ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Lancha Yaloven, última embarcación empleada por la expedición del Directorio 13 de Marzo. Foto: Miguel Febles Hernández

Bien entrada la noche del 8 de febrero de 1958, hace 60 años, una lancha atracaba en un vetusto muelle de la playa Santa Rita, a unos dos kilómetros de la ciudad de Nuevitas, con una preciada carga: hombres y pertrechos para apoyar la lucha armada en Cuba.

Se trataba de una expedición organizada y ejecutada por miembros del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, con el propósito de abrir un frente guerrillero en la zona del Escambray e intensificar las acciones clandestinas en la capital del país.

Tras el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957 y la posterior masacre de Humboldt 7 (el 20 de abril) contra algunos de los sobrevivientes del ataque, la operación comandada por Faure Chomón Mediavilla era la continuidad de un empeño patrio.

Compromiso validado en 1956, cuando en la histórica Carta de México José Antonio Echeverría y Fidel Castro Ruz sellaron la unidad de la Federación Estudiantil Universitaria y del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la lucha contra la tiranía batistiana.

 

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Decididos a no claudicar ante los duros golpes recibidos e iniciar una nueva etapa en la contienda, varios integrantes del Directorio recibieron la misión de viajar a Estados Unidos para gestionar los recursos y preparar una expedición armada.
Colosal esfuerzo, en medio del más estricto hermetismo, que llevó a recaudar fondos entre los militantes y simpatizantes de la lucha, comprar armas, municiones y demás pertrechos, y encontrar la embarcación que los llevara a la isla amada.

Desde un céntrico parque de Miami, al atardecer del 28 de enero de 1958, en acto de homenaje al Apóstol de la independencia de Cuba, el entonces secretario general Faure Chomón Mediavilla fijaba la postura de la organización ante los nuevos desafíos:

«…frente a todos los obstáculos, con el pensamiento martiano y el programa de la Revolución seguiremos adelante. No habrá fuerza capaz de detenernos. La unión de la nueva generación seguirá por derroteros de triunfo frente a Batista y a los que pretenden sustituirlo con fórmulas de traición. Lucharemos hasta vencer o morir».
                               
        

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Tras varias maniobras simuladoras, en la medianoche del 31 de enero de 1958 tomaba rumbo a Bahamas el yate Scapade, alquilado por Armando Garrido, activo colaborador del Directorio, quien puso como garantía su casa en la ciudad de Hialeah.

El tamaño de la embarcación y otros inconvenientes logísticos determinaron la selección de un pequeño grupo para hacer la travesía, mientras otros viajarían por distintas rutas prestos a incorporarse a la lucha en el Escambray o en la capital del país.

Desde la partida, unido a un «norte» que embraveció el mar, se sucedieron imprevistos (rotura del timón y pérdidas del rumbo) que aumentaron la distancia a recorrer y el gasto de combustible; sin embargo, la variante del regreso jamás fue una opción.

«Nos hundimos, pero no hay retorno», aseguró Faure al capitán del Scapade en los instantes de mayor tirantez, mientras el yate sorteaba todo tipo de obstáculos hasta arribar a Raccon Cay, el punto acordado de trasbordo para el barco de pesca San Rafael.

Una vez dispuestos, hombres y armas, en el balandro, la expedición tomó rumbo sur y al anochecer del 8 de febrero cruzó sin contratiempos el punto de la marina de guerra en la entrada de la Bahía de Nuevitas hasta fondear en el cayo Ballenato Grande.

Tras unas dos horas de tensa espera, apareció finalmente la lancha Yaloven, encargada de hacer el tercer y último tramo de la travesía hacia el pequeño muelle de la playa Santa Rita, estratégico y discreto lugar convenido para el desembarco.
                             
  

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Ya en tierra firme, la pequeña tropa se dividió en dos grupos: el más numeroso quedó en la casa del colaborador Abel Cabalé, a unos cien metros del muelle, y el otro, con Chomón al frente, se ubicó en la vivienda que poseía la familia Garrido en Nuevitas.

A la mañana siguiente, 9 de febrero, se dio la orden de partir hacia Camagüey al convoy, conformado por cinco automóviles (tres en la vanguardia y dos en el cierre) y al centro el camión de Cabalé con el alijo de armas enmascaradas entre las cargas.

Para evitar complicaciones, el traslado se realizó a la hora en que el trabajador de la fábrica de quesos La Vaquita cubría de manera habitual ese trayecto, pero esta vez acompañado de su esposa y dos hijas para alejar aún más cualquier tipo de sospecha.

Una vez en la capital provincial, los expedicionarios se desconcentraron en varios puntos de la urbe, mientras las armas se ocultaron en la granja Villa Blanquita, en la carretera central, y Faure instaló su puesto de mando en el corazón del centro histórico.

Desde allí, bajo estrictas medidas de seguridad, se hicieron las coordinaciones pertinentes para finalizar exitosamente la misión: continuar la marcha hacia el Escambray y, por otro lado, enviar los hombres y las armas previstos rumbo a La Habana.      

   

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No obstante la cantidad de personas involucradas en la riesgosa acción y su complejidad, ni los sicarios de Batista ni los chivatos a sueldo detectaron la expedición y las maniobras posteriores para extender la lucha revolucionaria. El 13 de febrero de 1958 la jefatura del Directorio llegaba al Escambray para decretar la apertura del nuevo frente guerrillero.  

Coronaba así una de las acciones clandestinas de mayor envergadura en la última etapa de la lucha insurreccional, un hecho de relevancia nacional que demostró la capacidad organizativa y ejecutiva del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

GLORIOSA PÁGINA DE APORTE JUVENIL

Seguidores de las mejores tradiciones de lucha del pueblo cubano, estudiantes universitarios reeditaron este 8 de febrero el desembarco, por la playa Santa Rita, de la expedición armada protagonizada hace 60 años por militantes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

Alejandro Palmero Fernández, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, expresó que la Expedición de Nuevitas forma parte de la historia de la Revolución Cubana y de las gloriosas páginas del aporte juvenil y estudiantil al proceso revolucionario cubano.

«Hay que reconocer, señaló, la audacia, la certeza como estadista militar y la agudeza del Comandante Faure Chomón Mediavilla, que logró organizar y sorprender a muchos con una expedición que trajo a la Patria 16 hombres y más de siete toneladas de armas y municiones», afirmó.

Susely Morfa González, miembro del Consejo de Estado y primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas, junto a otros dirigentes de Nuevitas, entregó carnés de la UJC y del Partido a nuevos militantes que engrosarán las filas de ambas organizaciones en centros económicos y estudiantiles.

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Maikel dijo:

1

9 de febrero de 2018

20:32:43


Gracias por poner estas fechas históricas que no son muy conocidas ni se enseñan en la escuela generalmente. Esto demuestra que los cubanos siempre es hasta la victoria.