El líder indígena peruano Walter Aduviri emplazó hoy al gobierno
a atender la demanda de erradicar la actividad minera y petrolera de
las provincias limítrofes con Bolivia, tras revocarse una orden de
detener al dirigente, reportó Prensa Latina.
Aduviri señaló que el presidente Alan García y la primera
ministra Rosario Fernández tienen que resolver la protesta de las
comunidades aimaras fronterizas, que mantienen cerrada por una larga
huelga la principal carretera entre Bolivia y Perú.
Señaló que el gobierno tiene vigencia hasta el 28 de julio cuando
asumirá el presidente electo, Ollanta Humala-, por lo que debe
resolver la protesta que, según dijo, busca preservar de la
contaminación a la agricultura, la ganadería y el binacional lago
Titicaca.
Dijo esperar que Fernández lo reciba tras haberse superado la
crisis planteada por una operación policial lanzada el miércoles
último para detenerlo cuando salía de una entrevista en un canal de
televisión de Lima.
Aduviri se negó a acatar el arresto, con el apoyo de unos 300
aimaras llegados con él a la capital para dialogar con las
autoridades, que no los recibieron, aunque la primera ministra dijo
estar dispuesta al diálogo.
El dirigente se refugió en la televisora y permaneció allí más de
34 horas, argumentando la ilegalidad de la orden de detención y la
necesidad de evitar una reacción de los indígenas que podría tener
consecuencias trágicas.
La orden fue consecuencia de una denuncia del Ejecutivo, que le
imputa a él y a otros siete dirigentes diversos delitos por
disturbios registrados el 23 de mayo en Puno, capital de la región
del mismo nombre colindante con Bolivia.
Gestiones de parlamentarios y de la Defensoría del Pueblo
hicieron posible que las autoridades judiciales de Puno revoquen la
orden de detención, en medio de denuncias sociales y políticas que
acusan al gobierno de una conspiración para exacerbar el conflicto.
El ex primer ministro Yehude Simon manifestó ayer la sospecha de
que el gobierno saliente exacerba los conflictos o evita resolverlos
para crear una crisis social que impida el cambio de administración
o deje a su sucesor una situación inmanejable.
Aduviri remarcó que corresponde al actual gobierno resolver la
crisis aimara, que se suma a protestas similares de otras provincias
de Puno, porque conoce el problema y debe cumplir sus
responsabilidades.
El presidente electo prometió en su campaña electoral resolver
los conflictos socioambientales de Puno y otras regiones, que suman
unos 250, mediante la consulta a la opinión de las comunidades sobre
proyectos mineros y petroleros en sus tierras, lo que ha evitado a
administración saliente.