Un nuevo día feliz comienza
En un lejano septiembre, de cuyo año no tengo el menor reparo en acordarme, fui por primera vez a la escuela. Puedo aún revivir, sin que el tiempo lo haya mellado en absoluto, el cosquilleo curioso que experimenté entonces al sentirme rodeada de otros niños, con mi uniforme almidonado, y bajo la nueva custodia de una maestra inolvidable









