ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

¿Qué se ha hecho en materia de desigualdad en la región de las Américas? ¿Cómo pueden los gobiernos promover la equidad y la atención igualitaria de la salud, única vía para alcanzar el desarrollo sostenible? Estas interrogantes centraron el debate durante la tercera jornada de la Convención Cuba-Salud 2018, que sesiona en la capital desde el pasado lunes 23 de abril.

La desigualdad es un mal de ayer y hoy, pero no debe ser para siempre; y solo será posible con el desarrollo de políticas públicas integrales en favor de los más desprotegidos, coincidieron los especialistas del panel Determinación Social y equidad en la salud.

Para Pastor Castell-Florit,director de la Escuela Nacional de Salud Pública y presidente del Consejo de Sociedades Científicas de la Salud, moderador del debate, no se puede hablar de cobertura universal de la salud, sin prestar atención a los determinantes sociales, que no es más que las condiciones en las que cada ser humano crece, vive y trabaja.

Que las personas lleven un estilo de vida decoroso, con el acceso a la salud como un derecho, debe ser una labor prioritaria para cada gobierno e institución de salud del mundo, dijo Castell.

En la actualidad se hace indispensable impulsar acciones que aseguren un crecimiento más incluyente, para evitar que los altos índices de pobreza en el mundo continúen en crecimiento, coincidió en su intervenciónJosé Narro Robles, Ministro de Salud de México.

En ese propósito, el principal obstáculo es la desigualdad, resaltó el titular, que debilita, además, la vida democrática, genera irritación colectiva y amenaza la cohesión social.

“El bienestar y el progreso de un país no se dan en la pobreza, pero la riqueza por sí sola no garantiza niveles pertinentes de vida o bienestar, y tampoco niveles convenientes de justicia social”, comentó Narro.

Sobre el papel del mercado en la sociedad expresó que queda claro que por sí solo no es capaz de solucionar los problemas, e incluso, puede agudizarlos cuando los más desprotegidos quedan a merced de sus poco sensibles, pero muy poderosas fuerzas.

“El objetivo no debe radicar en el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos, sino en encontrar la combinación virtuosa de tres elementos esenciales: la libertad individual, la justicia social y la eficiencia económica. Todos ellos armonizados por un entorno democrático”, valoró el especialista.

Narro también instó a tener presente que el ingreso nacional bruto per cápita de los países desarrollados es cercano a los 40 mil dólares, en tanto que el de los países pobres no llega a los tres mil dólares.

“Esto implica que hay un ingreso catorce veces inferior”, refirió.

De igual manera, informó que solo 23 países concentran el 80 por ciento de la producción mundial de bienes y servicios, y que 170 producen el 20 por ciento restante.

Asimismo, decenas de millones de personas sufren y mueren en razón de la precariedad de los servicios y programas de salud, de la debilidad de las políticas públicas puestas en práctica, de los recursos financieros limitados que se destinan a su cuidado, de la falta de recursos humanos debidamente preparados, expresó.

“El tamaño de la desigualdad en salud es tal –dijo–, que hace apenas tres años la razón de muerte materna en los países desarrollados era de 12 por cien mil, en tanto que en los no desarrollados era 20 veces más alta”.

Por un Estado con clara vocación social y un mercado competente

La desigualdad social con frecuencia se refiere a los niveles de ingreso o de riqueza, pero es solo parte de ella, ya que pueden registrarse muchas otras dimensiones: las de orden cultural o político o asociadas al género; las que derivan de la pertenencia a un grupo de edad, o, incluso, geográficas.

Kira Fortune, de la Oficina Regional para las Américas de la Organización Panamericana de la Salud, comentó que, en países como República Dominicana y Haití, a pesar de coexistir en una misma Isla, persisten diferencias en cuanto a la esperanza de vida de los habitantes de estas naciones.

Mientras en República Dominicana la esperanza de vida de 73 años, en Haití es de 62, resaltó.

“Aunque en la región han ocurrido importantes avances en la reducción de los índices de mortalidad infantil y un incremento en la esperanza de vida, tenemos que seguir eliminando las brechas de desigualdad que aún persisten en nuestras naciones”, valoró la especialista.

Al respecto, José Narro agregó que la voluntadpolítica, la puesta en práctica de acciones de educación y de salud, el impulso al empleo, la ciencia y la innovación, y la necesidad de un cambio en la conducta social, sonun requisito imprescindible para conseguir la expresión completa de las capacidades y potencialidades de individuos y de grupos.

El secreto radica, aseguró, en tener más y mejor Estado, y más y mejor mercado. Un Estado con clara vocación social, pero igualmente eficiente. Un mercado de igual forma competente, pero también comprometido con las causas centrales de la colectividad.

La salud es una de las condiciones indispensables del progreso y el desarrollo de una persona, pero también de una colectividad. Se trata de un requisito imprescindible para conseguir la expresión completa de las capacidades y potencialidades de individuos y de grupos, dijo Narro.

“Su fomento, cuidado y recuperación conforman ahora uno de los derechos fundamentales del ser humano. Por eso, preocupa que desde muy diversos ámbitos de los sectores público, privado y social, la salud no reciba el apoyo que requiere”, comentó.

Llama la atención que no se valoren a cabalidad la importancia y los logros de países como Cuba en la materia, concluyó el titular de salud mexicano.

Por su parte MyintHtwe, Ministro de salud de Myanmar, resaltó en su intervención la importancia de la colaboración entre los países de las regiones asiática y americana.

En un honor estar hoy visitando la Isla, un país que es ejemplo para el mundo, por el modo en que garantiza el acceso a la salud pública entre todos sus habitantes e impulsa proyectos para mantener los determinantes sociales con altos índices de calidad, expresó el funcionario de la nación asiática.

En mi región, dijo, los gobiernos estamos impulsando los servicios de salud equitativa,sin exclusiones, partiendo de recibir ese servicio es un derecho. En ese propósito, nos nutrimos de la experiencia cubana en el desarrollo del sector.

A los trabajadores de la salud nos mueven las causas, dijo José Narro, y tenemos una por la que vale la pena comprometerse: más salud para todos y menos desigualdades.

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