ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
José Ramón Machado Ventura explicó que este proceso se realiza por vez primera.

Más que analizar los números puntuales de ese territorio en cuanto a la explotación de la tierra por los usufructuarios, el intercambio encauzó análisis de interés nacional, como par­te de un proceso que —iniciado esa mañana sabatina en Mayabeque y luego, en Arte­misa— se extenderá paulatinamente a las de­más provincias.

Por vez primera —conforme lo ratificó a Granma el Segundo Secretario del Comité Central del Partido— se realiza un control con este nivel de profundidad y exigencia, mediante visitas finca a finca, a siete años de implementarse en Cuba las normas jurídicas que permitieron sumar, al escenario agrícola de la nación, a estos sujetos de gestión no estatal que pueden vincularse, voluntariamente, a las cooperativas agropecuarias de cualquier denominación: CCS, CPA y UBPC.

Dos momentos principales determinaron las discusiones: el primero, una radiografía de en qué medida se está aprovechando el usufructo y, segundo, cómo producir mayores volúmenes de alimentos (con el consiguiente abastecimiento a La Habana, en calidad de principal destinatario de las producciones de la provincia artemiseña) y hacer que disminuyan los precios minoristas de esos genéricos.

UN BRIEFING OPORTUNO

Días previos a este encuentro, nuestro periódico entrevistó a Eddy Soca Baldoquín, director general del Centro Nacional de Control de la Tierra y Tractores, para obtener una actualización del balance —en tanto país— del uso y tenencia de tan esencial recurso.

Ante todo, se ha identificado (gracias a una actualización en el 2015) que la cantidad de tierras de uso agrícola en Cuba asciende a 6 240 263,84 hectáreas.

La gestión de esa superficie se divide de la siguiente manera: estatal, el 30,5 %; cooperativas, 34,3 % y el resto, se refiere a los agricultores pequeños. Vale destacar que aquí los usufructuarios están incluidos en las cifras inherentes a las cooperativas y agricultores pequeños, dado el principio de voluntariedad que prima a la hora de su vinculación o no a una forma productiva.

Desde que en el 2009 se aprobó el Decreto-Ley No. 259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo, e incluyendo las cifras de su sucesor, el No. 300 (que entró en vigor en el 2012), a escala nacional se han beneficiado 279 021 usufructuarios y permanecen en posesión de los mismos 1 403 940 hectáreas hasta la fecha.

CUMPLIR CON LA RESPONSABILIDAD SIN MIRAMIENTOS

Sobre la claridad de las responsabilidades de cada cual en este tema y los trámites pertinentes —definidos de forma meridiana en las diferentes disposiciones legales—, el Segundo Secretario del Comité Central insistió en que las lagunas que pudieron existir en los primeros años, necesitan resolverse sin dilación.

Recordó, entre los antecedentes para fortalecer este segmento, el encuentro efectuado en el 2011 con representantes de las bases productivas, el paquete de 17 medidas para destrabar el funcionamiento de las UBPC, el XI Congreso de la ANAP y el trabajo que se ha realizado recientemente en todos los municipios.

Los altos precios de los  productos agrícolas estuvieron entre los debates de los usufructuarios. Foto: Jorge Luis González

Hay que reconocer que la mayoría de los planteamientos de los usufructuarios, sobre los nudos que entorpecían su desarrollo, han encontrado soluciones por la dirección del país y se dispone en la actualidad de mayor número de garantías y mejores condiciones para dar un salto productivo, toca ahora hacerlo. Y ello desterrando los descuidos que, hasta el momento, han frenado el proceso.

Urge, también, el seguimiento y estabilidad que demanda un tema tan importante como el uso y tenencia de la tierra.

“Un país que se respete debe tener control sobre esto, y mucho más nosotros aquí en el socialismo” —remarcó Machado Ven­tura— donde la tierra es en su mayoría, propiedad de todo el pueblo representado por el Estado. De ahí que al ordenamiento que se busca en la actividad, le debe escoltar, a todo lugar, “un chequeo riguroso y cotidiano”.

En el caso del control del usufructo, “la responsabilidad la tiene el municipio” —aseveró—. Es a ese nivel donde la gente se conoce mejor y donde se puede detectar, a tiempo, cualquier síntoma de incumplimiento o ilegalidad.

Y prosiguió el vicepresidente cubano exhortando a comprender que este proceso no es para quitarle la tierra a la gente, es para hacer cumplir el objeto social y productivo con que fue entregada, y para hacer valer el encargo estatal correspondiente a las entidades que participan. Es también, para mayor orden y control. A siete años de aplicarse la medida mencionada, eso sí, con quienes no hagan su papel, no hay que tener contemplaciones. Si alguien sigue incumpliendo, entonces se le retira el usufructo. Y en ello no puede haber distracción ni concesiones.

Reconoció la mejoría en cuanto a la comprensión y asimilación, por parte de las formas productivas, sobre la importancia de que los usufructuarios se asocien a ellas.

PRECIOS, SURTIDOS E INTERMEDIARIOS EN LA VOZ DE PRODUCTORES

Sobre el tema, hablan los protagonistas. Jesús Rodríguez Pa­lomino (CCS Antonio Maceo, Bauta), quien es usufructuario des­­de el 2009, se refirió a los altos precios de los productos agrícolas, cuestión que se agrava por la cadena de intermediarios ilegales que gana más que quienes producen. A su juicio, los principales problemas con que deben lidiar los productores acogidos a esta modalidad, se resumen en la contratación, la comercialización y “la necesidad de topar precios”.

En torno a la primera de esas trabas, mencionó que hoy se le llama contrato a algo que se parece más a una carta de buenas intenciones, y se va a contratar sin todas las herramientas necesarias para ello. Agregó que en este sentido la asignación de los recursos debe ser más equitativa, para que quienes hoy producen menos tengan mayores incentivos de producción.

Respecto a la comercialización, planteó que los desvíos de producciones se deben a que no se han organizado bien los mecanismos actuales de comercialización, como cuando estaba Acopio. Y en lo referente a los precios, propuso que se aplique en este sentido el papel regulador del Estado, pero en lugar de establecer un límite al final, en la tarima, se haga en los demás eslabones de la cadena, empezando por el surco.

El ministro de la Agricultura, Gustavo Ro­dríguez Rollero, ex­plicó que lo primero es saber el costo de cada producción. Por ello ese organismo está actualizando la ficha de costo de los cultivos. La variante, “más que topar precios”, apunta a mayor producción y organización de la comercialización. Anunció que —dentro de las medidas a adoptar próximamente— se continuará estimulando el precio de compra a los productores en las viandas.

En el tópico de los precios intervino Ma­chado Ventura para señalar que se evalúa la al­ternativa de fijar un límite máximo, o sea, “ponerle un hasta”. Lo que no se puede —enfatizó— es vender al doble o al triple, como sucede, porque eso se hace insoportable. La moraleja es que para resolver el problema definitivamente, hay que producir más y con calidad, disminuir la cantidad de intermediarios ilegales y abaratar los precios de los productos que se ofertan a la población. Y reconoció el potencial que tiene Artemisa para conseguirlo. Otra fórmula, significó, está en acopiar todo lo que se pueda y no limitarse exclusivamente a los surtidos tradicionales, apoyando oportunamente a las entidades responsables del Acopio y garantizar que los alimentos vayan a los destinos contratados.

Sixto Travieso, usufructuario de Bahía Hon­da, concordó en las deficiencias que persisten en la comercialización, lo que llevó a muchos campesinos en determinado momento a ir disminuyendo las siembras. Este proceso, en su opinión, debió realizarse desde antes, y valoró que los obliga, para bien, a entrar por el camino correcto o a renunciar. E instó a sus colegas a que no vean esto como un fantasma, sino como algo que hay que hacer todos los días.

Otro productor, Leonel Díaz —vinculado a la CCS Camilo Cienfuegos, de San Cristóbal— compartió la insatisfacción al ver que mientras él comercializa a precios justos, un intermediario “con la camisa limpia” gana hasta tres veces más por el mismo producto. Y añadió lo acuciante de resolver las brechas que se dan en la contratación con algunas empresas, pues los revendedores se aprovechan de esas situaciones para acaparar productos y lucrar con estos.

Jorge Luis Denis, de Güira de Melena, aludió que si bien se ha flexibilizado el acceso a los créditos en general, aún queda por solucionar que se aligeren trámites y garantías que se solicitan a los usufructuarios, debido a prerrogativas del Banco, como los codeudores y tener las producciones aseguradas.

Al respecto, el Segundo Secretario del Comité Central observó que el tema de los seguros depende también de la previsión oportuna por parte de los productores, “nadie puede asegurarse cuando caigan rayos y centellas”, comentó.

Mientras, el ministro del ramo informó sobre la aprobación reciente de una nueva Resolución, por parte del ministro-presidente del Banco Central de Cuba, que apuesta por mayor correspondencia entre los plazos de amortización concebidos y la tecnología de los cultivos, así como tasas de interés más justas; una vieja aspiración en el sector agropecuario.

En resumen, el sentir de los presentes apuntó su brújula a que el desabastecimiento en los agros no sea una escena repetida, (cuestión que para muchos se aliviará con la decisión de contratar a los agricultores porcentajes más altos de su potencial productivo), como tampoco se arraiguen el vicio de algunos por los precios astronómicos ni el lucro a costa del cubano trabajador.

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Jose R Oro dijo:

1

25 de enero de 2016

00:38:31


Estimada Sheyla Delgado G di Silvestrelli. ¡Qué buena crónica! Bien escrita, fácil de leer, directa, con cifras. El tema agropecuario es uno de los pilares del Proceso de Perfeccionamiento de la Economía socialista cubana. La superficie cultivable total de 6.24 millones de hectáreas ofrece más de media hectárea para alimentar a cada cubano, y para generar sustanciales productos agropecuarios para la exportación. En el caso de Holanda una superficie cultivable igual al 32% de la de Cuba, garantiza todos los objetivos antes mencionados. El sector agrícola holandés emplea a cerca del 4% de la población activa holandesa y produce grandes excedentes para la industria de procesadora generando el 21 % de las exportaciones del país. Holanda ocupa el segundo lugar mundial en valor de las exportaciones agrícolas (€ 80,700 millones en 2014), detrás solamente de los Estados Unidos. Estas incluyen un 25% de los tomates,7% de las manzanas y 33%de los ajíes y pepinos que son exportados en el mundo. Las plantas frescas, flores y bulbos de flores, representan dos tercios del total mundial, y una considerable exportación de productos lácteos y cárnicos. Está claro que Holanda es Holanda y Cuba es Cuba, pero esto es solo una muestra de lo que las 6.24 millones de hectáreas cultivables cubanas pueden producir. Al mismo tiempo, hay que defender al consumidor contra precios inconsistentes con los ingresos del pueblo, y en general un mayor acceso de alimentos a las familias, a la Industria Turística y para la exportación que debe ser cada vez mayor. De nuevo felicitaciones por su excelente artículo, que ilustra mucho de cómo se discuten los problemas y cómo progresa en muchas direcciones la renacida actividad agropecuaria cubana.

Ernesto dijo:

2

25 de enero de 2016

01:13:02


El intermediario en ocasiones es necesario en temas agrícolas ya que el campesino como norma se dedica a la producción no así a la comercialización de lo que produce. En muchas economías es el intermediario quien agrega más precio, lo cual encarece los productos en dependencia de la cantidad de revendedores por los que transite un mismo producto. Por tanto, es muy necesario topar precios sin que afecte las ganancias de los particulares o de la empresas cooperativas y estatales. será siempre una regla de oro del socialismo evitar que gente inescurpulosa lucren con el sudor del pueblo. gracias.

Evaristo dijo:

3

25 de enero de 2016

05:38:42


Ese problema de los precios y baja prodjccion no se resuelve con mas conrroles y mucho menos amenazando a los productores.Hay que analizar bie n todos los costos desde el surco hasta la tarima del vendedor.Demonizar a los intermediarios es un disparate.Acopio es un intermediario. Esa es una figura economica necesaria porque quien produce no tiene tiempo para dedicarse a la venta al por menor.Acopio es muy ineficiente,eso esta demosrraso, por lo tanto hay que darle licencia a oos intermediarios como mayoristas y que paguen impuestos.El intermediario tiene gastos importantss de transportacion, almacenaje y distribucion, ademas de correr los riesgos de comer ializar con productos perecederos. Topar los precios no dara los resultados apetecidos.Lo que sucedera es que vooveremos a las rarimas vacias y al m3rcaso negro. Aqui no hay que esperimentar:ya lo hemos hecho ppr mas de 50 annos !

Jesus dijo:

4

25 de enero de 2016

05:39:20


Con frases sacada de contexto no se soluciona los problemas económicos

Ventura Carballido Pupo dijo:

5

25 de enero de 2016

06:48:37


La inconformidad de la población sobre los altos precios de los productos; oferta y demanda; crisis con los alimentos y todo lo que con mucha profesionalidad se expone en este valioso trabajo, si bien tenemos que ser optimista, la situación en este sentido es seria y que las formulas no pueden ser resolver las cosas por decreto. Loable el trabajo que hace Machado Ventura en los encuentros con la gente del campo. Lo que valientemente expuso nuestro General Presidente Raúl Castro, en la Asamblea Nacional para palear el mal, tiene que encontrar oídos receptivos y hemos visto que todos los territorios buscan formulas como lo que está haciendo Holguín en los encuentros con los productores, y tratando de ejercer el control interno que se ha perdido en la actividad comercializadora, para no chocar con la misma piedra, pero sin volvernos locos, tenemos que tener presente lo siguiente: Como génesis sobre este asunto histórico, me recuerdo aquel 5 de julio de 1961 que Fidel denunció por las cadenas de radio y televisión todas las medidas del Gobierno Revolucionario para enfrentar la crisis de los abastecimientos; génesis de lo que fue el censo de los consumidores y la creación de la libreta de racionamiento, ante el intencional acaparamiento que los enemigos de la Revolución, hacían de los pocos recursos alimenticios e industriales que disponíamos en los mercados y la especulación y el acaparamiento de los mismos. No se me olvida tampoco, que después que se crearon los Mercados Libres Campesinos, –situación parecida a la que se presenta hoy–, fueron tomados por los llamados Bandidos de Rio Frío, los que hicieron grandes negocios transportando productos agropecuarios para la Habana y otras provincias a precios insostenibles. Ante la protesta popular, la alta Dirección del país canceló mediante decreto ese tipo de mercadería y determinó incentivar las placitas populares, bajo control de la libreta de Abastecimiento, pero al no disponen de los productos necesarios estas estuvieron semi-desabastecidas; fruto entre otras cosas, que esa justa medida para proteger al pueblo, desestimuló a los productores y aquellos especuladores dejaron de abastecer, que unido y la insuficiencia de la agricultura, en producir alimentos para el pueblo, que ha sido una constante en todos los tiempos. EL tema fue ampliamente debatido en el IV Congreso del Partido. A los cubanos que peinamos cana, no se nos podrá olvidar aquella decisión que posterior adoptó Raúl Castro, de instaurar nuevamente los Mercados Agropecuarios Campesinos, bajo control del Organismo de Acopia, y fue cuando expuso aquella frase histórica:”’ me sentiré muy feliz cuando vea la viejita con las jabas llenas de productos del campo salir de los mercados que no puedan con ellas” En puridad esa felicidad que pidió el General de Ejército, nunca la ha logrado. Luego aparecieran otras formas TPC, Puntos de ventas, vendedores ambulantes, con buenos niveles de abastecimiento a precios insoportables, y surgieron como están hoy nuestras placitas desprovistas, y cuando abastecen algo, paradójicamente los precios se parecen bastante a los llamados Carretilleros. Los “’pillos’” fueron perfeccionado los métodos, y han organizado una especie de empresas mayoristas por la izquierda; pongo el ejemplo de mi provincia para ejemplarizar algo que es de toda la Isla, se observa cuando camiones cargados de Malanga y de platanitos frutas, llegan cargados desde Sagua de Tánamo Baracoa, Guantánamo, para abastecer a los intermediarios mayorista y a los carretilleros. De igual forma se transportan por la izquierda grandes cantidades de Plátano, piña, naranja, malanga, tomate, y hasta boniatos, de Ciego de Ávila, Matanza y hasta de la provincia de Mayabeque. Hay que reconocer que gracias a esos pilluelos, los cubanos, cubanas, y los holguineros, podemos llevar algo a la mesa, ya que fruto de la sequía y las insuficiencias de los productores estatales y campesinos, las placitas están desproveídas. Pagando bien caro, es que podemos comer. Esa es una inobjetable realidad. Ahora nuestros diputados, en esta última asamblea Nacional del Poder Popular, dignamente representando al pueblo y consecuentemente con su papel al servicio del soberano, con mucha fortaleza han denunciado a los acaparadores, especulares, intermediarios, que se están enriqueciendo con la comida del pueblo. El General Presidente, con ese buen oído receptivo, ha planteado buscar una solución radical a este grave mal que se hace irresistible, aunque se cometan errores, agregó; muy buena esta iniciativa y además oportuna. En la Revolución una de las cosas más importantes es el dialogo, el dialogo con el pueblo, tanto para explicar determinadas decisiones asi como para hacerlos protagonistas de las soluciones Luego de esta necesaria histórica, voy con mis consideraciones: Creo que más que disponer por ley hacer topaje de precios no es lo aconsejable en estos momentos, ya que desestimularía a los productores que se están beneficiando con esos precios, y esos camioneros, que desde diferentes provincias transportan toneladas y toneladas de alimento, cancelarían esa práctica, y entonces, ante la incapacidad de la gestión estatal, se produciría una crisis superior agravando las cosas con más desabastecimiento; se incrementaría el acaparamiento y la especulación; la gente tendría dinero y no mercancías para comprar, y se correría en el riesgo fatal de caer en la falta de equilibrio financiero que genera inflación, con sus graves consecuencias de todo tipo, sobre todo, político. Estoy plenamente de acuerdo con los sentimientos de Raúl Castro, de proteger al pueblo, eso es lo que hace un Presidente Digno que se respete. El ha pedido que todos participemos buscando la formulas solucionadoras al mal. Eso es lo que hago con este escrito. Creo que se ha ce necesario que todos nos vinculemos con la tierra. Que la producción de alimentos sea la misión más sagrada del Gobierno, del Partido y del Pueblo. Entre las diferentes alternativa puede estar que el estado Subsidie la producción agropecuaria y de carne y le sitúe toda la tecnología necesario para la producción de huevos y otros renglones. También en medio de las limitaciones económicas, hay que aumentar los presupuestos para adquirir alimentos en el exterior. Si no actuamos con inteligencia vamos a distorsionar el rumbo correcto que han trazado los Lineamientos Económico Social del Partido y la Revolución. Un grupo de acaparadores, especuladores y oportunistas no pueden trazar la política de precios en Cuba, eso es cierto; pero no podemos permitir bajo ningún concepto dejar de reconocer que el problema de los precios es solo de oferta y demanda, nada que sea ajeno a esto va a resolver ningún problema, los precios suben fácil, pero bajarlos es muy difícil, y para poder poner topes en los precios hay que garantizar oferta, y ante nuestras insuficiencias para producir, el mercado negro tomara el control, y se podrá intentar detenerlo aplicando las leyes penales, arrestando personas, pero el fenómeno no se va a detener. Hay que aumentar la producción esa es la receta, y no con lemas, tiene que ser con formulas que estimulen el trabajo; aplicando todas las estimulaciones posibles al productor; aumentar los presupuestos, aunque haya que disminuir a otros servicios básicos, para la compra de insumos, equipos y todo tipo de materiales que requiera esta actividad productiva Topar los precios por decreto, para bajarlo a la fuerza, es como, “’tirar el sofá’” Aquel Líder del Proletariado V.I LENIN, cuando parecía que la Revolución de octubre se perdía, lanzo aquella dramática consigna: TODO PARA EL FRENTE Los cubanos de hoy, para que la Sociedad Socialista perdure, estamos obligado, a lanzarnos a la tierra, a la producción agropecuaria, a lograr los alimentos a precios módicos que pide a grito el soberano. No podrá haber ninguna actividad a enfrentar priorisadamente por el Partido, Gobierno, todas las instituciones y el pueblo, más importante que producir alimentos. (Primero que hasta la propia sagrada salud pública) De eso se trata, Esa es la receta. 25 enero 2016 a las 5:27 / Responder