ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Amandla Shabaca-Haynes recuerda cuando Cuba movilizó cerca de 1 600 médicos y todos estaban en la ELAM al día siguiente del huracán Katrina. Foto: Ricardo López Hevia

“Esta no es una historia sobre mí”, dijo, y la hora con 39 minutos que dura el documental confirman que es, en efecto, la historia de ellas, de ellos. De ese pedazo de vida que los llevó a pasar seis, siete años allí, frente al mar; en lo que fuese una academia naval para ser hoy una escuela, médica, además, “la más avanzada del mundo”, como la calificara Ban Ki-moon.

Kunle Ekunkonye nos habla, hilvana los hilos del dónde, cuándo, porqué… y la historia se vuelve entonces suya también, porque de su motivación nació Community Doctors (Médi­cos Comunitarios), un audiovisual hecho para contarle al mundo, incluso a nosotros Cuba adentro. Pero sobre todo para la audiencia norteamericana que, ¿sabrá de la ELAM, de lo que inspira y hace, de lo que propone y logra? ¿Sabrá el pueblo estadounidense que cientos de sus jóvenes se han formado en Cuba como médicos?
***

Hay en la historia reciente de Centroamérica hechos que no se olvidarán. Es lo que sucede casi siempre con el infortunio.

1998. Mitch pasaba por América Central. Categoría 5, el más alto nivel posible en la escala de huracanes Zaffir-Simpson, 290 kilómetros por hora, la velocidad máxima de vientos sostenidos. Dicen que el ojo del huracán se movió paralelamente a la costa de Hon­duras y Nicaragua, y los golpeó con precipitaciones desmedidas que le dejarían, luego de las catastróficas inundaciones, el ape­lativo de: segundo huracán más mortífero del Atlántico.

Casi 11 000 muertos, miles de desaparecidos y millones de damnificados.

Antes de Mitch, ya había hecho su entrada el poderoso Georges, que tocaría tierra en siete oca­siones, en países diferentes, durante su largo trayecto entre el mar Caribe y el Golfo de Méxi­co, convirtiéndose en la segunda tormenta más nefasta de la temporada.

El saldo destructivo: más de 600 muertos.

Dicen que de todo lo malo se aprende o surge algo bueno. En 1998 podemos decir que así fue. Esta catástrofe parió una esperanza.

Las brigadas médicas cubanas para ayudar a la población afectada estuvieron listas con rapidez; y fueron allá, y cumplieron con el deber de cada médico que ya no se pertenece ante el dolor de otros.

Pero la idea de Fidel iba más lejos de enviar profesionales de la salud a Centroamérica, y propuso comenzar la formación de médicos de estos países en Cuba. Y así fue. Los primeros es­tudiantes llegaron desde El Salvador, Gua­temala, Nicaragua, Honduras y México.

Solo unos meses después se inauguraba la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), en cuyas aulas hoy aprenden el arte de curar jóvenes de las Américas, Oceanía, Eurasia y África.

Fruto del proyecto: más de 24 000 médicos egresados de unos 120 países.
***
Kunle Ekunkonye es un joven estadounidense. Sonríe. A ratos calla, piensa, intenta co­municar esa “experiencia extraordinaria” que ha sido desentrañar la cotidianidad de los jóvenes estadounidenses que cursan estudios en la ELAM. Intenta (lo logra) que sean ellos los protagonistas. Y agarras de un golpe el cómo llegaron a querer estudiar Medicina en esta Isla, del otro lado del estrecho de la Florida. En esta Cuba diversa y “contradictoria de la que tanto y a la vez poco conocen”.

Y vas además moviéndote de un lado a otro, porque la historia incluye a varios médicos ya graduados, y que hoy trabajan en sus comunidades de origen. Y los escuchas ha­blar de todo aquello que se llevaron de la Cuba que los acogió.

De izquierda a derecha: Abraham Vela, Akin Ekunkonye, (graduados de la ELAM 2016), Kunle Ekunkonye (Director, Community Doctors Película), Abeeku Ricks, (graduado de la ELAM 2016) y Elianne Martínez, estudiante de tercer año de enfermería de la Facultad Salvador Allende. Foto: de la autora

Kunle tiene un hermano que estudia en la ELAM. “Sabía que vino a esta escuela a hacerse médico, pero no mucho más”, cuenta, hasta que viajó a visitarle.

Aprendió entonces del sistema de salud cubano, de resultados “iguales o mejores que en los Estados Unidos. Es sorprendente además cómo Cuba lleva adelante todo este proyecto. Podemos aprender mucho del sistema de salud aquí”.

Ingeniero de software, el cine es apenas un hobbie en su vida. Sin embargo, la ELAM le despertó suficiente pasión e interés como para decidirse a hacer, por un lapso de cuatro años, un documental que “ayudara al mundo a conocer el proyecto”.

“Quería demostrar que este programa gradúa profesionales de muy alto nivel, gente que está haciendo muy buen trabajo en Estados Unidos. Es una oportunidad para personas de muy bajos recursos, que no pueden llegar a las escuelas de Medicina y aquí en Cuba tienen la posibilidad de hacerse buenos médicos gratis”, apunta Kunle Ekunkonye.

Preguntamos entonces por los que ya se graduaron, y la respuesta es tácita: “Insertados, trabajando en las comunidades de bajos ingresos. Están llevando a cabo el propósito de lo que estudiaron”.
***
Lo único que se les exige a los jóvenes que vienen a la Elam es que no olviden. No ya a Cuba, sino de dónde vienen. De ese barrio humilde, marginado.

Lo único que se les pide, es que devuelvan lo aprendido.

Porque el propósito de esta escuela desde un principio no fue otro que el de formar médicos orientados hacia el trabajo de la atención primaria de salud, como escenario fundamental de su actuación profesional. Se prioriza que tengan acceso a una elevada preparación científica, humanista, ética y solidaria, para que sean capaces de actuar en su entorno, satisfacer las necesidades de salud de sus pueblos y contribuir al desarrollo humano sostenible.

“He podido apreciar en comunidades diversas, muchas olvidadas, un factor común: los médicos cubanos formados en Cuba, que están allí ayudando a salvar vidas”, decía en su visita a la Isla el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Y hablaba también de los muchachos y muchachas de la ELAM.
***
¿Cómo 20 000 jóvenes terminaron en Cuba para estudiar Medicina y ahora están transformando sus comunidades, incluyendo más de 140 jóvenes norteamericanos? La respuesta está en la ELAM, seis años de estudios de Medicina, más alojamiento y comida gratuitos. ¿Cómo puede uno de los países más pobres del hemisferio occidental hacer algo así sin esperar nada a cambio?

Son algunas de las primeras interrogantes que nos deja Community Doctors antes de comenzar su travesía.

“Actualmente vivimos en un dilema mundial de desigualdades en salud. Los ingresos y la condición social pueden determinar si los individuos reciben atención a la salud o si tienen acceso a una atención de calidad. En los Estados Unidos gastamos más que todo el planeta en atención a la salud: 3,46 billones de dólares en el 2014”, arroja el documental al expectador para inmediatamente concluir que “a pesar de todo ese gasto no somos más sanos y las disparidades de salud persisten”.

Community Doctors indaga en qué puede aprenderse de otras naciones que gastan me­nos, son más sanas y brindan un mejor acceso a la atención a la salud. Y Cuba aparece como una de ellas, como ese país de escasos recursos que ha desarrollado una escuela de Medicina para tratar a las poblaciones marginadas del mundo que carecen de servicios médicos.

Se suceden luego las anécdotas, y Dasaw Floyd, del sur de California, cuenta cómo su interés en el activismo y la organización de las comunidades se materializó en la carrera de Medicina. Laravic Flores, de Manila Philipines, nos muestra cómo formarse en Cuba le permite afrontar las raíces de la desigualdad, en tanto Diana Gutiérrez, de Queens New York nos recuerda que “de niños todos queremos ser doctores; antes de que la sociedad te implante toda esa mala energía”.

Más de 24 000 médicos egresados de unos 120 países es el fruto de este proyecto. Foto: Yaimí Ravelo

Tia Tucker, de Sulphur, Lousiana, determinada, estudia Medicina porque confía en que cada cual puede desde su perspectiva cambiar un poco el rumbo de las cosas.

Y muchos más jóvenes hablan de porqué vinieron a Cuba, y se antojan infinitos los motivos, entre los que la magnífica reputación por graduar médicos bien preparados, que están sirviendo en todo el mundo, y el énfasis en la medicina preventiva, se llevan los primeros puestos de argumentos, en un país, en una escuela que, dicen, los ha enseñado a no ver los pacientes como ganancia po­tencial.

“Una experiencia realmente transformadora”, se repite de boca en boca y no puede ser casual. Estudiar con gente de todo el mundo y aprender español los ha marcado. La diversidad, diríamos. Y “el espíritu de cooperación que aquí se fomenta, que anima a compartir”.

Porque ayudar a otro estudiante a entender, representa “la atención futura que recibirá un paciente”. No se trata de competencias, sino de apoyo mutuo y causa común.

“Estar en la ELAM puede ser un reto”, reconoce Amandla Shabaca-Haynes, de Tallase, Florida, porque estás lejos de la familia, de casa, no conoces a nadie y tienes que aprender otro idioma. En ese punto dudó si realmente quedarse en Cuba por la carrera de Medicina.

“Pero cuando el huracán Katrina ocurrió, y nada de ayuda llegaba, vi con qué rapidez los cubanos organizaron una brigada de profesionales en atención a la salud y médicos entrenados en Medicina de desastres”.

Cuba movilizó cerca de 1 600 médicos y todos estaban en la ELAM al día siguiente del huracán Katrina. “Fue para mí asombroso que pudieran organizar esa ayuda, rechazada luego, tan rápido. Fue inspirador entonces quedarme aquí, porque esa es la Medicina que quiero ha­cer”, rememoró Amandla.

No es la única historia inspiradora. Asoma minutos más tarde Haití, el terremoto que volvería la tierra de Toussaint-Louverture un infierno.

Más de 300 egresados de la ELAM fueron por sus propios medios y se incorporaron junto a la brigada Henry Reeve de médicos cubanos a ayudar al pueblo haitiano. Crecía la semilla.
***
La Fundación Interreligiosa para la organización comunitaria (IFCO), y Pastores por la Paz, fundado por el reverendo Lucius Walker, han jugado un papel esencial como facilitadores del programa de becas para que los estudiantes norteamericanos estudien Medicina en la ELAM.

Y de eso también nos habla el filme. “Se han mantenido en el lado correcto de la historia, como auténticos defensores de la gente”.

La mayoría de los jóvenes estadounidenses que han cursado su carrera de Medicina en la Isla, han accedido a través de estas organizaciones.

Ser graduado de bachiller o de la High School en el caso de los Estados Unidos, tener menos de 25 años y ningún impedimento para ejercer la Medicina, y sobre todo poseer bajos ingresos económicos —incluso para la modalidad de convenio—, son los requisitos para el ingreso a la ELAM.

Asoma en este punto de la trama un elemento crucial. El bloqueo.

“Es parte de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, no podíamos obviarlo”, co­menta a nuestro diario Kunle, al tiempo que reconoce: “es extraordinario el hecho de que Cuba proporcione salud y educación incluso bajo esta política”.
***
Akin Ekunkonye, el hermano de Kunle, co­noció de la beca a través de Pastores por la Paz, y aún dice que no se le pasa la emoción de formar parte de tanta diversidad. “La coincidencia en clase, con estudiantes de distintos países, es que todos queríamos aprender español y hacer el bien con la Medicina”.

¿Qué le ha marcado?, “el interés genuino de los profesores cubanos” en que ellos aprendan y entiendan la importancia de crear esa “conexión con el paciente, tan necesaria ante el déficit de recursos”. “Me gusta la Medicina y la forma en que la hacen en Cuba. Sueño con integrarme con otros estudiantes ya graduados, trabajar todos juntos y lograr un cambio”, confiesa.

Abraham Vela, de California, dice que una vez que te acercas a la graduación ya vas extrañando a Cuba. “La ELAM ha sido una de las me­jores experiencias de mi vida. La diversidad y los amigos. Es familia lo que creas aquí y alejarte de la familia es difícil”.

Es afrodescendiente, nació en Atlanta. Quie­re volver a su país a hacer la especialidad. Porque a Abeeku Ricks, de Alabama, le gustaría, urge, ayudar a “la comunidad donde vive mi familia, en Lousiana, al sur de Estados Unidos. Hacen falta allí médicos como nosotros”.

La ELAM para él es “internacionalismo, una oportunidad de aprender la unidad. Es ambición también porque nos da la esperanza y ejemplo de que podemos ser médicos, ir a cualquier parte del mundo y llevar luz y vida. Nos cambió, y transformó en verdaderos profesionales”, dice.
***
Community Doctors está online y gratuito en Internet para que todo aquel que quiera pueda mirarlo, reflexionar, escuchar…

“Estoy agradecido por el programa de la ELAM y espero que las personas cuando vean el documental entiendan el humanismo de Cuba y lo asuman como algo genial. Este país ha de­mostrado que es posible hacerlo sin mucha tecnología ni dinero; que se puede lograr con educación”, confiesa Kunle, director de este filme que aprecié ver contado por otros. De hecho, por los que mejor pudiesen decir.

El 17 D marcó un nuevo camino hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. La ELAM es uno de esos lazos que a fuerza de voluntad y constancia ya existía, y que po­dría ser valorado por el gobierno estadounidense como una excelente oportunidad de superación para los jóvenes de bajos ingresos.

Estadísticas oficiales estiman que en el año 2013 el costo promedio de la carrera de Me­dicina en EE.UU. fue de 278 455 dólares en escuelas privadas y de 207 866 en universidades públicas. Hasta la fecha se han formado en las aulas de la Elam 145 jóvenes de este país, mientras 89 cursan sus estudios de Me­dicina en este mo­mento.

Sería grandioso que allí, frente al mar que rodea la Escuela Latinoamericana de Medicina, de punta a punta, puedan alcanzar sus sueños de hacerse médicos muchos más norteamericanos. Sería un mejor final para esta historia.

Para ver el documental completo, dé clic aquí: http://communitydoctorsfilm.com/es/mirar-la-pelicula/

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Elizabeth dijo:

1

12 de agosto de 2016

17:48:32


Lindos recuerdos de ese tiempo porque no solo forme parte de ese Contingente,también tuve la oportunidad de ayudar a los damnificados en el terremoto de Pakistán y tuve el privilegio de estrechar la mano de nuestro querido Comandante Fidel y tener una foto de recuerdo junto a el.Yo soy esa rubia de la foto.

Jorge L Gomez Marrero dijo:

2

12 de agosto de 2016

20:33:45


Fidel,,es Fidel y,,sera siempre Fidel,,el nombre de Fidel Castro Ruz,,es el MAS NOMBRADO,,de todos los nombres,,en todo el mundo,,,la mayoria,de los q,lo nombran,,lo AMAN,,,,pero tambien hay muchos,q,lo nombran,,porque les temen a su MARABILLOSO E INTERNACIONALISTA EJEMPLO...amen

Maria Victoria Valdés Rodda dijo:

3

13 de agosto de 2016

01:06:52


Me gustó mucho este texto, muy bien narrado y habla de una de las más hermosas páginas de humanidad de nuestra Revolución y de Fidel.

Esther dijo:

4

13 de agosto de 2016

11:54:32


Me encantaría poder ver todo el documental en español es una historia maravillosa Cuba siempre dando lo mejor.

ANGEL PACHECO dijo:

5

13 de agosto de 2016

20:59:38


Agradecimiento. a todos quienes hicieron EL MILAGRO MAS GRANDE DEL MUNDO, en especial al Dr. Junco y todos sus colaboradores,gracias muchas gracias. Atentamente. Angel Ecuatoriano