
Una sonrisa de orgullo –¿o resignación?- acompaña sus pausados pasos. La premisa “para lucir, sufrir” deviene antídoto ante el dolor y cansancio. Hoy, cerca del 60 por ciento de las féminas están dispuestas a todo con tal de acercarse 12 centímetros al cielo.
El uso de tacones está condicionado por las pertinencias de la moda. Para la psicóloga cubana Mayra Ordaz, cuando las mujeres los usan sienten poseer una figura más estilizada, esbelta, con cierto toque de distinción; “se conciben sensuales, elegantes, glamorosas, por lo que aumenta, en gran medida, su autoestima”. Pero, lo cierto es que, más allá de la moda, los tacones con hasta 15 centímetros de altura pueden representar un verdadero suplicio.
Según declaraciones de la ortopédica cubana Damarys Chirino, las mujeres padecen hasta cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, debido, precisamente, al uso de tacones.
Si bien para la anatomía y fisonomía adecuada del pie lo más recomendable es usar un calzado con elevación de tres centímetros, cuando esta dimensión es superada, las féminas pueden llegar a sufrir desde inflamaciones en los pies hasta la pérdida del equilibrio y vértigo.
A largo plazo, el zapato de tacón incrementa el riesgo de desarrollar osteoartritis (desgaste del cartílago), tendinitis (inflamación del tendón), neuroma de Morton (hinchazón de los nervios de los pies), deformaciones en los pies, callos y esguinces de tobillo, informó la especialista.
Los efectos no se limitan a dicha extremidad, sino que, de acuerdo con Chirino, “cuando se utiliza un tacón muy alto en un zapato estrecho, surge inestabilidad al caminar al disminuir la superficie de apoyo, por lo que la postura del cuerpo se modifica, se desajusta la articulación de la cadera y la columna vertebral es afectada directamente”.
Asimismo, la podóloga estadounidense Katherine Moss sostiene que los tacones altos ejercen presión en la parte delantera del pie provocando que dicha parte soporte todo el peso del cuerpo y, por consiguiente, un desplazamiento del cuerpo hacia delante y dolor en las extremidades.
La cuestión no solo descansa en el criterio de dos especialistas que algunos podrían llegar a tildar de "anticuados". Un reciente estudio realizado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y la madrileña Clínica CEMTRO ha demostrado que los tacones altos provocan la deformidad crónica en los huesos del pie llamadaHalluxAbductusValgus,es decir, los juanetes.
“Usar tacones altos (a partir de 3 cm), de manera continua, provocará la pequeña desviación de los huesos y a la larga, de manera acumulativa, se instaurará la deformidad ósea”, concluyeron los investigadores españoles Ricardo Becerro y Marta Elena Losa.
Por otra parte, una investigación realizada por la Universidad de Ningbo, China, advierte que, en el caso hipotético de correr empleando tacones altos, las rodillas podrían quedar dañadas de por vida.
De igual forma, otro estudio, el de la Metropolitan University de Manchester, refleja que las mujeres que usan tacones altos cinco días por semana durante dos años pueden encoger los músculos de sus pantorrillas hasta un 13 por ciento.
Sin embargo, aunque parezca inverosímil, las cosas comienzan a empeorar luego de que la ortopédica cubana asegurara: “Una vez que la deformidad ósea existe en el pie, la desviación ósea y la pérdida de movilidad, son irrecuperables”. “Es necesario recurrir al quirófano para el tratamiento de las patologías más fuertes".
A pesar de los efectos irreversibles, deviene realidad que en Madrid, por ejemplo, entre el 40 y el 80 por ciento de las mujeres utilizan tacones altos de manera cotidiana, de lo que se sobreentiende que en esa suerte de batalla salud VS moda la balanza se tiende a favor de esta última.
Resulta que esta "adicción" al glamour no solo se circunscribe a la cultura postmoderna del Viejo Continente. Según el Instituto Mexicano del Seguro Social, en este país la situación se torna más dramática, pues el 90 por ciento de su población femenina calza tacones que superan los siete centímetros.
Más allá de vincularse el concepto de tacones con los de belleza y problemas de salud, a partir de la Encuesta Nacional de Viajes, realizada por la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido, la cuestión adquiere nuevas dimensiones, debido a que las féminas no se limitan a usarlos para "lucir", sino que también lo visten cuando están conduciendo.
Según dicha encuesta, el 80 por ciento de los 14,4 millones de mujeres con permiso para conducir en ese país lo hace con zapatos de tacón alto, lo cual es peligroso debido a que pueden quedar atrapados bajos pedales, resbalar o enredarse en los tapetes.
De hecho, de acuerdo con Sheila'sWheels, empresa europea especializada en seguros de vehículos para mujeres, una de cada diez mujeres con licencia de conducción admitió haber tenido un accidente automovilístico o un choque leve porque su pie salió del zapato o el tacón se atoró entre los pedales. ¿Casualidad?
El asunto se dibuja como un tema sensible, por lo que no es de extrañar, a manera de ilustración, que en Argentina y Brasil se planteara un proyecto de ley para prohibir a las conductoras utilizar este tipo de calzado y las sandalias. ¿La razón? Disminuir el riesgo de accidentes de tránsito.
Fueron los faraones del Antiguo Egipto quienes empezaron a hacer uso de los zapatos altos como símbolo de poder, práctica que se extendió al rey Luis XIV de Francia, cuando, en 1660, comenzó a calzarlos para disimular su baja estatura. Posteriormente, las féminas se adueñaron de los tacones.
Más allá de su origen, lo cierto es que las mujeres de hoy practican malabares a la hora de treparse en estos que parecen ser sus mejores amigos.
Un toque de elegancia sirve de justificación a las que con una maestría en equilibrio se disponen a desoír las advertencias de los especialistas y estar unos 12 centímetros más cerca del cielo.








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rosay dijo:
1
12 de febrero de 2015
16:19:16
Juan dijo:
2
19 de febrero de 2015
11:36:36
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