida material y espiritual, porque jubilarse en Cuba, es invicibilizarte para tus amigos y la institución a la que diste tu vida, factores que como seres sociales, claro que nos afectan.

oraida dijo:

5

7 de agosto de 2017

10:13:13


Muy bueno, el artículo sólo que no estoy de acuerdo con la edad de jubilación he conocido muchos casos que llegan a la edad de retiro y ni tan siquiera han podido cobrar la primera chequera, además pienso que se le debe dar paso a la juventud y nosotros podiamos encontrar otras motivaciones para la vida y hacer cosas que en estos momentos se nos imposibilitan como es leer, visitar a familiares y amigos, cuidar de las plantas, siempre se encuentra un motivo para vivir, disfrutar de la compañia de los nietos

Paula Respondió:


13 de septiembre de 2017

14:44:14

Muy bien por el artículo, tiene conclusiones muy sólidas, pero no todos llegamos a esas edades con la salud y calidad de vida en buenas condiciones, por algunos aspectos ya mencionado por otros, como el estres, la alimentación, los bajos salarios, etc,etc. Pienso que todo el que se sienta con condiciones para continuar laborando, que lo haga y no se debe criticar. Pero por favor que no le pongan un año mas a las mujeres despues de los 60, yo por lo menos se que en mi casa y con mi familia me voy a sentir muy bien, aunque esté haciendo mis labores hogareños