"Yo soy hasta algo innovador. Hago zapatillas y otros muchos
aditamentos de goma para los carros. Pero, qué va, me gusta más este
mundo de matas y animales."
En apenas siete años, Félix convirtió la parcela alrededor de su
vivienda en un verdadero jardín, donde se disputan espacio y crecen
vigorosos pequeños sembrados de café, fruta bomba, plátano, naranja,
caña, coco, mango, boniato, yuca, hortalizas y plantas medicinales.
"Aquí solo había plantas de aroma, San Carlos y una vieja
guásima. Hasta un pozo de brocal tuve que hacer. Lo importante es
avanzar, paso a paso, con el sudor y el sacrificio diario. Buscar
cada día nuevos progresos con la siembra intercalada y estar atento
para ver si esto o aquello resulta o no."
Todo parece indicar que, en efecto, el enorme esfuerzo realizado
ha rendido frutos: el patio integral La Esperanza, perteneciente a
la Cooperativa de Créditos y Servicios Calixto García, mereció en
fecha reciente la condición de candidato a referencia nacional en la
agricultura urbana.
"Hace poco se me entregó una caballería de tierra en usufructo y
ya la estoy limpiando para sembrar una parte con árboles maderables
y dedicar la otra a la cría de animales, incluida la ceba de toros.
Lo principal es saber que uno trabaja para que la sociedad avance y
que, con el aporte de todos, podemos contribuir a mejorar la
alimentación del pueblo."
Félix confiesa que no tiene hora para empezar ni para terminar en
el campo, donde él, su esposa y el buey Palomo conforman un
excelente equipo para los trajines agrícolas.
Hombre de pocas palabras, Félix prefiere mejor que hablen los
hechos: "A estas alturas ya logramos el sustento familiar y
aportamos pequeñas producciones al comedor de los ancianos y a la
escuela de la comunidad Batalla de Guisa. Todavía esto no es el
paraíso que sueño. Dentro de un año o dos, los invito a que pasen
por aquí para que aprecien el cambio. Allá quienes solo critican sin
hacer nada."