En sus alrededores hubo muchos destrozos, e incluso en sitios
emblemáticos como el Parque Céspedes y la Santa Basílica
Metropolitana Iglesia Catedral, pero el inmueble que sirvió de
morada al primer gobernador de la Isla se mantuvo imbatible ante los
fuertes vientos del ciclón.
Eduard Calás, museólogo de la institución, explicó en exclusiva
que se trata de una edificación muy sólida, con muros exteriores
construidos con sillares (bloques de piedra labrada) y en sus
interiores, horcones de madera insertados a las paredes.
En estas últimas, precisó que se utilizó la técnica conocida como
verdugada de ladrillos, más resistente y de origen árabe, mientras
su revestimiento fue con mampuesto.
Con respecto a la cubierta, indicó, es de tejas criollas y
tampoco tuvo avería, a diferencia del panorama que se observa en
toda la cabecera provincial con los techos arrasados o movidos de su
lugar.
La construcción del inmueble, comentó el especialista, se estima
ocurrió entre 1516 y 1530 para acoger a la Casa del Gobernador en la
planta alta, mientras que en la baja radicó la Casa de Contratación
y Comercio, con el horno de fundición de oro en una de sus áreas.
Apuntó que de ese inmueble no existen referencias de
destrucciones severas o serias afectaciones por devastadores
terremotos y huracanes durante siglos.
Fue el arqueólogo, restaurador de obras y especialista en Artes,
Francisco Prat, quien asumió su rescate y apertura como museo el 30
de noviembre de 1970, para mostrar la historia del mueble en Cuba
con sus ambientes domésticos, desde la llegada de los españoles
hasta finales de la etapa colonial.
En sus salas se aprecia la influencia de la arquitectura morisca
traída a América desde la metrópoli española.