La Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE) y el
gremio de empleados públicos ratificaron este jueves la convocatoria
de nuevas manifestaciones la próxima semana en protesta por las
medidas adicionales de austeridad, contempladas por el Gobierno.
Las demostraciones antigubernamentales están previstas para el 28
y 29 de este mes, incluida una huelga nacional de 24 horas, que
coincidirá con una votación en el Parlamento del impopular proyecto,
reporta Prensa Latina.
Según el llamamiento, los trabajadores griegos expresarán
nuevamente el repudio al programa de recortes, presionarán para
poner freno a los despidos y el creciente desempleo, señala la GSEE.
La organización deploró los planes de venta de empresas
estatales, la privatización de los servicios públicos, al tiempo que
reclamó respeto y aplicación de los convenios colectivos de trabajo.
Tras ganar el voto de confianza del Congreso, el primer ministro,
Giorgios Papandreuo, logró consenso en el Ejecutivo en torno al
borrador de la ley que ampara el paquete de recortes adicionales,
previsto hasta 2015 para capear la crisis presupuestaria que afecta
a la nación helena por cuestión de la deuda.
El gremio de empleados públicos acusó, por su parte, al Gobierno
y a la llamada troika (Unión Europea, FMI y Banco Central Europeo)
de seguir un camino destructivo para los trabajadores y la sociedad
griega.
No va a cambiar nada porque este plan no puede ser una solución
al problema. Es un parche en una crisis que se va a prolongar y
agravar, sostiene la federación.
Para el profesor de Economía de la Universidad de Atenas Yanis
Varoufakis el escepticismo ante el plan oficial se refleja en casi
85 por ciento de la población que rechaza las medidas de ajustes,
impuestos por la UE y el FMI a cambio de un rescate externo.
Varoufakis coincidió con otros analistas en que el gobierno de
Papandreou afronta una difícil elección entre la austeridad exigida
por la Unión Europea y acreedores foráneos o la bancarrota.
Grecia deberá implementar un segundo paquete de recortes después
del primero en 2010- para acceder a un préstamo de unos 12 mil
millones de euros, el cual supone más ahorro de los gastos
presupuestarios en 2011 y en un período hasta 2015; unido a los
ingresos previstos por la venta de activos estatales.
En medio del clima de tensiones y las divergencias políticas, el
socialista Movimiento Pan Helénico (Pasok), del primer ministro,
cree que la opción de la bancarrota es lo menos conveniente para el
país.
La diputada del Pasok Elene Panaritis dijo que la quiebra
significaría quedarnos sin dinero completamente, no seremos capaces
de pagar salarios y nos quedaríamos sin servicios públicos.
Mientras, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel
Barroso, dejó en claro esta semana que Bruselas no baraja un plan B
para Grecia, alternativo al programa de ajustes.