La
séptima edición del libro Diálogos con la danza, de Alicia
Alonso, llegó a los lectores durante un acto efectuado en la sede
del Museo Nacional de la Danza, en la capital cubana.
Compilado
por el escritor e investigador Pedro Simón, director de la
institución, y bajo el cuidado de Ángel Luis Fernández por la
Editorial Letras Cubanas, el volumen recoge entrevistas,
valoraciones, opiniones y reflexiones de la prima ballerina assoluta
sobre sus experiencias en el arte.
El novelista y crítico Rogelio Riverón, director de la editorial,
observó cómo el volumen tiene la virtud de reflejar ideas
imprescindibles para conocer el pensamiento estético de la fundadora
de la Escuela Cubana de Ballet.
Al valorar el contenido del libro, el periodista y crítico Pedro
de la Hoz subrayó cómo el hilo conductor de Diálogos con la danza
responde a una tradición de la cultura latinoamericana: pensar desde
y junto a la experiencia. Si en los países anglosajones y latinos
europeos, desde la irrupción de la Modernidad y bajo el peso de la
herencia tomista, ha sido frecuente la sistematización del
pensamiento mediante tratados, monografías y ensayos, la mayor parte
de las veces a partir de presupuestos teóricos apriorísticos y
totalizadores, en nuestras tierras se ha fomentado un ejercicio
intelectual en el que las contingencias de la realidad y los
avatares de la práctica histórica concreta ha dado lugar a un cuerpo
de observaciones, reflexiones e ideas que una vez formuladas vuelven
a confrontarse con el pulso de la vida.
En otro momento dijo: "Alicia bailó Giselle, recreó
Giselle, se convirtió en la Giselle y al mismo tiempo
pensó Giselle. Supo, vio y comprobó cómo el temperamento
latino marcaba una diferencia en la escena, y se dio a la tarea de
reflexionar y conceptualizar las esencias de esa otra gestualidad,
de ese otro tempo, de esa otra manera de visualizar y
transformar la técnica de las escuelas europeas".
Pedro Simón se refirió al proceso de creación del libro, y reveló
cómo Alicia, en más de una ocasión, enmendó párrafos, corrigió
textos y reformuló conceptos. También consideró que buena parte de
las páginas pueden leerse como las memorias que Alicia no ha querido
escribir.
"Yo solo he querido que mi pueblo entienda cada vez más el arte
de la danza, sus orígenes, sus aspectos fundamentales, y lo disfrute
como lo hace hoy. Un pueblo queriente, orgulloso de saber que cuenta
con una de las compañías más prestigiosas en la interpretación de
los clásicos. Sin este pueblo, sin este país, no hubiera sido
posible", afirmó Alicia.
Al final del acto, Kenia Serrano, presidenta del Instituto Cubano
de Amistad con los Pueblos (ICAP), a propósito del aniversario 50 de
esa institución, agradeció a Alicia su ingente e imprescindible
labor como promotora de solidaridad hacia la Revolución cubana y
como legítima embajadora de nuestra cultura.