Salpicados por una intermitente llovizna, que terminó por aguar
el espectáculo, músicos y bailarines de Cuba recibieron un baño
espontáneo de multitud durante una actuación al aire libre dentro de
las Jornadas Musicales de Cartago.
La acera frontal del Teatro Municipal de Túnez, en uno de los
puntos más atractivos y concurridos de la afrancesada Avenida Habib
Bourguiba, fue testigo de una presentación tan fugaz como impactante
para transeúntes y admiradores de la tradición artística cubana,
reporta Prensa Latina.
La actuación se coordinó por la embajada de Cuba y el Consejo
Nacional de la Cultura como parte del programa del festival ahora
llamado jornadas- musical de Cartago, que patrocina el jefe de
Estado tunecino, Zine El Abidine Ben Ali.
Amén de la calidad sonora del trío Dinoh y la rítmica coreografía
de los bailarines del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba, el
público aglomerado en el lugar recompensó con aplausos y
exclamaciones reconfortantes el desafío de los artistas a la
llovizna, el frío y el escenario resbaladizo.
La calle se nutrió de gente ávida de una música que hizo más
lenta la circulación vial y provocó tumulto en la acera por tratarse
de una hora de salida de personal de los centros laborales y el
momento de más concurrencia en los numerosos cafés que dan vida al
centro de la capital de Túnez.
Los integrantes de la delegación cultural de la isla caribeña,
algunos incluso aquejados de estados gripales debido a las bajas
temperaturas, pisaron literalmente sobre mojado, pero regalando una
cadenciosa algarabía que rompió con los cánones rutinarios de este
país islámico.
Junto a las maniobras sobre el improvisado escenario callejero,
las tres parejas de baile también quebraron moldes por su
vestimenta, los hombres con pantalones rojos y guayaberas blancas, y
las damas con vestidos de rumbera de ese mismo color, ante un
auditorio con indumentaria invernal y oscura.
Entre el público hubo quien ya estaba familiarizado con esas
sonoridades, pero muchos se admiraban de que fueran cubanos venidos
de Cuba y aprovecharon para ensayar o tratar de imitar el baile de
casino, mientras otros acompañaban con palmadas los acordes de Saoco
y Babalú Ayé.
Apenas hubo tiempo para esas dos interpretaciones musicales y una
coreografía, pero lo que motivó lamentos comprensibles de los
espectadores, significó descanso para policías que contenían a
espectadores, y despeje inmediato del tráfico vial, cuando siguieron
la marcha curiosos conductores.