ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Descubrir ese momento exacto cuando se transgreden los límites de la legalidad y aparecen el trapicheo, el invento y los negocios «por fuera», es un proceso que implica casi siempre la mirada de muchas partes. A veces la duda llega por el reclamo de la gente, por las mercancías que entran a altas horas de la noche o porque las cuentas «no cuadran».

La venta de croquetas «caseras» en los Di tú de la capital es un ejemplo de lo que sucede a la vista de todos y, aparentemente, ni administradores ni vendedores se enteran o, en el mejor de los casos, aluden a que eso no ocurre en sus establecimientos.

Sin embargo, no son pocos los reclamos que se escuchan en la calle sobre la dudosa calidad de este producto, que se expende como si fuera el que viene de la empresa proveedora, cuando  en realidad ni el tamaño ni el sabor concuerdan.

Uno se da cuenta a veces porque son más chiquitas que las «originales», o porque la masa es medio amarilla y no tiene todo el condimento que exige la carta técnica, pero en otras ocasiones la hacen tan perfecta que te venden gato por liebre y ni te percatas, comentó a Granma Julio Alfonso Chacón, vecino del municipio de Cerro.

Asimismo, Berta González, quien reside cerca de Vía Blanca y 10 de Octubre, afirma que el problema se ha generalizado a casi todos los Di tú de la ciudad. Resulta un negocio redondo, porque la croqueta es lo que tiene más salida en estos lugares, y aprovechan ese margen para venderle a la gente otras que traen los particulares, y entre todos se reparten las ganancias, sostiene.

Se trata de una situación que la industria alimentaria y, en particular, la Empresa Productora de Alimentos (Prodal) –que surte de croquetas, albóndigas, chorizos, pollos, bistec y otros cárnicos a los almacenes centrales, para distribuirse luego en los Di tú– conocen muy bien, pues el contratiempo viene rodando desde hace rato.

Incluso, la presidenta del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria, Iris Quiñones, comentó a mediados del 2016 en el programa televisivo Mesa Redonda, que se había realizado una importante inversión en el sector para incrementar las capacidades de producción con tecnología de punta, y evitar además este tipo de afectaciones con los cárnicos. No obstante, reconocía las insatisfacciones de la población. «A partir de quejas que se recibieron, la empresa Prodal hizo muestreos, y se comprobó que el 75 % de las muestras eran introducidos por otras vías», señalaba.

Pero no solo estamos hablando del acto ilegal de introducir mercancías de «afuera» en el comercio estatal, y obtener por ello una ganancia que no va a parar a ningún libro contable de estos comercios, también habría que ver cómo los particulares consiguen los insumos, de modo tal que pueden hacer una croqueta casera tan parecida a la que realmente produce la industria.

No menos urgente es pensar en los riesgos que implica para la salud de la gente consumir un producto que supuestamente está garantizado por Prodal y su sistema de calidad, cuando en realidad puede que las condiciones de preparación y manipulación de las llamadas croquetas «caseras» no cumplan con ningún parámetro de inocuidad y de prácticas higiénico-sanitarias.  

En el momento en que se hizo público el tema de la calidad de las croquetas, los especialistas de la Industria Alimentaria aseguraron que el fenómeno iba a ser monitoreado, y no dudo que se hayan encontrado las infracciones y sancionado a  los culpables, pero el problema continúa y, como a las malas hierbas, urge cortarlo de raíz.

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Julio dijo:

6

30 de enero de 2018

08:32:07


No solo pasa con las croquetas, soy comprador asiduo de pan integral en el centro comercial de 5ta y 42 y no siempre tiene la misma calidad, muchas veces he pensado que pudiera ser un producto que no es integral o adulterado, saludos

Panchito dijo:

7

30 de enero de 2018

08:35:47


Reina el caos

carlos dijo:

8

30 de enero de 2018

08:41:27


vayan al ditu de el reparto bahia en la doble via y el de la virgen del camino para q vean una muestra de este reportaje

Ruben dijo:

9

30 de enero de 2018

09:14:37


Esta es solo una de la tantas estafas y robos que se hacen. Igualmente en las tiendas de divisas y en los mercados en pesos cubanos los productos que entran como refrescos cervezas, pollo y demás venden una mínima parte y lo restante los guardan les negocio a los cuenta propistas y todo el Mundo lo sabe y nadie hace nada. Así como en las tiendas de cuota te roban de poco a poco arroz, azúcar y demás y los administradores haciendo un dineral y hasta a los inspectores mojan y todos coludidos y nadie hace NADA. Una pena que estás con as sucedan y llevan años y años.

Y@re dijo:

10

30 de enero de 2018

09:16:20


Este es uno de los tantos temas a los que no les prestamos toda la atención por creer que no se resuelven y es por esto que estamos como estamos, aceptando las ilegalidades y todo lo mal echo. Hasta cuando se van a seguir justificando las entidades y empresas estatales por su mal control sobre los productos que expiden y por la falta que cometen sus trabajadores. Es que acaso nadie se a puesto a pensar que todos somos perjudicados de una u otra forma, ellos por sacar un producto con tan mala calidad, el cual no siempre tiene salida fácil, y todos por consumir un producto el cual nos puede causar efectos negativos al organismo nuestro. Tal ve esas croquetas que ellos no controlan que sean las que realmente produce la industria alimentaria las consume su familia también, un hijo, primo, sobrino y hasta sus padres. Ya ustedes mismo lo han dicho, se ha encontrado el problema y se han sancionado culpables pero el problema continúa, en fin no se ha hecho buen trabajo, hemos fallado todos y digo todos porque es tan culpable el infractor como la población victima por no denunciar estos sucesos y aceptarlo como si nada estuviera afectándolos, cuando en realidad nos afecta a todos.