CALIMETE.—
Con la garantía de disponer de toda la caña necesaria y bien cerca,
los trabajadores del central azucarero Jesús Rabí dan los toques
finales a las máquinas de su ingenio para iniciar la zafra azucarera
en el país el próximo día 20 de noviembre.
"Estamos a un 95 % de avance físico en las reparaciones y
pensamos afinar todos los pormenores para realizar el primer
ejercicio de zafra a manera de ensayo previo a la arrancada
oficial", sostuvo Ernesto Ríos, jefe de mantenimiento del central.
Es el momento adecuado para comprobar las condiciones en algunas
áreas y examinar los puntos más vulnerables de la industria,
precisó.
Dijo que, a diferencia de años anteriores, esta vez los
aseguramientos han llegado a tiempo, lo cual influyó decisivamente
en la calidad de las reparaciones. Para Evelio Piedra, secretario
del Comité del Partido, ha sido determinante de igual modo el
desempeño de los trabajadores y técnicos en general, quienes laboran
unas 12 horas diarias y muchos de los cuales sacrificaron sus
vacaciones en el mes de agosto para adelantar los trabajos.
Las acciones más exigentes en las reparaciones son la sustitución
de los martillos para preparar la caña, el cambio de los puntales
laterales de la caldera número uno y la automatización de un tacho y
de los evaporadores. También han requerido esfuerzos el montaje del
tanque de miel final y el alistamiento del cuarto molino.
Al justificar la apertura de la contienda en fecha tan temprana,
Alberto Pino, jefe del laboratorio, significó que en los análisis
efectuados la caña exhibe una notable concentración de azúcar para
la época y comentó que es preferible moler ahora con ocho puntos de
rendimiento industrial que hacerlo en el mes de mayo, con los
peligros que implica la llegada de las lluvias.
El mayor mérito del Rabí, a juicio de expertos del sector, es el
aprovechamiento de su normal potencial y su estabilidad durante toda
la contienda. En esta fábrica se hace una zafra muy tranquila,
subrayó Alberto López, directivo del área de caña, luego de destacar
que en ella trabajan 137 jóvenes, el 37 % de toda la fuerza laboral.
Las plantaciones de la gramínea que tributan a este central
promedian 73,2 toneladas por hectárea, los mejores rendimientos del
país y mucho tienen que ver con la introducción de mejoras
tecnológicas en la siembra, el cultivo, riego y la cosecha
mecanizada.
Exaltó el estado técnico del moderno parque de equipos de origen
brasileño (combinadas, camiones-rastras y tractores), pese a las
cuatro zafras ya realizadas.