ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El trabajo por cuenta propia se ha convertido en una opción laboral para muchos jóvenes. Foto: Ismael Batista

Del trabajo en el sector estatal, las cooperativas y por cuenta propia solemos hablar, no así de ese otro “por la izquierda”, cosa extraña, incluso paradójica, pues sin importar cuán sumergida o subterránea se le considere, a la economía informal nos la topamos todos a diario.

Sordos, ciegos y mudos, como los tres monos del cuento, permanecemos ante la ilegalidad, ese trapicheo circundante, que puede parecer un “salve”, pero nos pierde, y que no tiene edad, aunque basta fijarse para distinguir demasiados rostros jóvenes entre los que viven del invento y los negocios ilícitos, ese enjambre de “luchadores”, que hacen esto y lo otro, lo que caiga.

Si nos atenemos al significado exacto de las palabras, trabajo por cuenta propia es eso, sostuvo —no como elogio, sino por puro apego a la semántica— un delegado al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en cuyos debates halló espacio el tema de la creciente incorporación juvenil a las nuevas formas de empleo no estatal.

En su intervención en una de las comisiones de trabajo, el joven advirtió de la presencia en ese escenario laboral, junto al empleador y el empleado, de un tercer actor, que ni contrata ni está contratado, pero está —por su cuenta, dijo— y trabaja, no pocas veces en condiciones muy duras, incluso de explotación.

Sobre lo debatido en el foro, volvimos luego con Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria de la UJC, que expresó:

“Para nadie es secreto que la mayoría de los cuentapropistas jóvenes son empleados; los hay, incluso, que trabajan ‘por la izquierda’, sin contrato y, por ende, sin amparo legal, e igual, toda la información recopilada muestra que, contratados o no, para muchos su trabajo actual nada tiene que ver con lo que estudiaron y aprendieron.

“Por eso, tanto en las sesiones como durante todo el proceso orgánico, los principales reclamos y propuestas en este sentido se centraron en la capacitación (cuanta vía de preparación y superación les permita desempeñarse mejor en su puesto), la atención y protección, y el fomento de una cultura jurídica en los jóvenes, que poco saben de leyes, normas, deberes y derechos, como ciudadanos y en cualquier ámbito”.

¿QUÉ DICE LA CIENCIA?

Con muchas horas de vuelo en cuanto atañe a la inserción laboral de los jóvenes, la máster en Ciencias María Josefa Luis Luis, subdirectora del Centro de Estudios sobre la Juventud, tiene resultados científicos, vivencias y criterios que compartir:

“¡Claro que hay muchos trabajando ‘por la izquierda’! Algunos lo admiten, otros lo dejan entrever. En el trabajo de terreno para más de un estudio sobre los jóvenes desvinculados, cuando profundizas e insistes, al final reconocen que están haciendo algún trabajito por su cuenta, es decir, informal e ilegal, porque burlar el fisco, evadir impuestos y controles administrativos, no solo es incorrecto, sino que va contra la ley y está penado.

“Igual tenemos estudiantes universitarios empleados ‘bajo cuerda’, por ejemplo, en una paladar. Trabajan los fines de semana, en vacaciones o cuando tienen menos carga docente, cuando están cortos de dinero o quieren comprar algo. También cuando el dueño los necesita. Existe un acuerdo tácito entre las partes, pero nada registrado. Están, pero no están, y no es fácil identificarlos, porque los ves y todo parece normal”.

UNA AGUJA EN UN… ALFILETERO

Por casi dos años, Aniet fue una de ellos. Su trabajo en una empresa estatal le gustaba, pero su gran sueño era graduarse de Contabilidad, que estudiaba en el curso por encuentro:

“Trabajo, casa, universidad, todo quedaba lejos, y la situación del transporte no hacía sino agrandar la distancia. Debía cumplir estrictamente la jornada y hacer mi trabajo. Cualquier permiso, una salida antes de hora, un repaso, estudiar para un examen y cuanto tuviera que ver con la docencia salía por vacaciones. En fin, que no tenía tiempo, y eso es lo que exige una carrera como la mía. Así que dejé la empresa.

“Mi familia me ayudaba, pero una siempre quiere tener lo suyo y una amistad me ofreció trabajar en su cafetería: llevarle las cuentas, cubrir algún turno, hacer lo que hiciera falta. Sabía que no era legal, pero me estaba ahorrando trámites y dinero.

“No sentí que me estuvieran explotando, era un favor, que siempre agradeceré. La que sí nunca estuvo muy conforme fue mi familia. Trataron de quitarme la idea, pero los convencí con la promesa de que sería por poco tiempo, y así fue, porque cuando empecé el último año, dejé la cafetería para dedicarme por entero a la carrera y, ya graduada, volví a trabajar para el Estado, en lo mío, pues aunque gano menos, es otro mundo y me gusta más”.

Tras escuchar la historia de Aniet, María Jo­sefa reflexiona sobre una situación que —asegura— tiene más contras que pros: “No son pocos los jóvenes empleados por conocidos y hasta familiares. El gesto suele verse como ayuda, y esos lazos parecen la mejor garantía de que no habrá dificultades, pero, ojo, porque no es de iguales una relación bajo esos términos.

“Las palabras se las lleva el viento, y ante una enfermedad, accidente laboral, incumplimiento de lo pactado u otro problema, el que está ilegal saldrá siempre perdiendo. No tiene a quién quejarse ni qué exigir. Nada lo ampara ni respalda. Su posición es de subordinación, y semejante situación termina por dañarlo, desde el punto de vista psicológico y social: autoestima, sentimientos, conciencia, valores, comportamientos, imagen…

“Está ampliamente documentado por estudios, en los cuales jóvenes desvinculados aseguran sentirse mal vistos por la gente que sabe o intuye que trabajan ‘por fuera’; cuestionamiento al que suman la inseguridad, el saberse en una posición ambigua, incómoda, ante las autoridades de la sociedad, con la amenaza perenne de una inspección, una denuncia o una redada. Vivir en tamaña zozobra no es bueno y tiene consecuencias”.

¿Y LA FAMILIA?
¿Nadie hace nada en los hogares de esos jóvenes? ¿No se dan cuenta de lo que ocurre ni ven el peligro? ¿Cómo queda la familia en todo esto?
Antes de “bombardear” a la experta, me hice esas y otras preguntas: ¿Dónde quedó la frase “pobre, pero honrado”, que como lección de vida tanto escuchamos?

Que conste, esos padres y abuelos no eran extraterrestres. Habría que estudiar cómo, cuánto y por qué la ilegalidad se ha extendido y echado raíces en nuestras vidas, al punto de que en determinados ámbitos es socialmente aceptada o al menos tolerada, y a la vista pública se quebrantan normas e ignoran disposiciones.

María Josefa acepta el desafío. Para ella, además de célula básica de la sociedad, la familia es pieza clave en este asunto.

“Con razón dicen que cada casa es un mundo. ¿Cuántos hogares vemos, en que cada quien vive su vida y el muchacho hace y deshace sin que le pongan frenos? Y no hablemos de aquellos donde se aplaude, alienta y hasta se conmina al joven a que ‘luche’ lo suyo.

“Sin embargo, hay familias que sí se oponen, por las buenas e, incluso, a las malas, pero terminan cediendo, bajo protesta y un sentimiento de culpa, por no poder darle al hijo lo que pide y para él quisieran.

“Algunas se consuelan pensando que al menos el muchacho está tranquilo, haciendo algo, ganando su dinerito, y no reparan en el daño, en cuánto va resquebrajándose su sistema de valores, porque sí, muchos de esos jóvenes expresan frustración, vergüenza o intentan disimular, pero los hay que te cuentan sin tapujos qué hacen, de qué viven y afirman no importarles lo que piensan los demás”.

RAZONES EN LA BALANZA

“¿Por qué insistimos tanto en los jóvenes, si el fenómeno no tiene edad? Es que las primeras experiencias laborales resultan decisivas, nos marcan y definen.

“Igual, en esa etapa las relaciones sociales pesan mucho, tanto, que es una de las ventajas que reconocen los jóvenes cubanos al trabajo en el sector estatal y que —junto a garantías, seguridad y posibilidades de su­peración que brinda— hacen que continúen prefiriéndolo a cualquier otra modalidad de empleo.

“No es lo mismo trabajar solo o con otra persona, que en un centro donde hay gente de cualquier edad y, especialmente, coetáneos, con intereses similares; un lugar al que van no solo a hacer lo que les toca y ganar dinero, sino para relacionarse, y son convocados a una actividad política, una reunión sindical, y organizan una fiesta, un campismo, una salida al cine o la playa.

“Otra buena razón es que, para los efectos legales, el trabajo ‘por la izquierda’ no es trabajo. Los jóvenes viven el presente. El futuro les parece remoto. No tienen la experiencia ni miden las consecuencias. Quieren divertirse, comprarse ropa y zapatos de marca, y hacen algún trabajito, pero llegará el día en que deban pensar en la jubilación, y entonces esos serán años en blanco.

“Existe una terrible falta de cultura, tributaria y de la legalidad en su conjunto, a nivel social y, por supuesto, en las nuevas generaciones. Cultura es conocimiento y respeto, pero para eso resultan imprescindibles la más amplia divulgación, la educación sistemática y, sobre todo, el hacer cumplir las leyes, aunque el ejemplo de Aniet nos recuerda que hay casos y cosas.

“Es que legalizar un trabajo ocasional puede devenir odisea, la gente le huye al papeleo, repele la burocracia, y tal vez habría que pensar en aligerar los trámites para contratos eventuales, ser más flexibles y puntuales al fijar el monto del impuesto, que no puede ser igual si trabajas de viernes a domingo, que toda la semana, o dos horas y no la jornada entera.

“Con nuestros derechos, sucede igual que con los deberes. No sabemos cuáles son ni cómo defendernos cuando son violentados. No hace mucho, en un estudio en un municipio de la región oriental detectamos una inestabilidad laboral fuera de lo común en una paladar.

“El horario excesivo y un salario mucho menor que en otros establecimientos eran las causas visibles, pero detrás de eso, había varios trabajando sin licencia. Para pagarles sin perder, el empleador quitaba, a los legalmente contratados, parte de lo que les tocaba, y está claro que esos ‘por la izquierda’ tampoco recibían lo justo. De manera que todos eran explotados.

“Cosas así suceden y no hay cultura de reclamar. Hasta los que tienen sus papeles en regla piensan: para qué buscarme enemistades y líos, quién va a defenderme, si no me conviene, me voy. Nada, que en esto hay mucha tela por donde cortar”.

Ciertamente, el tema se las trae, pero algo me ha quedado muy claro y es que, con perdón de la semántica y de la opinión del delegado al X Congreso de la UJC, comoquiera que se mire y lo nombren, el trabajo informal será siempre a cuenta y riesgo, no por cuenta propia, y a juzgar por la suma de evidencias y argumentos, el peligro —especialmente para los jóvenes— es extremo.

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Marcelino dijo:

11

25 de septiembre de 2015

11:24:09


Muy bueno plantear este sensible tema en el diario de nuestro Partido. Motiva a muchas reflexiones. Como bien se dice en el artículo, hay mucha tela que cortar y no en todo se puede profundizar en tan limitado espacio. El mensaje educativo y el alerta en este sentido del artículo es esencial, y lo comparto. Pero falta algo esencial en el tratamiento del tema y es que el trabajo honrado no alcanza aún los niveles de remuneración que se correspondan con la demanda de satisfacciones de los trabajadores, familias y personas. Me refiero a las demandas de satisfacciones fundamentales para la vida del cubano actual y también a las que no lo son, incluso algunas banales o vanidosas. Cuando mediante el salario se alcancen, tanto mediante el trabajo estatal como por cuenta propia, cada vez mejores niveles de satisfacción , el problema será resuelto en lo fundamental. El optimismo que Fidel y la Revolución me han inculcado me hace pensar que el salario y otros factores acompañantes (políticas de precios y de seguridad social, perfeccionamiento de la educación y de la legislación, entre otros) irán dando la solución. Me referí a todas las demandas de satisfacciones y no solo a las esenciales para la vida biológica, porque debemos recordar que las personas actuales no viven en una urna de cristal y los paradigmas dominantes no concuerdan con las aspiraciones de nuestra sociedad, pero están ahí, a diario, golpeando en la siquis de nuestra gente. No podemos obviar este factor, ni creer que lo podemos contrarrestar solo con leyes y penalidades. El mismo desarrollo cultural que la Revolución nos ha dado, genera demandas que nunca vi cuando era niño. Pongo el siguiente ejemplo: aprendimos a leer y, más que eso, tenemos el hábito de leer. En mi medio social de niño (1947-1960) los espejuelos no eran una necesidad esencial para la inmensa mayoría de los cubanos.La pasta dental y el papel higiénico tampoco. Ni por la mente pasaba. Miles de familias ni sabían donde quedaba Varadero, ni las playas de este de La Habana, otras miles solo sabían que existían. Hoy son demandas. Y esa capacidad de leer y de estar informados que nos dio la propia revolución educacional, junto a la creación de determinados niveles de conciencia estética, por ejemplo, nos crea la demanda de aspirar a una armadura correspondiente con lentes progresivos. O a demandar cirugías correctoras, etc. También a veces recurro a otro ejemplo y es el siguiente: cuando nací y hasta aproximadamente los 10 años el "artefacto electrodoméstico" más sofisticado que había en mi "casa", más bien bajareque, era una chismosa; más adelante hubo una bombilla incandescente y un poco más tarde un radio RCA Victor de bombillos. Agrego el piso de tierra, el techo de guano y la letrina. La propia Revolución transformó toda esa realidad de la inmensa mayoría de los cubanos, algo en lo que todavía se lucha, por ejemplo, el Programa del Plan Turquino. Cuando contrasto ese escenario con el que encontró mi hijo y más reciente con el de mi nieta, observó una diferencia abismal en el desarrollo que generó la Revolución en Cuba, que no es puntual sino que abarca a toda la población. Somos distintas las tres generaciones. ¿Puede el cubano de hoy borrar de sus expectativas de vida la electricidad, el agua potable y fría, el piso no ya de cemento, sino de losas bonitas por demás, del combo integrado de dvd (qué radio ni ocho cuartos), del "TV a color", la PC etc etc. y hasta el celular modesto?. ¿Cómo se llega del modo más inmediato posible a determinado umbral de satisfacciones, en una vida única y finita?. Con dinero, y si es dinero honrado mejor para todos. Esa es nuestra realidad. Entonces, no nos queda otra opción , con bloqueo o sin bloqueo, que trabajar muy duro, hacer esfuerzos por crear nuevos recursos y servicios (nuestras leyes deben seguir procurando eso, que se pueda trabajar muy duro, crear bienes y servicios, etc. honradamente; algo se ha avanzado en que determinadas actividades sean permisibles y facilitarlas, pero creo que falta mucho, sobre todo en la parte de facilitarles las vías de su sostenibilidad) y, a la par, no desmayar en seguir persuadiendo y educando a nuestra gente en la idea del respeto a la ley y la necesidad de un determinado nivel de sacrificio personal y de solidaridad familiar. Claro está, si queremos sostener la dignidad y el decoro, tanto individual, familiar como nacional, y la soberanía. El desorden y la corrupción social, institucional, familiar e individual traería un escenario mucho peor. Obervemos la tragedía en este sentido que viven hoy algunos países hermanos, muy cercanos geográficamente y queridos. En el trabajo por cuenta propia he observado un problemita. Quizás no pocos "gerentes" práctican el ardid de no estabilizar la fuerza de trabajo, dado que eso, tengo entendido que implica exigencias fiscales que tocan su bolsillo de algún modo.Entonces siempre están "probando" jóvenes hasta el límite de tiempo en que tendrían que asumirlos como trabajadores estables, cambiándolos por otros, inclusive algunos reciclan.¿Y los inspectores donde están?. ¿Son invidentes?. ¿Cuando un joven en esta situación se sentirá seguro?. ¿Cuándo acumulará años de trabajo honrado para su futura jubilación?. ¿Qué sindicato los defiende?. Pienso que pillos como estos hacen mucho daño. Disculpen la extensión de mi descarga..

Gomez dijo:

12

25 de septiembre de 2015

11:26:53


Los trabajos por la izquierda y el robo a los vienes de pueblo se pueden combatir de varias maneras,el estado debe abrir un mercado mayorista,permitir la importación a todo el que quiera importar,ampliar la lista del cuentapropismo,cobrar un % de las ganancias ya que estas siempre no son iguales,permitir que los cubanos que viven en el extranjero puedan invertir en Cuba,hace un tiempo se reparaba el hospital Hermanos Ameijeira y aquello parecía una ferretería y no una obra en reparación se conseguía de todo.

Adalberto aguilera dijo:

13

25 de septiembre de 2015

11:36:40


El trabajo periodisticon esta muy correcto, Yo fui a una casa de cambios en Holguin y me llamó la atención la cantidad de jóvenes tratando de comprar dólares por la izquierda, además muy serca del lugar habian..Una pareja..de Policias haciendoce..los de la vista gorda . ....

lucila dijo:

14

25 de septiembre de 2015

11:46:28


Impresionante todos los comenatrios muy valientes ,yo pienso que la periodista debe ir la fondeo , del problema, si estas personas andan , los ,de ,por la izquierda asi ,es porque la sociedad lo permite , ganan más que los que trabajamos de sol a sol ,yo fuí joven y eso no se veía porque no se permitía, cuantas cosas útiles hay ,que mucha juventud puede trabajar decorosamente, se nos está yendo de la mano , la juventud que vive hace años del negocio por la izquierda, lo vemos a diario, hombres fuertes en las esquinas sin hacer nada, hasta cuando va hacer eso ,a nostros no nos aumentan el salario porque no hay producción, y porque no los envían a ellos a producir , a cortar caña, a cortar marabú , mi generación lo hacía voluntariamente , y de todo teníamos que hacer , cual es el motivo hay una parte de la juventud de ahora nada quiere hacer ,hay muchos culpables en esta historia , y si no se ataja a tiempo, a donde vamos a parar ,ahí están los CDR ,LA UJC , EL ESTADO PARA ayudar en todo esto ,pongamonos las pilas , y cortar el tallo de raíz .

sonia dijo:

15

25 de septiembre de 2015

12:30:46


El problema de los jovenes trabajando como cuenta propista o contratados por ellos, se debe a que la mayoria no ganan lo suficiente por sus Centros de Trabajo para vivir y buscan otras arternativas que les pueden dar un poquito mas de lo que ganaban y ahi se refugian y muchos son profecionales pero dicen que ganan mas trabajando por su cuenta o trabajando con uno que lo contrate, que trabajando con el Estado..Esto es comentado por muchos jovenes y esas informaciones yo las obtengo por Face Book, que entro en conversaciones con ellos, que vienen a este pais ...y son la razon de emigrar y que otros que estan en terceros paises cumpliendo misiones desertan por esa misma razon...Siempre ponen por delante la situacion economica en que se vive...