ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cooperativas no agropecuarias de la construcción. Foto: Cortesía CNA Arqdecons

Con la ayuda de la espátula sus manos arreglan el techo, resanándolo, quitando la humedad que cubre la superficie. Otros obreros se ocupan de la plomería del inmueble. De la electricidad. De soldar las vigas y demás elementos metálicos.

Trabajan en coordinación, como si se conocieran desde años, aunque algunos solo llevan un par de meses en la cooperativa.

La escena pudiera repetirse sin importar mucho el lugar: hospitales, edificios multifamiliares, instalaciones turísticas, centros educacionales, avenidas…, tal parece que no hay obra chica o grande que no puedan emprender las 68 cooperativas no agropecuarias (CNA) de la construcción que funcionan en el país.

Y es que si el 62 % de las CNA hoy constituidas corresponden a los servicios técnicos, personales y gastronómicos; el otro número significativo, cerca del 17 %, están vinculadas a las actividades constructivas.

Estas últimas, no solo representan una forma de gestión diferente a la estatal que ha venido a insertarse como ente activo dentro del proceso de actualización del modelo económico y social cubano, sino que además están revitalizando un sector que durante años ha sido blanco de críticas por los retrasos en la ejecución de las obras, la obsolescencia tecnológica, los problemas de control de la calidad, así como el desvío de recursos y materiales.

Mientras que las empresas estatales demandan de una logística y aseguramientos más complejos para trasladar equipamientos y fuerza de trabajo hacia donde ejecutan los proyectos, las cooperativas poseen una infraestructura más nómada que les facilita acceder con eficiencia a pequeñas obras y desarrollar acciones de rehabilitación y mantenimiento, al tiempo que ganan en buenas prácticas y notoriedad.

Pero más allá del impulso dado en este orden, son una fuente que genera nuevos puestos de trabajo, mejoran las condiciones de vida de los socios y sus familias a partir del incremento de los ingresos personales, así como contribuyen al presupuesto del Estado. Según datos ofrecidos a Granma por el Ministerio de la Construcción (Micons), las CNA del ramo ingresan anualmente al país por concepto de impuestos sobre ventas y utilidades 519 millones de pesos (CUP), en tanto otros impuestos y contribuciones de la contratación recaudan 51 millones.

Un aspecto que distingue además a estas cooperativas es que la mayoría no transitó de empresa estatal a CNA, sino que su fuerza laboral provino en gran medida de trabajadores por cuenta propia que ya venían realizando tareas constructivas.

Por otra parte, las experiencias distan de ser iguales en cada territorio; mientras que La Habana (42) y Matanzas (11) acumulan el mayor número de CNA afines al ramo, otras provincias como Pinar del Río, Villa Clara, Cienfuegos y Las Tunas transitan por el proceso de aprobación; una situación que según comentó a Granma Pedro Pablo Seara, director de Organización en el Micons, deberá solucionarse con el quinto paquete de propuestas de cooperativas.
 

MERCADO MAYORISTA: UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

Quizá el tema suene reiterativo, hasta «cansón» pudiera decirse, incluso, no faltará quien diga que el mercado mayorista no es el centro sobre el que giran las cooperativas no agropecuarias, que existen otras aristas, otros asuntos para abordar.

Y es cierto, los hay. Pero obviar las carencias que hoy sufre la red mayorista sería como querer tapar el sol con un dedo; así que será este, una vez más, punto de análisis y debate.

Según explicó a nuestro diario Pedro Pablo Seara, las CNA de la construcción, al igual que las empresas estatales, pueden adquirir los materiales en las distintas comercializadoras que existen como Cimex, Almacenes Universales (AUSA), el Grupo Empresarial de la Industria Sidero Mecánica (Divep), Escambray, Acinox, entre otras.

La diferencia está en la formación del precio. «Lo que establece la ley es que el precio mayorista de las cooperativas se conforma a partir del minorista, menos un 20 %».

Por ejemplo, señaló, una empresa estatal compra un metro de arena en la industria de materiales de la construcción y le cuesta aproximadamente 20 o 26 pesos, en correspondencia con la ficha de costo. Sin embargo, la CNA como persona jurídica tiene que comprar ese mismo metro de arena a 180 pesos, que es el precio referencial del Ministerio del Comercio Interior, al que se le aplica un descuento del 20 %.

No obstante, hay que aclarar que debido a la dualidad cambiaria, el sector empresarial utiliza un «canje» de un CUC por un CUP, en tanto las cooperativas cuando realizan transacciones con los inversionistas y las comercializadoras operan a precio de las casas de cambio (Cadeca), o sea, 1 CUC les representa
24 CUP. De ahí que los gastos por materiales se contabilicen diferentes para cada una de estas formas de gestión, así como los niveles de eficiencia productiva, precisó Seara.

Por ende, el costo de adquisición de los materiales no es la principal dificultad que enfrentan las cooperativas de cara a la red mayorista, sino la cantidad a disposición para todas las fuerzas constructoras del país, ya sean estatales o no.

Al respecto, Seara argumentó que prácticamente todos los servicios que ofrecen las cooperativas son al sector estatal. «Por tanto, si están vinculadas a un proyecto priorizado como obras sociales, educación, salud y vivienda, van a tener preferencia en la compra de los recursos, de lo contrario, tendrían que esperar a que finalicen esas asignaciones para acceder a los materiales que quedaron disponibles».

Precisamente, durante el recorrido realizado por un equipo de Granma a diferentes CNA de la construcción en las provincias de La Habana y Matanzas, pudimos conocer de primera mano las insatisfacciones que existen sobre estas cuestiones.

La contratación con las comercializadoras es muy simple: llegas ahí, solicitas la ficha del cliente y llenas todos los datos que se exigen como los recursos que vas a adquirir y quiénes van a participar en esa relación contractual. Luego, ellos emiten el contrato y la cooperativa lo firma, indicó a nuestro diario Manuel Alain Gómez Milanés, presidente de la CNA Serconst.

«Es tal cual así, no hay proceso de negociación alguno. Nos gusten o no las condiciones que las mayoristas emiten, tenemos que firmar el contrato para poder recibir los materiales. Y tampoco es que hubiera muchas alternativas para uno ir escogiendo».

En tanto, Carlos Alberto Catá Hernández, presidente de Arqdecons, expresó que aunque mantiene contratos con Almacenes Universales, Escambray y Acinox, ante las dificultades con los proveedores tienen que acudir a las tiendas minoristas y los llamados rastros, porque en esos lugares también se venden bloques, bolsas de cemento y otros materiales a la población.

Pero tal práctica –que se extiende entre las CNA como paliativo ante las insuficiencias del mercado mayorista– crea en sí otra disyuntiva: el desabastecimiento de la red comercial a la que puede acudir el ciudadano común. La solución, por supuesto, tampoco es negarles el acceso, sino garantizar que las producciones de materiales en la industria sean suficientes para todos.

No obstante, las cooperativas tienen dos vías para acceder a la compra de insumos en las comercializadoras: la primera, como cliente directo a través de contratos y negociaciones, y la segunda, mediante el inversionista que contrata el servicio.

Según esclareció Seara, el proceso inversionista del país está ordenado de forma tal que los recursos se le asignan al inversionista y no al constructor, lo que ha facilitado la inserción de las CNA en el plan de la economía. «Una vez que se aprueba la inversión para una obra, ya ese proyecto tiene consignado los materiales necesarios para su ejecución, sin importar quién sea la constructora».

Por tanto, el inversionista puede suministrarle los productos a la cooperativa, o transferirle esa asignación a la CNA para que en su lugar los compre, y al mismo precio de adquisición que existe para la empresa estatal, subrayó el directivo.

Lo otro que se nos dificulta bastante, resaltó por su parte María Leonor Rodríguez Sánchez –presidenta de la
cooperativa 1ra. de Plaza– es el alquiler o la compra de equipos especializados para la construcción. «Sabemos que a nivel de país hay una situación crítica con este tema, porque incluso a veces no se pueden garantizar los equipamientos a las empresas estatales. Estamos hablando de grúas, güinche, compresores y maquinarias para el movimiento de tierra, y no se trata de que legalmente no puedas contratarlos, sino que como hay tanta demanda, las cooperativas no tienen prioridad».

Además, hay otros equipos como los multipropósitos que no puedes adquirirlos en la red minorista, porque eso entra al país a través de las importaciones, agregó.

En relación con esta problemática, Carlos Alberto Catá sostuvo que en ocasiones los recursos que les venden son de poca calidad o muy caros. «Por ejemplo, en la minorista los vagones de construcción cuestan 200 CUC cada uno, y con Almacenes Universales cada sección de andamio valía 400 CUC».
 

DEL TRANSPORTE, EL SISTEMA DE CONTRATACIÓN Y OTROS PENDIENTES

Una preocupación recurrente que sobresalió durante el recorrido fueron las dificultades que presentan las CNA para trasladar equipos y suministros, a falta de contar con transporte propio.

Miguel Ángel Paz, presidente de Sancof –una de las tres cooperativas que anteriormente funcionaba como entidad estatal, y cuya sede radica en Matanzas– sostuvo que pese al camino ya desbrozado, persisten irregularidades que impiden alcanzar mejores resultados. «Por ejemplo, la ausencia de una institución o CNA que brinde servicios de carga nos obliga a utilizar los porteadores privados».

Sobre la inquietud, Pedro Pablo Seara precisó que legalmente está instrumentado el alquiler de grúas y otros medios de transporte pesados a esta forma de gestión no estatal, pero sucede que la cantidad de equipos no se corresponde con la alta demanda que tiene el servicio.

Por otra parte, reconoció el directivo, la ley no permite que pueda realizarse la compra-venta de vehículos (carros ligeros) entre una persona natural y otra jurídica, como por ejemplo un ciudadano común y una cooperativa, respectivamente. Una preocupación que han planteado los socios de las CNA, pues este tipo de auto les facilita realizar algunas gestiones como el traslado de una pequeña brigada de obreros, además de materiales y equipos no tan grandes.

Ante este inconveniente, a las cooperativas solo les ha quedado la opción de acudir por ejemplo, a la filial de automóviles Peugeot en La Habana, pero cuyos precios de venta resultan exorbitantes, o rentar un auto a las agencias del Estado, o acudir a los particulares.

Como otra solución al problema, muchas veces la propia CNA decide otorgarle un préstamo a algún socio para que este –a título personal– compre el carro, aunque en realidad el transporte sea considerado como patrimonio colectivo. Por supuesto, que ninguna de estas variantes es la salida definitiva a esta situación.

En torno a ello, Seara apuntó que se está trabajando en una política para facilitar la venta de equipos especializados y medios de transportación a las cooperativas.

«Dichas gestiones implican el aseguramiento de una red de talleres para las labores de reparación, además de la disponibilidad de piezas de repuesto en el mercado; de ahí que el proceso marche paulatinamente».

Cuestión aparte es el sistema que hoy disponen las CNA para contratar a personas que, con su fuerza de trabajo, suplan algunas acciones que los socios no pueden asumir en un determinado periodo de tiempo.

Según lo que establece el artículo 26 del decreto ley 305/2016, esta contratación es solo hasta tres meses y las horas de faena del asalariado no pueden exceder el
10 % del total de las jornadas socios del periodo fiscal (o sea, el total de horas trabajadas anualmente). Además, si al finalizar los tres meses la cooperativa continúa necesitando el servicio del trabajador, podrá darle la opción de solicitar su ingreso como socio, o de lo contrario, tendrá que cesar la relación laboral.

Al respecto, Seara acotó que aunque la tendencia en las cooperativas de la construcción es al incremento de los socios, existen algunas CNA que infringen lo establecido. «Eso lo podemos detectar cuando hay una eficiencia demasiado alta respecto a la productividad promedio, porque puede ocurrir que en papeles esté declarado un solo trabajador, pero detrás de él exista toda una brigada de obreros».

Es por ello, aclaró, que el Ministerio de Finanzas y Precios emitió la norma 124/2016 que establece que si la contratación de servicios a terceros supera el 50 % del total de gastos de la cooperativa, ese exceso no lo pueden deducir a la hora de calcular el impuesto sobre utilidades, y por consiguiente, los tributos a pagar serían mayores.

No obstante, para los entrevistados, el tiempo límite de contratación sigue siendo un punto a revisar. Al decir del presidente de Serconst, la dificultad de la
resolución 305 es que para afiliar un asalariado a la cooperativa hay que reunir a la asamblea de socios. «Tal proceder lleva tiempo y muchas veces implica trasladar personas de una provincia a otra o paralizar la ejecución de alguna obra.

«La otra opción es cerrarle el contrato de trabajo y esperar a que la asamblea se reúna. Pero con esta última variante se corre el riesgo de que el albañil o el electricista que tenías, y que era muy bueno, sea empleado por otra cooperativa, porque la fuerza de trabajo calificada es muy demandada en este sector. Si la contratación pudiera extenderse hasta seis meses, daría un margen más factible».

Ese criterio también lo comparte Alejandro Echevarría, jefe de proyecto del grupo Habana de Sancof. «En tres meses no siempre puedes valorar el desempeño de un obrero y ver si tiene las cualidades suficientes para que asuma el papel de socio dentro de la CNA. Además, crea otros inconvenientes en el caso de que la obra se retrase o que algún socio tenga que ausentarse por enfermedad o licencia».

Por otra parte, las CNA de la construcción –como resultado de las actividades que realizan y los materiales que manejan– tienen mayores posibilidades de incidir favorablemente en el desarrollo económico de la localidad; algunas incluyen este tipo de labores dentro del objeto social, otras en cambio no muestran el mismo interés en la reanimación constructiva de sus derredores.

Ante la ausencia de un documento o norma jurídica que determine el aporte a la comunidad como parte de las funciones ineludibles de esta forma de gestión no estatal, la decisión recae entonces en la voluntad de cada cual, aun cuando la contribución territorial es un principio básico del cooperativismo.  

En el caso particular de Serconst, fue acuerdo común crear un presupuesto interno, a partir de las reservas de la cooperativa, para destinarlo a estos fines. «Por ejemplo, destacó su presidente, hemos reparado gratuitamente parques infantiles y construimos viviendas a precios subsidiados, es decir, los costos se asumieron con las propias utilidades de los socios.

«Ahora mismo estamos en un proyecto con el gobierno de La Habana, con el propósito de procesar los escombros que se recogen en la ciudad y convertirlos luego en materiales de construcción. La finalidad es que estos insumos se puedan vender a las personas con un costo asociado únicamente a lo que invierte la CNA en el procesamiento. No es para incentivar valores de ganancias, ni enriquecernos», señaló Gómez Milanés.

Sancof es otra de las cooperativas que también apuesta esfuerzos y recursos en aras de mejorar la imagen de su localidad. Gracias a un donativo­   de esta CNA, la escuela primaria Mártires de la Cumbre, en Matanzas, abrió sus puertas en el presente curso escolar con algunas de las áreas remozadas.
 

AVANCES…, NO SIN TROPIEZOS

En un breve esbozo, pudiera decirse que las cooperativas de la construcción han dado significativos pasos en estos últimos años en cuanto al despliegue de una fuerza de trabajo que amplía las alternativas para las empresas inversionistas del país, afines al ramo.

Aun cuando esta forma de propiedad colectiva ha aumentado la capacidad constructiva del país y desencadenado nuevas dinámicas laborales, tales avances no están exentos de dificultades que pasan desde las incapacidades propias de la CNA hasta factores exógenos que afectan su funcionamiento.

En tal sentido, las inspecciones realizadas por el Micons en el 2016 detectaron deficiencias asociadas a la elaboración de los contratos, específicamente, a la hora de definir el alcance y objeto de los proyectos a ejecutar, los cronogramas de entrega, así como los elementos utilizados para calcular el presupuesto de la obra.

Una situación en la que incide a veces la falta de capacitación de los socios, pues si bien el Ministerio promueve acciones en este orden, resulta muy difícil mantener actualizado un sistema de preparación cuando mensualmente las CNA del sector crecen en más de 300 miembros.

De ahí la necesidad de que al interior de las CNA se estimulen cursos y seminarios para que tanto el ingeniero como el obrero a pie de obra sepa qué es una cooperativa y qué rol desempeñan en la misma.

A estos inconvenientes, se suma el éxodo de fuerza de trabajo especializada de las entidades estatales hacia las cooperativas, debido en buena medida a las diferencias de salario que existen entre una forma de gestión y otra. La respuesta, claro está, no es limitar el número de los socios ni burocratizar el sistema de contratación de las  CNA, sino encauzar acciones para que todas las constructoras del país ganen en eficiencia y calidad, al tiempo que los ingresos personales de los trabajadores aumentan, ya sea mediante el pago por resultados u otros esquemas productivos.

Foto: Vázquez Pérez, Fabio
Foto: Vázquez Pérez, Fabio
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Rogelio dijo:

1

19 de mayo de 2017

03:34:36


Las reglas aplicadas en el sector de las construcciones a las cooperativas tiene muchos defectos que contribuyen a la mala gestion , el urto, y la mala calidad, generando un estado general de insatisfaccion y disgusto.

Ismael Zuaznabar dijo:

2

19 de mayo de 2017

04:00:40


¿ de donde sacan que el tremendo diferencial de precios no afecta en las compras a tasa población a CNA de construcción? Eso es un barbarismo económico y si trabajan para el estado a presupuestas estatales no podrán hacer el trabajo.

Oscar Ramos Isla dijo:

3

19 de mayo de 2017

11:14:22


El falta mucho por desarrollarse el sector de la construcción en Cuba.

R GC dijo:

4

19 de mayo de 2017

11:54:38


qué bueno que se habla de estos temas, la gente opina y bien por el periodista que asume esto

Nani dijo:

5

19 de mayo de 2017

12:13:06


La CNa son hoy viables por la doble moneda, son incapaces de competir con las Empresas Constructoras si esto no existiera, ejemplos En el yacimiento Castellanos se llevaron la licitación dado que bajaron y bajaron su oferta pero cobrando 24 a 1, al final a sus arcas un monton de millones y no se capitalizo la Empresa constructora de P. del Río, qu para ella es uno a uno y notenia como bajara la oferta, otro ejemplo las naves de barriles de la Ronera de Sta Cruz, bajaron la oferta 120 000 por nave , la Empresa feliz se lo ahorro de sus gastos, tremenda gestion, y La Empresa Estatal Socialista apagar 1000 pesos por trabajador la CNA a pagar 10 000, como ven es una maravilla, le roban los trabajadores a las Empresas que no tiene como incrementar mucho mas el salario medio y de paso le disminuyen la capacidad constructiva al MICONS. "las CNA del ramo ingresan anualmente al país por concepto de impuestos sobre ventas y utilidades 519 millones de pesos (CUP), en tanto otros impuestos y contribuciones de la contratación recaudan 51 millones.". Entonces cuanto ingresan las EES del Mnisterio de la Contrucción. Trabajo hay para todos y no creo que se generen nuevos puestos de trabajo, solo estamos jugando a lago muy peligroso.