Cuando fue despedido de la Coca Cola hace tres años, Verone
estaba desesperado por encontrar trabajo. Eventualmente halló empleo
en una tienda, cuando comenzó a notar una protuberancia en su pecho.
Desarrolló artritis y síndrome del túnel carpiano, y pronto el dolor
fue demasiado para soportarlo. Él se registró por discapacidad, pero
el gobierno federal le negó cualquier tipo de cobertura.
Así que a principios de este mes, Verone fue hasta un banco RBC
local y le dijo al cajero que él estaba robándolos por un dólar.
Dijo que quería robar el banco para ir a la cárcel y obtener
atención médica.
No quiso asustar a nadie. Le entregó al cajero una nota exigiendo
un dólar, y atención médica. "No tuve ningún temor", dijo Verone.
"Le dije al cajero que me sentaría a esperar a la policía".
Verone expresó que no es hombre de política. Pero que tiene mucho
que decir sobre el tema de asistencia médica socializada.
Sospecha que no estaría hablando a un periodista a través de una
pantalla de metal usando un traje color naranja, si esta opción
estuviese disponible en Estados Unidos. "Si usted no tiene su salud,
usted no tiene nada", dijo Verone, quien tiene grandes esperanzas
con su reciente encarcelación. Ha visto a varias enfermeras y tiene
una cita con el médico el viernes. El escenario ideal incluiría
cirugía de pie y espalda y un diagnóstico y tratamiento de la
protuberancia en su pecho, expresó.
Verone dijo a la prensa local que quisiera servir en prisión lo
suficiente para ser capaz de salir a tiempo para recibir los
beneficios del Seguro Social que pagó durante toda su vida. Dice que
no lamenta terminar tras las rejas y que no tuvo alternativa.
Entre continuar una vida con dolor y escoger la prisión, está
feliz con la decisión. "Si yo no hubiera explorado todas las
alternativas estaría sentado aquí diciendo, ‘me siento mal por
eso’", dijo Verone. "Escogí la cárcel". (Tomado de Aporrea)