ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Osvaldo Salas

Corta parece la vida que al ser humano le ha sido dada. Somos apenas gotas de luz ante la infinitud de la Historia. La muerte, siempre tremenda, pone punto final a la materia y, como ley inexorable, para todos llega.

Derrotarla –muy a pesar de los esfuerzos de quienes por siglos han intentado hacerlo con artificios– solo se puede mediante dos caminos: dejar amor sembrado, desde la nobleza y la entrega; o gestar ideas que superen lo personal para enraizarse en el patrimonio común.

Pero a pocos hombres y mujeres los siguen ambas estelas a la vez, y acceden a una sublime forma de eternidad. Dejan entonces de ser ellos mismos para convertirse en pueblo, y mientras más se aleja en el tiempo la fecha de su partida, más se multiplican, como fuego bueno.

Basta para evocarlos con decir sus nombres y se hacen tan cercanos como solo puede serlo la utopía alcanzable que sostiene e impulsa en las horas de alegría y en las de sacrificio. Así Fidel se nos ha quedado en el pecho de la Isla y –como siempre– desde el futuro nos habla de lo que hace grande a un país: la unión de su gente contra los imposibles.

Quizá así podría resumirse el legado vital de quien fue elegido de los pobres y los olvidados, y martiano defensor de todas las dignidades: si una idea es justa, es posible; y para hacerla real no se precisa más que convocar a los revolucionarios a soñarla.

Hay que creer en la humanidad, a pesar de sus oscuridades, para hacer la Revolución; y entender además que en ella la lucha no termina con el triunfo, sino que en él empieza. Esa visión es la que hace a Fidel tan magnético; su estirpe de líder y su autoridad incuestionable tuvieron como base la fe mayúscula en la voluntad de la especie para trascenderse, y la capacidad analítica para ver más allá de lo evidente.

En el propósito de lograr una Carta Magna que nos impulse, que nos ponga de frente no solo a la sociedad que somos, sino a lo que queremos ser, no es casual la fecha a partir de la cual se nos convoca a constituir y a usar la voz, clara y alta: la política es asunto popular, y esa es también otra huella fidelista.

Porque es un nacedor, el 13 de agosto no marca el inicio de un ciclo cerrado 90 años después, sino de una espiral que avanzará mientras haya quien repita la que es ya sentencia moral: Comandante en Jefe, ¡ordene!.

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diosmal dijo:

11

13 de agosto de 2018

08:23:39


Aunque no este fisicamente entre nosotros siempre lo recordaremos y lo llevaremos en nuestros corazones; sus ideas perduran para todo la vida de aquellos que nos sentimos orgullosos de haber tenido un gran lider.

JMesa dijo:

12

13 de agosto de 2018

09:04:13


Bueno, realmente la muerte, por muy tremenda que sea, no pone fin a la materia porque realmente "la materia ni se crea ni se destruye, solamente se transforma". La muerte incluso, no puede poner fin a las ideas y ella "no es verdad siempre que se ha cumplido fielmente con la obra de la vida". Fidel vive por siempre y todos podemos ser Fidel si en cada momento de peligro o acción, nos lo proponemos.

Luis Yendry dijo:

13

13 de agosto de 2018

09:07:54


Que dificil es acostumbrarse a la idea que no estas, pero desde lo mas profundo de mi ser siento no hay nada imposible al tenerte presente .Gracias Fidel.

Orlando Díaz dijo:

14

13 de agosto de 2018

09:25:38


SU FIRMEZA,LEALTAD,INCONDICIONALIDAD CON EL PUEBLO Y LA OBRA QUE SIN MIRAR BARRERAS CREO PARA EL BIEN DE TODOS HACE QUE HOY TODOS CONFIEMOS EN LA REVOLUCIÓN. SU EJEMPLO VIVE ENTRE NOSOTROS ES UNA LLAMA QUE NUNCA SE APAGA CADA 13 DE AGOSTO ES UNA MIRADA AL FUTURO PARA TODO Y BIEN DE TODOS. GRACIAS FIDEL ERES NUESTRO GUIA ETERNO

Addel (AMM) dijo:

15

13 de agosto de 2018

09:29:37


Hola. Muy bueno tu comentario. Fidel es y siempre será de esos hombres que dejó amor sembrado, no sólo para Cuba, sino para todo el mundo. Y un jardín de ideas que ha dado frutos en una Revolución.