Sueño con un paraíso

Miguel Febles Hernández

JIMAGUAYÚ, Camagüey.— Dicen por estos parajes que hay pocos hombres como Félix Marrero Serrano para el duro trabajo de la tierra, quienes son ajenos por completo al hecho cierto de que su verdadera profesión es la de mecánico automotor.

Foto: Otilio Rivero DelgadoFélix, su esposa y Palomo han conformado un excelente equipo para los trajines agrícolas.

"Yo soy hasta algo innovador. Hago zapatillas y otros muchos aditamentos de goma para los carros. Pero, qué va, me gusta más este mundo de matas y animales."

En apenas siete años, Félix convirtió la parcela alrededor de su vivienda en un verdadero jardín, donde se disputan espacio y crecen vigorosos pequeños sembrados de café, fruta bomba, plátano, naranja, caña, coco, mango, boniato, yuca, hortalizas y plantas medicinales.

"Aquí solo había plantas de aroma, San Carlos y una vieja guásima. Hasta un pozo de brocal tuve que hacer. Lo importante es avanzar, paso a paso, con el sudor y el sacrificio diario. Buscar cada día nuevos progresos con la siembra intercalada y estar atento para ver si esto o aquello resulta o no."

Todo parece indicar que, en efecto, el enorme esfuerzo realizado ha rendido frutos: el patio integral La Esperanza, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Calixto García, mereció en fecha reciente la condición de candidato a referencia nacional en la agricultura urbana.

"Hace poco se me entregó una caballería de tierra en usufructo y ya la estoy limpiando para sembrar una parte con árboles maderables y dedicar la otra a la cría de animales, incluida la ceba de toros. Lo principal es saber que uno trabaja para que la sociedad avance y que, con el aporte de todos, podemos contribuir a mejorar la alimentación del pueblo."

Félix confiesa que no tiene hora para empezar ni para terminar en el campo, donde él, su esposa y el buey Palomo conforman un excelente equipo para los trajines agrícolas.

Hombre de pocas palabras, Félix prefiere mejor que hablen los hechos: "A estas alturas ya logramos el sustento familiar y aportamos pequeñas producciones al comedor de los ancianos y a la escuela de la comunidad Batalla de Guisa. Todavía esto no es el paraíso que sueño. Dentro de un año o dos, los invito a que pasen por aquí para que aprecien el cambio. Allá quienes solo critican sin hacer nada."

 

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