ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los mercados agropecuarios están entre los sitios que los lectores reportan como más deficientes en el pesaje de los productos. Foto: Ricardo López Hevia

La certeza de que el producto estaba bien pesado lo hacía sentir feliz. Marchaba a su casa como un héroe porque le había reclamado al vendedor del agro los tres cuartos de libra que olvidó “en un descuido”. Pero él lo tenía todo bien pensado. Sabía que lo que nunca podía dejar en casa eran la jaba y la pesita de 12 libras, así que no lo cogió desprevenido.

La experiencia no es ficticia. La contó a este equipo de reporteros el habanero Daniel Morales, quien alegó, incluso, comprobar el peso de los productos empaquetados y expendidos en las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD).

El pre-empaque de los productos se ha asumido como una alternativa ante la falta de instrumentos de medición, pero en no pocas ocasiones también se ha convertido en un modo de timar al cliente. Foto: Ricardo López Hevia

Sergio Castillo, sin embargo, no corrió con la misma suerte. De las 30 libras de papa que pensó haber comprado, siete quedaron en el saco del vendedor. Según cuenta, lo supo cuando ya estaba en casa, “demasiado lejos para regresar con 23 libras de vianda al hombro”.

Cada vez se hace más común el uso de pesas “particulares” para la comprobación del pesaje de los productos, aunque existen instrumentos en los mercados con ese fin. ¿Exageración o percepción de riesgo? Lo cierto es que el número de clientes de la red de tiendas de comercio interior —ya sea en una u otra moneda— y de los expendedores de productos agropecuarios, cada vez se manifiestan más incrédulos ante el resultado que da la pesa.

EL DAÑO AL CLIENTE, ¿CUÁNTO PESA?

En un recorrido por varios mercados agropecuarios del país, Granma pudo comprobar el uso frecuente de pesas digitales. El mercado Milagros, por ejemplo, ubicado en Diez de Octubre y Santa Catalina, La Habana, trabaja con este tipo de instrumentos en todas sus tarimas y en el servicio de comprobación del peso para el cliente.

Estos reporteros fueron testigos de la exactitud del pesaje al actuar como compradores en el agro. Sin embargo, llamó la atención el empleo de cajas de plástico encima de las balanzas cuyo peso no era tenido en cuenta.

En otro mercado, en la  Virgen del Camino, del municipio habanero de San Miguel del Padrón, este equipo no corrió la misma suerte. Le fue timada media libra de limones, lo cual notamos al comprobar el gramaje del producto en la pesa digital destinada a los clientes.

La pesa para la comprobación es un servicio imprescindible y demandado por la población, que no está disponible en todos los establecimientos y donde no siempre está en sitios visibles. Foto: Ricardo López Hevia

Acompañados del administrador de la entidad, Lázaro Pita Fernández, el equipo visitó al vendedor. —Pésame eso ahí, le dijo. —Cinco libras y media. —Pero se lo diste por seis, ¿qué te pasó? —Es que no me di cuenta. —Ya sabes lo que te toca, ¿no? Esta es la tercera vez que lo haces. Ahora es definitivo.

En diálogo con otros “tarimeros”, Granma conoció sobre el sistema de medidas disciplinarias instauradas en algunos establecimientos: por un “error” en el pesaje, 15 días sin trabajar; por dos, un mes; y por tres, separación definitiva de la entidad.

Pero, ¿son suficientes estas sanciones? ¿En cuántos sitios se tiene un procedimiento similar? A pesar de que en los recorridos realizados por este equipo se afirmó aplicar medidas disciplinarias a quienes no respetaran los derechos del cliente, las quejas de la población al respecto continúan en ascenso; una muestra de que junto a estas acciones habría que buscar otras alternativas para evitar al máximo que quienes entren nuevos al sistema caigan en los viejos “hábitos” de los que les antecedieron.

Por otra parte, aunque todos los mercados recorridos en la ca­pital tenían una pesa (generalmente digital) para que los clientes comprobaran el pesaje de sus productos, esto no garantizaba que reclamaran sus derechos en caso de haber sido embaucados. ¿Falta de información, visibilidad o desconfianza?

La existencia de instrumentos para la protección del comprador no es igual en el resto de la Isla. El 29 de noviembre del año pasado, Granma se hizo eco de las preocupaciones de sus lectores por el pesaje de los productos en los establecimientos del comercio minorista.

En su misiva a la Dirección, L. Pantoja comentaba: “Observo una contradicción al ver que se están vendiendo pesas electrónicas, con capacidad de entre 12 y 15 kg en MN en un precio en el entorno de los 800.00 pesos, según indagué con un funcionario de PEXAC, fabricadas en Cuba.

“Me pregunto: ¿por qué esas pesas no están disponibles para las bodegas? Quizás la producción sea limitada y no cubra la demanda del país (…). ¿Qué cuesta establecer en determinados lugares sistemas de pesaje en los que se preste el servicio, no gratuito, en el que se pueda comprobar imparcialmente cualquier peso o medida?”.

Siete meses después, en Pinar del Río, obtenemos una panorámica similar. El especialista de calidad de PEXAC, José Antonio Álvarez, indicó que en la mayor parte de los establecimientos de comercio no existe un sitio donde los clientes puedan comprobar el peso de los productos que compran.

Para el especialista, el problema va más allá de la persona que está detrás del mostrador y toca a directivos y administradores. “No están verdaderamente interesados en resolver la situación. ¿Por qué no exigen que exista una pesa electrónica, calibrada y certificada en una esquina de los mercados, para que la gente verifique lo que le despachan?”.

Pero los problemas en el pesaje de los productos no comienzan con la balanza de comprobación. Al contrario, este es el último recurso al que apelan los clientes a favor de sus derechos. Antes de llegar ahí la compra ya pudo haber “bajado de peso”.

Guillermo Martínez, director de supervisión integral en el municipio de Pinar del Río, sostuvo que en las inspecciones realizadas hasta el momento han detectado pesas sin certificar o que no son las establecidas, y tejos (ponderales) a los que les incrustan aceros de bicicleta o pedacitos de plomo para que pesen más”.

Con estos “cuidados” disminuye la vida útil de los instrumentos de medición. Foto: Ricardo López Hevia

Durante el 2013, en el municipio fueron impuestas 512 multas por irregularidades en el pesaje en unidades estatales. Aun así, el directivo señala que se trata de una medida prácticamente insignificante, en comparación con el impacto que tiene este tipo de violaciones. “Para la alteración en el pesaje, se aplica una multa de apenas cinco pesos, de acuerdo con el Decreto 155, apuntó.

¿Es este el “peso” del daño al cliente? Sin lugar a dudas se necesita actualizar las sanciones para este tipo de comportamiento, de lo contrario en lugar de ser un mecanismo para inhibir las acciones incorrectas que afectan a la población, se convierten en una manera de estimular la impunidad.

¿LA CAUSA DE LOS PROBLEMAS?

Hace algunos meses, en un contacto con especialistas de la Empresa de Fabricación y Reparación de Medios de Pesar, PEXAC, el director de metrología, José Hernández Rodríguez, nos comentó sobre el empleo en el país de dos valores distintos para una libra: el correspondiente a la libra española y a la americana.

A la primera —nos dijo— correspondían 460 gramos; mientras que a la segunda, 453. ¿Cómo es posible?, le preguntamos, ¿no están nuestras medidas equiparadas con las del Sistema Internacional de Unidades?

La “dualidad”, nos contestó, resulta del envejecimiento y variedad de modelos que poseen los instrumentos de medición de peso que se utilizan en el comercio. Unos trabajan con la libra americana y otros con la española, argumentó.

Aunque sorprendente, la explicación no es desacertada. En Cuba, al ser primero colonia de España y luego estar bajo el dominio de los Estados Unidos, se introdujeron instrumentos de medición que empleaban una u otra magnitud. Gran parte de esos equipos aún se emplean, por lo que la coexistencia de ambas “libras” es inevitable.

Según refirió a Granma el director del Instituto Nacional de Investigaciones en Metrología (INIMET), Antonio López Maidique, solo existe un equivalente para la libra: 460 gramos.

Añadió que para eliminar ambigüedades en el cálculo de kilogramos a libras —y perfeccionar otras cuestiones relacionadas con la metrología—, Cuba emitió en 1982 el Decreto Ley No. 62 “De la implantación del Sistema Internacional de Unidades (SI)”, que contempla siete unidades de medida básicas (metro, kilogramo, segundo, ampere, kelvin, mole, candela) y dos suplementarias (radián y estereorradián).

De acuerdo con esos criterios, el equivalente a un kilogramo son 1000 gramos. A pesar de ello, la conversión para vendedores y clientes continúa siendo un problema al contarse en el país con una gran cantidad de pesas mecánicas cuyo sistema de unidades de medida está expresado en libras y no en kilogramos.

Foto: Ricardo López Hevia

En los establecimientos del comercio minorista que expenden productos en moneda nacional —explicó a este diario Wilian Raynel Gómez Reyes, jefe del Grupo de Apoyo Científico-Técnico del MINCIN— se están utilizando actualmente 39 mil 586 instrumentos de pesaje, el 83 % de ellos son de tipo mecánico.

Pero la obsolescencia y variedad de modelos no es la única causa de las insatisfacciones de la población en el pesaje de los productos.

A las problemáticas anteriores deben añadirse los “errores” en estas operaciones —casi siempre a favor del vendedor—, y el hecho de que en el país solo existen tres fábricas para el ensamblaje de estos instrumentos de medición: la Empresa de Fabricación y Reparación de Medios de Pesar, PEXAC (con una cadena de talleres en todas las provincias), la Che Guevara, y la ETA de Villa Clara, según aclaró el director de Metrología de la Oficina Nacional de Normalización (ONN), Fernando Arruza.

Por otra parte, la cantidad de inspectores para la calibración de los instrumentos tampoco es suficiente. En ese sentido, las experiencias de Pinar del Río y Cienfuegos son ilustrativas.

En la primera de estas provincias, comentó a Granma el jefe del departamento de Metrología de la Oficina Territorial de Normalización, Ulises Núñez, existen registrados más de          16 500 instrumentos generales de medición, que según lo establecido deben certificarse al menos una vez al año; pero en la práctica, no siempre se cumple.

Criterio similar se obtuvo de los especialistas de la división PEXAC de la provincia, quienes alegaron que en el 2013 quedaron lugares a los que no pudieron asistir, sobre todo por dificultades con el transporte.

Ana Varela, directora de la Unidad Territorial de Nor­ma­liza­ción en Cienfuegos, aportó otros elementos concomitantes en el fenómeno: la falta de capacitación del personal que pesa, el poco mantenimiento de los instrumentos y la carencia de ponderales (macitas o patrón de contrapeso) para las medidas de cinco y diez libras. Esto último entraña que si algún consumidor pide grandes cantidades, las posibilidades de adulteración son mayores.

Varela nos comentó algunos datos sobre el año en curso: “Durante enero efectuamos verificaciones a 443 instrumentos de pesar, de ellos quedaron No Apto Inicial 374; y luego de que PEXAC (entidad encargada de ajustarlos o repararlos) los atendiese, quedaron No Apto Final 17. En febrero acometimos 318 verificaciones: No Apto Inicial fueron 300, y No Apto Final 12”.

En conferencia de prensa ofrecida semanas atrás, el director de Metrología de la ONN, Fernando Arruza, comentó que aunque la actividad metrológica en el país experimenta cierto ascenso en esferas como la biofarmacéutica, la farmacéutica y la aviación, restan muchas inconformidades por superar.

En un contacto más reciente apuntó que las principales dificultades para mejorar la actividad metrológica estriban en la falta de financiamiento, la capacitación de quienes lo administran y las débiles infraestructuras creadas en las diferentes ramas de la economía para atender las mediciones.

Agregó que en el 2013 se realizó un diagnóstico en aras de perfeccionar la política metrológica del país, cuyos principios serán presentados próximamente al gobierno para su apro­bación.

PESAS MECÁNICAS VS. DIGITALES

De acuerdo con Gómez Reyes, desde el 2012 se está trabajando en un programa de aseguramiento metrológico que prioriza la introducción de pesas digitales en el comercio minorista, por ser la medición de la magnitud masa el elemento que más incidencia negativa tiene para el consumidor.

Especial atención han merecido, dijo, las tiendas de materiales de la construcción y los mercados Ideales. A las primeras se destinaron, en el 2012, instrumentos de medición para productos de pequeño pesaje (con capacidad de hasta 30 kilogramos); y en el 2013, básculas de hasta 60 o 150 kilogramos, de acuerdo con el nivel de actividad que tuviesen los establecimientos.

También en el 2012 —refirió el especialista— se entregó a cada uno de los 310 mercados Ideales del país una pesa de 15 kilogramos y otra de 150; y a las bodegas (13 mil 209 en total), cerca de tres mil.

Según indicó, luego de un diagnóstico realizado por el MINCIN en el 2012, se determinó que el 82 % de los instrumentos de medición que se emplean en el comercio interior (mayorista y minorista) son de tipo mecánico, la mayoría con un alto nivel de obsolescencia y grado de heterogeneidad (existen 51 marcas de más de 20 países, con 47 tipos de rangos de indicación diferentes); además, el 42, 8 % de estos instrumentos no utilizan el Sistema Internacional de Unidades.

El estudio, explicó, se presentará en forma de programa al Ministerio de Economía y Planificación, con medidas estratégicas para el aseguramiento de la actividad metrológica.

UN PESAJE  “CRIOLLO”

Con la ampliación del trabajo por cuenta propia han proli­ferado un grupo de actividades en las que también se utilizan instrumentos de pesaje. José Antonio Álvarez, especialista de calidad de la división PEXAC en Pinar, explica que por más contradictorio que parezca, “no podemos brindarles ese servicio a los particulares.

Ante esa realidad, reconoce que no hay manera de verificar que el pesaje en las miles de tarimas o carretillas que hoy se encuentran a lo largo de la provincia sea correcto.

Wilfredo Mauri, quien se dedica a la venta de productos agropecuarios en una de las llamadas carretillas en la ciudad de Pinar del Río, reconoce que la pesa que utiliza para esa labor nunca ha sido certificada por entidad alguna. Y Lázaro Arencibia, quien se dedica a la misma actividad, expresó: “Esta pesa que utilizo se la compré a una persona que la tenía en su casa”.

Pero, ¿puede asegurar la verificación de los instrumentos que emplean los vendedores ambulantes para el pesaje, su exactitud? ¿Qué garantías tiene el cliente de que con el movimiento de la carretilla no se haya desnivelado la balanza? ¿Dónde puede adquirir un trabajador por cuenta propia instrumentos de medición? Para muchos, la respuesta son las llamadas “pesas criollas”.

En la provincia de Guantánamo —por ejemplo—, la metróloga de la División PEXAC, Noralis Pérez, y el especialista principal de Metrología en la Unidad Territorial de Normalización, Jorge Luis Naún Simón, comentaron tener conocimiento de que tales equipos han sido construidos, esencialmente, por un productor individual en la comunidad de Vilorio, municipio de Niceto Pérez.

Explicaron que se trata, en específico, de las llamadas balanzas mecánicas de hasta 10 kilogramos y de las balanzas colgantes de hasta 100 kilogramos, las cuales son ilegales al no cumplir los requisitos técnico-metrológicos, como el tipo de material con que se fabrican (aluminio y plomo, fundamentalmente) y los exámenes de aptitud: fidelidad y sensibilidad, entre otros.

Al no vencer tales parámetros, esos medios dan errores de medición los cuales generan, habitualmente, engaño al consumidor, con perjuicio económico para este.

Coincidieron en señalar que la aprobación del carácter legal de los instrumentos de medición (incluye pesaje) solo lo certifica la Oficina Territorial de Normalización, y los fabricados artesanalmente por productores privados no cuentan con esa certificación, por lo que no son legales.

Pável Pun, mecánico calibrador en la División PEXAC de Guantánamo, dijo haber corroborado el empleo en Baracoa de balanzas ilegales construidas en el municipio holguinero de Moa, y argumentó que otro caso de ilegalidad se presenta con la conversión de kilogramos a libras en los machetes (brazos) de las balanzas.

Hasta el momento, tanto los especialistas de la División PEXAC como de Metrología en la Unidad Territorial de Normalización, se han limitado a detectar las mencionadas ilegalidades y alertar a los poseedores de las balanzas de que no deben emplearlas en la comercialización, indicación que no todos han cumplido. De ahí que un paso inmediato pudiera ser el decomiso de los equipos por los órganos supervisores.

En fecha tan temprana como el 21 de octubre del 2011, el lector F. Luego Domínguez preguntaba “¿por qué no se pueden certificar las romanas ‘criollas’?”.

Estas —decía— “no son más que pesas realizadas con piezas fundidas, y cuyo objetivo, que es pesar, lo cumplen con la calidad requerida, sin embargo, se llevan a certificar para darle veracidad legal y estas no pueden ser certificadas por ser criollas.

“En dos ocasiones se ha multado a mi vecino por no tener la romana certificada, y pregunto, ¿dónde se comercializan romanas certificadas o de las originales?, ¿por qué no se puede certificar una herramienta artesanal que cumple con los requisitos?”.

De acuerdo con el director de Metrología de la ONN, Fer­nando Arruza, los modelos de pesas que se usan en el comercio deben cumplir requisitos de aprobación, evaluación, entre otros, regulados en las normas cubanas. Las pesas hechas en casa, dijo, nunca se han presentado a ensayo para aprobarse.

Por su parte, el jefe del Grupo de Apoyo Científico del MINCIN, Gómez Reyes, indicó que la venta de pesas se realiza en los Mercados Artesanales Industriales (MAI), destinadas al Pro­grama Campesino.

Añadió que estas balanzas son de hasta 15 kilogramos y su precio ronda los 1600 pesos. Sin embargo, según nos comentó, la oferta este año no superará las mil unidades.

LO QUE TENEMOS, LO QUE NECESITAMOS

Gran parte de las cartas enviadas a este diario sobre el pesaje de los productos en la red comercial, así como opiniones recabadas por los reporteros, denuncian cómo los vendedores manipulan los instrumentos de medición.

Esas personas, literalmente, pueden inclinar la balanza a su favor. Pero, ¿no es válido preguntarse qué permite que se mantenga inclinada?

Si bien es cierto que el mejoramiento de la actividad metrológica en el país requiere —entre otros aspectos— de mayor rigor, preparación del personal que manipula los instrumentos de medición, y claro, de una honorable voluntad de servir por parte de quienes declaran el peso final de los productos; también lo es que esta ciencia requiere de un presupuesto más ajustado a sus necesidades.

Ello no desconoce que la sustitución de equipos obsoletos y que no responden al Sistema Internacional de Unidades será un proceso gradual; sin embargo, debe pensarse en cuánto pierden la economía y el pueblo con cada medición desacertada, ya sea a pequeña o gran escala.

Cerrar las puertas por las cuales se cuelan a diario las violaciones en el pesaje implica además una labor más eficiente de control por parte de las administraciones de los lugares donde se expenden los productos, y medidas más severas que verdaderamente puedan significar un cambio en las actitudes. Es decisiva, además, la posición de los vendedores, técnicos, inspectores… de todo el personal relacionado con el uso de los instrumentos, pues ni el más exacto de estos podría controlar, o evitar, su manipulación (adulteración) por el ser humano. El instrumento es eso, una herramienta del hombre hecha para su beneficio… no para su lucro.

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Juan Rene Gainza dijo:

41

27 de junio de 2014

15:15:02


Los "comentarios populares" cuando son muchos, cuando casi todo el mundo los dicen, siempre tienen un alto grado de realidad. No creo usted denuncie todo lo incorrecto que ve hacer. No lo imagino cada 2 minutos en la puerta de una Estación de Policia. La realildad hay que admitirla, aunque sea desagradable.

Juan Rene Gainza dijo:

42

27 de junio de 2014

15:23:11


100 puntos para Optimista. Realidad insoslayable. El CEN tenía la autoridad que el Estado le dió entonces. Era un Comité Estatal. Hoy no la tiene, es innegable. Yo apoyo el criterio que una queja o denuncia no debe ser tramitada por una entidad del propio organismo. diría mas: no debe ser tramitada por una entidad estatal, a no ser que se trate de la Contaloría, la Fiscalía. Voto porquje exista una organización no estatal, que sea oída.

Meroca(MERO) dijo:

43

27 de junio de 2014

15:28:15


Maestro: Revisión y redacción se acentúan

Doctora dijo:

44

27 de junio de 2014

16:08:16


A los periodistas, igual trabajo hagan en las instituciones de salud con los instrumentos que deben cumplir requisitos para tomar bien la presión, pesar los bebés, los niños, tomar la temperatura corporal, MENUDA SORPRESA se van a llevar

luis dijo:

45

27 de junio de 2014

17:57:54


lo que no pueden ser tan descarados. la libra tiene 16 onzas y punto. en estados unidos utilizamos la libra, nada del kilogramo, el gramo ni nada de eso. y las pesas son certificadas por el departamento de agricultura, al igual que las bombas de venta de gasoline y petroleo, para que no haya robo. yo no entiendo como es possible que a estas alturas puedan todavia estar utilizando esas pesas de plato que son de museo. y nada de poner plastico o papel cuando vas a comprar al menudeo, de eso nada. el asunto es que la corrupción viene de arriba hacia abajo, no se puede explicar de otra manera porque sino no fuera una epidemia tan incontrollable.

idelfonso dijo:

46

27 de junio de 2014

18:05:03


la culpa de todo esto la tiene el "bloqueo" de concreto que tienen estos descarados, desde los inspectors hasta los dependientes.

hermes dijo:

47

27 de junio de 2014

20:50:53


Que decir,estamos aqui en Brasil trabajando y si algo dia a dia décimos es que estas pesas de los vendedores de cualquier producto de aqui DEBEN ESTAR ROTAS!!!, Lo que en un agro,tienda,Carniceria,en moneda nacional o en divisa en nuestra isla es una libra aqui es Un KILOGRAMO, GRACIAS.QUE LINDO SERIA PODER VIVIR ESA EXPERIENCIA ALLA.LA HONESTIDAAAADDDDD POR ENCIMA DE TODO.

Arístides Lima Castillo dijo:

48

28 de junio de 2014

10:50:17


Considerándome una persona bien informada, me he quedado pasmado con algo que se dice en este tan bien elaborado reportaje: en nuestra Cuba se utilizan todavía, después de medio siglo de revolución en los instrumentos de pesaje, la libra española (460 gm) y la americana o inglesa (453 gm). ¡Ahora sí que los cubanos le hemos puesto la tapa al pomo! Si siempre, desde tiempos pasados y ya remotos, hemos tenido noticias (al menos los más tembanos) y hasta lo hemos padecido, de que los comerciantes nos robaban a lo descarado cuando nos pesaban lo que comprábamos, ni puedo imaginar a cuánto han ascendido las pérdidas de los consumidores, y las entradas fraudulentas de los que nos suministran lo necesario para vivir. Y no hablemos de que nos venden dos dudosas libras de un producto por un kilogramo que cobran, 80 gramos menos. Y les cuento una anécdota de hace un paco de años y de la que fui inocente participante. Salía del departamento comercial del central donde nací y donde viví mis dos primeras décadas de vida, eso sucedía allá por 1943 o 1944, cuando no levantaba mucho más de par de cuartas del suelo, y unos personajes muy bien trajeados que habían llegado en un carro último modelo con chapa oficial, me solicitaron un “favorcito”. Uno de ellos me dio 32 centavos, el exacto costo de la libra de manteca, y me pidió que le comprara en la bodega, una libra de esa grasa para cocinar, única usada en aquellos tiempos. No titubié, y regresando al interior del departamento comercial, le pedí la tal libra de manteca al primer dependiente que encontré desocupado. Me la entregó, después de pesada en un pesa automática (no electrónica que aún no existían) envuelta en un par de hojas de papel de estraza. Salí y se la entregué a uno de aquellos personajes, que inmediatamente, valiéndose de una pesa que tenían en el maletero del carro, comprobó que solo me habían dado 14 onzas de manteca, o sea, que faltaban dos para completar la libra. Aquellos forasteros, que se identificaron como inspectores de la ORPA (una oficina encargada de supervisar la distribución de alimentos, tan deficitarios en aquellos años de guerra mundial) multaron al administrador y al dependiente, que tuve que señalarles (nunca supe la suma de dinero). Aquel dependiente ladrón, ni supe para quién robaba, vecino y amigo de mi familia, me dijo descaradamente que creía que la manteca era para mi casa, Cuando papá supo eso, si no se lo esconden en la trastienda, creo que lo hubiera estrangulado. Y esto se lo cuento para que piense que el robo en las pesas, no es algo nuevo en nuestro país. Tal vez no se practicaba a los niveles que se hace hoy día, con mucho más del doble de población, y con poca o ninguna fiscalización que prevalece como mal crónico en todo el país.

Andres Alonso Salas dijo:

49

28 de junio de 2014

14:03:42


Hola buena tarde, me parece un buen diario, un pedazo de Cuba para el mundo, les mando un cordial saludo, y les deseo una Cuba unida y en paz, En Mexico estamos en guerra practicamente, nuestro pais esta de cabeza, claro, detras estan las transnacionales de imperio, como diria Chavez, una injusticia lo que pasa con Arjentina, estados unidos buscando amagar a los que no obedecen sus ordenes. esa es una venganza, espero se unan los paises de Latinoamerica, contra esta injusticia.

Cary dijo:

50

28 de junio de 2014

17:57:56


Víctimas de la inteligencia famélica Alguien definió la picardía como la inteligencia famélica, y una frase popular afirma, que el vivo vive del bobo, y el bobo de su trabajo. En el municipio donde resido, cuando se va de compras, es común que le traten de dar a una gato por liebre. Hay inexactitudes tanto en lo que respecta al peso del producto como a su precio. Esta práctica se ha convertido en un hábito colectivo en los establecimientos de la llamada red de comercio minorista en pesos cubanos y en pesos convertibles. Tengo un amigo jubilado, que asegura que cuando amanece con el tonto de turno, prefiere permanecer en casa para evitar ser una segura víctima. Pero lo cierto es que los pícaros siempre encuentran a quien engañar, y lo que más me irrita, es la pasividad y la resignación por parte de la mayoría de los consumidores, así como también la arrogancia de otros, quienes amén de saberse estafados ofrecen propinas, porque parece que el dinero lo obtienen fácilmente, y abunda en sus billeteras. De manera que si a alguien se le ocurre reclamar lo que es suyo, puede recibir miradas reprobatorias e incluso ser objeto de burlas. Es frecuente que los dependientes digan no contar con menudo, aun cuando están obligados a proveerse de suficiente dinero fraccionario antes de que abra el establecimiento. Pero si se va con un billete de cincuenta pesos, y se le ocurre ponerse a pensar en qué cocinará para el almuerzo, en el turno médico que ha debido aplazar, o en la urgencia de reparar un salidero en su baño, para citar algunas de las preocupaciones que dibujan nuestra cotidianidad, puede recibir el vuelto como si hubiera entregado un billete de veinte. En los mercados agropecuarios y placitas trabajan con básculas antiguas, defectuosas, alteradas en muchas ocasiones, y las cuales registran el peso en kilogramos, aun cuando los productos se comercializan en libras. El dinero que resulta del margen de error, va a manos del vendedor. Según cálculos conservadores fácilmente puede embolsillarse a diario, solo por este concepto, cientos de pesos. Como es fácil imaginar, los ancianos son víctimas por excelencia del engaño al consumidor, pues carecen de la capacidad de concentración y de los reflejos propios de la juventud; la visión falla incluso con los espejuelos, y es difícil que retornen al lugar de los hechos, cuando una vez en casa, se dan cuenta de que los estafaron, porque eso no tiene otro nombre. Días atrás acudí a una farmacia en busca de un ungüento oftálmico, y una de las dependientas ofreció disculpas a cuatro clientes en el curso de la media hora que debí esperar hasta ser atendida. Se expresaba con mucha finura y delicadeza, pero parecía desconocer que 2+2 son cuatro y no 24, o padecía de una acentuada proclividad a apropiarse de lo que no es suyo. Algo semejante me sucedió en una tienda en el municipio Centro Habana. Adquirí un tejido que cuesta 25.00 pesos el metro, y me intentaron cobrar como si el que hubiera comprado fuera de 35.00. En ese caso la culpa la tuvo el totí, rectifico, la caja contadora electrónica, al menos era lo que repetía hasta el cansancio la cajera. En fin, que la prolongada crisis que ha vivido el país, ha provocado grietas en la ética, lo cual ha formado y forma parte de las realidades de los países víctimas de situaciones semejantes. El instinto de supervivencia, termina por arrinconar, temporalmente, valores atesorados por largo tiempo. Pero el asunto es no cruzarse de brazos, sino hacer cada cual lo que le corresponda, que en el caso comentado significa plantar, y no contribuir pasivamente a que los pícaros sigan engordando sus bolsillos a expensas del dinero ajeno. Este es una entrada de mi blog personal que data de junio de 2011. El tiempo transcurre y los problemas se agudizan. El engaño al consumidor es práctica de larga data, aunque creo que en la actualidad se manifiesta de manera en extremo aguda, y hace que una se sienta muy indefensa. Y no es engaño propiamente, se trata de estafa, de robo si vamos a llamar las cosas por su nombre.

Jge dijo:

51

28 de junio de 2014

21:49:02


Granma continúa al bate y se le agradece con creces. Por lo que hizo Lázaro Pita Fernández, queda claro que es un administrador que sigue la labor y el desempeño de sus trabajadores, o sea trabaja y ya había advertido dos veces al que “no se dio cuenta que se había equivocado a su favor, claro” Es curioso, nunca un vendedor se equivoca a favor del cliente, extraño no? “…cada vez se manifiestan más incrédulos ante el resultado que da la pesa… Puede ser muy peligroso para el País que su pueblo pierda la confianza en las instituciones estatales lo que está ocurriendo, pese a las declaraciones de sus directivos, con Correos de Cuba. Una multa de cinco pesos? Quién estableció esa pena? Debe haber sido un familiar muy cercano o alguien que de los primeros diez pesos robados, le correspondan ocho. Inadmisible. Las medidas que se utilizan, la primera de cuando Cuba era una colonia de España y la otra de la época de los americanos (¿?) simplemente risible, solo falta “descubrir” que después de tantos años, el mundo se ha actualizado y modernizado. Los inspectores serán insuficientes o será que el problema vaya más allá? La historia de lo que ocurre con los inspectores se conoce, no es nuevo con disculpa a aquellos, que los hay, honestos y comprometidos… Una de las justificaciones que se da en relación al problema de las pesas es la falta de transporte, pienso que en lo que demoran las reuniones de directores, en ese tiempo su chofer podría transportar algunas pesas, sobretodo las pequeñas, cuando se quiere, se puede, sobran los comentarios. Con lo solidario que somos los cubanos y es uno de los grandes méritos que se han logrado, pienso que a cualquier porteador privado que se le solicite el favor, lo haría, es válida la gestión…

Santiago dijo:

52

29 de junio de 2014

04:43:14


Bueno el artículo. Y ahora que? ..... Nos ponemos a llorar? O habra alguna solución? Porque esa si no la veo.Quien responde?

Gualterio Nunez Estrada dijo:

53

29 de junio de 2014

11:32:35


Si mal no recuerdo lei hace poco una informacion en "Granma" sobre la produccion de miel cubana donde donde se dice que ha decrecido en la provincia Granma con respecto a una decada o mas atras. Ahora leo en el periodico madrileno "El Pais" no menos de cuatro informaciones en primera plana sobre el hecho de que la desaparicion de las abejas es un fenomeno no solo en Estados Unidos desde 1947 a la actualidad donde solo quedan un diez por ciento de las colmenas que habia en aquella fecha, sino que en Europa, y particularmente en Espana esta golpeando este fenomeno debido a la destruccion de los ecosistemas y nichos biologicos, segun senalan cientificos, pot el uso indiscriminado de quimicos y la polucion por deshechos industriales de rios, embalses, mantos freaticos y el sistema tierra-mar. . A las abejas se le atribuye la responsabilidad del 33% de la produccion mundial de alimentos (1), otros insectos asociados como los aberrojos y las mariposas forman parte del resto del ciclo de produccion y yo me pregunto si en Cuba no estaremos sufriendo en la produccion agricola en cuanto a cantidad y calidad.de la oferta alimenticia en la canasta basica un determinado impacto biologico aun no estudiado y que incide directamente en gran medida en el precio de la oferta en la economia interna porque nunca sobrepasa la demanda, creo que vale la pena estudiar este problema en el periodico "Granma" ?Sabemos acaso que por ciento del precio de un producto estamos pagando por nuestra propia irresponsabilidad en el cuidado del ecosistema, de mariposas, abejas, aberrojos, flores...lo sabe usted?. (1)(CITO) "Un mundo sin abejas sería también un mundo sin abejorros, y tal vez sin flores, pues las abejas y las flores evolucionaron juntas, y son las dos caras de la misma moneda desde un punto de vista ecosistémico. Un mundo triste y monótono como una ciudad fantasma, una pesadilla estéril a solo un paso de la nada. La ciencia está movilizada. La inteligencia política debe seguir en su estela."(FIN DE LA CITA)http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/27/actualidad/1403876527_881093.html Ver el articulo: “La colmena desaparece en un día” Los insectos enfermos vuelan desorientados y se pierden lejos de casa Andrea Nogueira Calvar 29 JUN 2014 - 00:39 CET http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/27/actualidad/1403876527_881093.html

Maritza dijo:

54

30 de junio de 2014

08:55:39


Por favor hasta cuando hay que soportar que un carnicero sin escrupulos nos robe, un dependiente nos robe, ¿donde estan los inspectores? donde esta el administrador que deberia ser una persona honesta y con principios que controle y sepa elegir sus trabajadores y a la vez si son jovenes no dejarlos corromper orientandolos y chequeandole su trabajo continuamente, una vez mas digo que hay que sacudir bien la mata y poner en puestos calves a personas honestas y de principios y dejar de exigir tantos titulos y exigir honestidad, pues a veces un profesional les hace mas daño a la economia que un hombre honesto y con deseos de que este país salga adelante y que no tenga tanta teoria evaluada.

ari dijo:

55

30 de junio de 2014

09:12:27


Que bueno que habla del robo a la poblacion, lo que es una pena que los periodistas le esten haciendo el trabajo a todos los inspectores populares que estan cobrando un salario y todo por gusto pues se hacen los de la vista corta y no ven lo que no quieren ver, un lugar al que se debe ir mas a menudo es al COOPELIA estan acabando, cambian al personal y cada vez es peor, los otros dias fui con la niña y mi esposo pero sali tan disgutada que no me pude tomar el helado, pedi 6 ensaladas y al final eran tres en seis platos, lo mismo pasa en la tiendas recaudadora de divisa, que los productos no vienen con el precio correspondiente y yo me pregunto hasta cuando vamos a estar aguantando que nos roben descaradamente. Aqui muchos vivimos del salario y es muy triste que personas inescrupulosas quieren vivir del sudor ajeno.

amill dijo:

56

30 de junio de 2014

10:35:44


los invito a que vengan a la ciudad de colon en el momento de despachar cualquier producto normado en cualquier bodega de abastecimiento de nustra ciudad el robo se hace marcable con los productos carnicos normados ejemplo el pollo de poblacion incluyendo el llamado pollo por pescado y la carne de dieta es una falta de respeto en especial la bodega situada en la carretera central nombrada la pequeña en diagonal con el bar la roca visiten esa pescaderia y veran al perfecto robo al consumidor .

DON dijo:

57

30 de junio de 2014

12:33:31


No y otra cosa que genera toda esta deshonestidad es que mirándole las caras a estos personajes, viendo los precios que tienen sus productos, sabiendo como viven, etc, cuando se equivocan en su contra en el pesaje o en el vuelto (que es bien, bien dificil pero ocurre)que ni esperen alguien honesto que les diga ¨me echastes de mas¨¨te pasastes en el vuelto¨ ....su deshonestidad desmedida genera desgraciadamente deshonestidad en quienes le compramos....el que se equivoque conmigo pecó nada mas de pensar en todo lo que me han robado a mi, a ti, a el, a ella....ni esto les devuelvo, nada de nada.

Carlos Zerquera dijo:

58

30 de junio de 2014

13:00:32


Un gran trabajo de investigacion periodistica felicidades pienso que esta denuncia la debian hacer las autoridades competentes al efecto que les pagan para eso pero una gran parte esta corrupta y forma parte de de eswte mecanismo endiablado que esta acabando con el pueblo y esta lucrando con las necesidades de la poblacion deberian tomar carta en el asunto con seriaedad pues esto no es nuevo por la tele tambien seha denunciado en el programa Cuba Dice y todo sigue igual esperamos que algun dia podamos resolver esta desagradable situacion y se tomen medidas drasticas y ejemplarizantes

Varela dijo:

59

30 de junio de 2014

15:04:23


Muy bueno el artículo toca los aspectos principales sobre el tema, mi opinión es que no basta solo con modernizar los instrumentos de medición de todo el país, cosa que lo veo muy improbable por el costo que esto implica. Muchos de los lectores responsabilizan al MINCIN, a la ONN, y a otros organismos responsables de la metrología y de mantener los instrumentos de pesaje calibrados, pero pienso que aunque todas las pesas tengan el sello de Apto para el uso, que ponen las entidades responsables de hacerlo, si el que utiliza la pesa no lo hace bien o se vale de algunos trucos para engañar al consumidor, tales como abrirle huecos a los discos, inclinar las balanzas en las pesas convencionales o de tarar inadecuadamente las pesas digitales estarías gastando dinero por gusto. En muchos mercados agropecuarios tienen pesas de comprobación que no siempre son utilizadas por el público, en mi caso las utilicé bastante y me dio resultado desde el punto de vista individual porque me devolvieron el dinero cobrado de más, pero realmente no se qué medida tomaron con los ladrones, si ladrones porque eso no es lucha como le llaman algunos, eso es robar, y cuando usted va a un mercado le roban de medio a un día de su salario mensual, porque los precios de cualquier productos están casi generalizados a 4 0 5 pesos la libra, con que te roben 4 onzas significa un peso y mas, y a veces no son 4 onzas. Aunque un lector criticó las unidades de medidas de mazos, jarras, vasos de helados, etc. que a menudo utilizan los vendedores, las prefiero, porque son un precio de mutuo acuerdo, si me gusta la mercancía, la pago, y no me siento engañado. Que es demasiado pagar 10 pesos por un mazo de zanahorias raquíticas, es verdad, pero ya eso es otro asunto. Soy de la opinión de que este problema no se resolverá hasta que no se tomen las medidas que la ley establece como lo dijo un lector anteriormente, y para ello el estado cree los mecanismos correspondiente para que de una forma rápida y dinámica se actúe cuando un ciudadano se sienta estafado y acuse al estafador , y no solo se le aplique el peso de la ley al tarimero, si no con el administrador o el presidente de la cooperativa no agropecuaria, para que vele que sus trabajadores o cooperativistas no le roben al pueblo. Hace casi un año me regalaron una pesa digital de gancho la cual he comprobado con las pesas de comprobación de algunos mercados con resultados satisfactorios. Al principio de utilizar esta pesa tuve discrepancias con muchos tarimeros y siempre mi pesa tuvo la razón al confrontarla con la pesa de verificación En ocasiones que no hay pesa de comprobación al no ponernos de acuerdo en el peso simplemente tengo que dejar la mercancía. También tengo la experiencia que cuando el vendedor me ve pesando la mercancía me da el peso adecuado, ejemplo el sábado pasado en la feria de playa pesé unos mangos y cuando llevé la jaba a pesar otra vendedora paso por el lado de la que me pesaría la mercancía y la toco y le hizo seña de que yo la había pesado, resultado, peso exacto Por último también somos nosotros mismos los culpable de que nos roben. Ese mismo pese unas malangas y cuando fui a pesarla el dependiente me dijo no la peses si ya tu lo hiciste y cuando le digo que pesó 3.34 libras por mi pesa digital, cogió la jaba y la puso en su balanza y me dijo eso son 4 libras, que él nunca había visto eso de 3.34, que eso para el eran 4 libras y cuando comencé a discutir entonces el mismo publico me cayó arriba para que pagara lo que él decía y me fuera con la discusión a otra parte. Que les parece? Disculpen la extensión de mi comentario

Paulo dijo:

60

1 de julio de 2014

13:36:16


Hola buenas tardes !!! Que rico hummmm.Gracias.