El audiovisual en las fronteras del Caracol

Madeleine Sautié Rodríguez

Como un debate realmente artístico calificó el realizador y director de audiovisuales Rudy Mora la jornada que dio cierre ayer en la Sala Villena de la UNEAC a la trigésimo cuarta edición del Taller Teórico del Caracol, evento que auspicia la institución anfitriona.

El fructífero diálogo que se caracterizó por la riqueza de ideas, la variedad de puntos de vista y los criterios diferentes que protagonizaron prestigiosos profesionales del gremio —entre los que se encontraban Omar González, presidente del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) y Martha Castro, vicepresidenta del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT)— y que moderaron especialistas de la Sección de Crítica e Investigación de Medios Audiovisuales y Radio, giró en torno a los avatares estético-artísticos de la producción cinematográfica y el audiovisual, y las producciones independientes de los nuevos realizadores, contenidos estos susceptibles de renovadas y necesarias valoraciones para su buen desempeño.

Las fronteras cada vez menos visibles entre la producción de audiovisuales para el cine y la televisión —independientemente de las particularidades específicas de cada género— fueron abordadas ampliamente, así como la necesidad de emitir un mensaje en cada producto artístico y de seleccionar un tema pertinente y saber llevarlo a la pantalla.

"La presencia de telefilmes en televisión, lo cual les ha propiciado un ejercicio y un entrenamiento a muchos realizadores como Tomás Piard, Rudy Mora y Ernesto Darana, entre otros creadores y autores que tienen un estilo y una manera propia de decir, son ejemplos de una nueva mirada, de otras alternativas", explicó el realizador Charlie Medina, quien sueña, según refirió, con "una televisión donde todos podamos tributar con nuestros proyectos".

La realizadora y directora Marina Ochoa, se refirió a las trabas burocráticas y a estructuras de producción obsoletas con las que todavía pueden tropezarse los creadores y abogó por una televisión más organizada que consiga personalizar cada uno de sus canales con objetivos y diseño propios.

"A veces no tenemos los cuadros idóneos para echar adelante la estructura, nos gustaría que los realizadores estuvieran dirigiendo la TV", comentó Marta Castro; mientras la realizadora Belkis Vega se refirió a las características del documental como género: "Cada vez se sabe menos qué es un documental y aunque tenemos una Escuela de Cine, a veces no se sabe si la obra es un documental o un reportaje; si no hay conflicto y profundización de esa mirada no estamos hablando de un documental", y acotó además que en su mayoría no tratan los problemas medulares de nuestra sociedad. "El documental —explicó— debe llevarnos al debate, a polemizar, hay temas de sobra pero un documental es una mirada y hay que sustentarla".

"Hay que tener algo que decir, proponerse decir algo, hay cosas que dicen mucho y no contaron en su momento con mucha tecnología, y son arte", apuntó Mora, quien sin negar el papel del desarrollo de la tecnología a favor del audiovisual, también ampliamente debatido, apostó por la originalidad y el peso del mensaje en la creación artística.

 

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