ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Granma

Gracias a los avances en materia de tecnología, la industria del software en el mundo está presente hoy en casi todos los sectores económicos y sociales, lo mismo que en la salud, el comercio, las comunicaciones, la educación, las artes… Se trata además de una industria «blanca», que no contamina el medio ambiente y genera fuentes de empleo bien remuneradas, y es que cada vez, con mayor demanda en el mercado, se necesita de programas que incidan en la automatización e informatización de los procesos.

Nuestro país no vive de espaldas a esa realidad. Existen varias empresas como Datys, Softel, Desoft, Citmatel o la ETI, que durante los últimos años han ido creciendo y desarrollando aplicaciones informáticas que estén al servicio de la sociedad, y cuentan además con la capacidad y el potencial humano para colocar esas herramientas en el mercado internacional. Y es que si Cuba vende productos como níquel, tabaco, medicamentos, ron y otros, ¿por qué no incursionar también en la exportación de software?

Aunque la idea suena bien atractiva y responde a la política de sustituir importaciones a partir del aumento de la producción nacional y el desarrollo de nuevos rubros de exportación, la realidad demuestra que insertarnos en otros mercados, en materia de software, requiere de un aval que asegure la calidad del producto en cuestión. Así explicó a nuestro diario la ingeniera Odannis Enamorado Pérez, jefa del departamento de consultoría y evaluación de procesos, del Centro Nacional de Calidad de Software (Calisoft).

«Aquí es donde intervienen entonces los modelos de certificación, cuyo sentido es mejorar el proceso de desarrollo del proyecto de forma tal que este sea más predecible en tiempo y costo, así como gestionar los riesgos y cumplir con los cronogramas de trabajo».

Según estadísticas de desarrollo de software internacional, cerca del 31 % de los proyectos en el mundo son cancelados antes de que se completen, en tanto el 52 % costará casi el doble de sus estimaciones originales. En nuestro país, también existen elementos que obstaculizan la evolución de la industria de las tecnologías de la información, y que pasan por el filtro de la estructura interna de las empresas y de la organización de sus rutinas, comentó la especialista.

En otras palabras, explicó, existen grandes deficiencias en la implementación de las buenas prácticas que dictan los modelos y normas internacionales. «No se gestiona el conocimiento de manera tal que se repitan las experiencias exitosas, las pruebas de software no se realizan durante el ciclo de desarrollo y un alto por ciento de las organizaciones no cuentan con una certificación que valide sus procesos».

Tal situación ha provocado que muchas de nuestras empresas no hayan logrado el impacto deseado en lo referido a la exportación de sus aplicaciones y servicios, agregó. «Si el cliente, que es quien va a comprar la herramienta informática, no confía en la calidad del producto y en su proceso de desarrollo, estamos perdiendo oportunidades de negocios».

También hay que aclarar que no contamos con una norma específica propia, que organice el proceso de desarrollo de software para la industria cubana, sino que utilizamos modelos reconocidos internacionalmente, lo cual incrementa los costos asociados a la implantación de estos estándares de referencia por el tema de la consultoría y la evaluación, además del tiempo y recursos empleados, precisó Enamorado.

«Lo que Calisoft ha hecho entonces es unificar, estandarizar las buenas prácticas, de esos modelos que están reconocidos internacionalmente, y aplicarlas al contexto nacional. Fue así que nació el Modelo de Calidad para el Desarrollo de Aplicaciones Informáticas (MCDAI) que reúne ese conocimiento, esas rutinas y quehacer en los procesos de desarrollo de software, teniendo en cuenta además el control interno, el perfeccionamiento empresarial, y la norma ISO 9 001 que está homologada en Cuba».
 
MCDAI. O LAS BONDADES DE UNA NORMA PROPIA

Lo primero que hicimos fue estudiar los principales estándares de calidad utilizados en el mundo en el desarrollo de aplicaciones informáticas y tratamos de crear un modelo propio, teniendo en cuenta las características de nuestras empresas y sus requerimientos de seguridad, explicó la jefa del departamento de consultoría y evaluación de procesos de Calisoft.

Habría que verlo como una guía para que las entidades cubanas mejoren sus procesos de producción de software, respecto a metodologías de trabajo, arquitecturas, entornos de desarrollo hasta acciones más prácticas como los estudios de mercado para seleccionar los proveedores, monitorear la ejecución de los acuerdos e implementar planes de mitigación y contingencia, con el objetivo de que se reduzcan los riegos para la ejecución del proyecto, añadió.

«Lo que pretende el MCDAI es generar un impacto significativo, tanto en la productividad como en la calidad de los productos; de esta forma, podríamos insertarnos en el escenario internacional a partir de que exista un reconocimiento de lo que aquí se hace».

La diferencia con otros modelos, dice Enamorado, es que el nuestro además de sus aportes computacionales, tributa también a la gestión del conocimiento. Así, aquello que se haga de novedoso en las empresas no queda en el saber de una sola persona, sino que se comparte y queda registrado en algún soporte, ya sea digital o impreso.

Por otra parte, insiste Enamorado, hay que señalar que los procesos de mejora siempre son lentos porque cambiar el modo de hacer implica instaurar nuevas pautas, y eso siempre es difícil porque estamos hablando de cambiar también la mentalidad de las personas y hábitos preestablecidos.

De ahí, la importancia de la fase de diagnóstico, ya que nos da una referencia de qué tan lejos o cerca estamos de los parámetros deseados, del deber ser. Luego, en relación con esos resultados, desarrollamos un plan de acción y priorizamos aquellas áreas en las cuales podemos incidir de manera más directa, sostuvo.

Hoy, por ejemplo, podemos decir que el MCDAI va a influir directamente en los cronogramas de las empresas, o sea, lograr que estos sean más realistas teniendo en cuenta los riesgos de la organización y el cumplimiento de los compromisos con los clientes, expresó la especialista.

Además, «si se realizaran evaluaciones en etapas tempranas del proceso, se podrían prevenir a tiempo los defectos de la aplicación o herramienta, y no resolverlos al final –como a veces sucede–, porque entonces los costos de producción aumentan».

Asimismo, si se brinda información oportuna a los directivos de las entidades en torno a las actividades ejecutadas durante todo el desarrollo de software, estos conocerán mejor los indicadores y podrán destinar más recursos o dirigir acciones para mejorar internamente esos procesos de producción, comentó Enamorado.

Otro de los beneficios esperados, dijo, es que prepararía a nuestras organizaciones y empresas para certificarse por los estándares cubanos y alcanzar también la aprobación internacional.
 
VALIDACIÓN Y PILOTAJE DE LA PROPUESTA

Mediante talleres y sesiones de análisis que realizaron especialistas con experiencia en los procesos de gestión de proyectos, de riesgos y de adquisiciones, logramos validar la propuesta del MCDAI y perfeccionar algunos de sus componentes para que la guía y las directrices del modelo estuvieran más acordes con las necesidades de la industria cubana, refirió a nuestro diario Odannis Enamorado.

Luego, comenzaron las pruebas pilotos. La Empresa Nacional de Software (Desoft), los Joven Club de Computación y Electrónica, la Empresa de Informática y Automatización para la Construcción (Aicros), y Transoft, perteneciente a la Empresa de Ingeniería del Transporte, fueron las cuatro entidades seleccionadas. En cada una de ellas, se efectuó un diagnóstico inicial y ninguna llegaba al nivel básico del MCDAI, o sea, no se cumplían las buenas prácticas, sostuvo la directiva.

«En el caso específico de Transoft podemos decir que realizamos recientemente el proceso de consultoría, y la empresa –luego de la aplicación del modelo– logró alcanzar el nivel básico y la evaluación objetiva de los procesos para el desarrollo de herramientas informáticas. En lo que resta de año y principios del 2018, queremos extender el modelo hacia otros centros que forman parte de la industria y tienen el potencial para exportar sus productos.

«Queremos que el MCDAI se convierta en la norma cubana para el desarrollo de software, ya presentamos la propuesta ante el Subcomité 7 de Ingeniería de Software, y luego pasaría a manos de la Oficina Nacional de Normalización, que es la encargada de certificar, validar y establecer las normas», comentó Enamorado.

Aunque la certificación de un producto software no es el único pendiente que deben atender las empresas cubanas vinculadas al desarrollo de las tecnologías de la información, sí es este un parámetro decisivo a la hora de alcanzar una mejor aceptación en el mercado, pues más allá de la aplicación, el cliente también busca que el producto que va a adquirir cumpla con determinadas normas de calidad, eficacia y seguridad.

Adoptar, en el proceso de producción, modelos como el MCDAI, asegura buena parte del camino.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Arian Fornaris dijo:

6

6 de octubre de 2017

14:07:13


Hola, está esta norma publicada en algún sitio web? Me gustaria conocerla a fondo.

Alexei dijo:

7

7 de octubre de 2017

07:39:53


Las epmpresas de software mencionadas no son las únicas en el país, faltan algunas por mencionar, entre ella la XETiD. Pueden visitar su página: https://www.xetid.cu