La comunidad científica cubana exhortó a sus colegas de otros
países a tratar de impedir el uso de tecnologías de avanzada por
grupos de poder económico con fines guerreristas.
Los científicos deben estar preparados para ser consecuentes con
sus ideas y combatir la utilización de armamentos sofisticados y
destructivos que ponen en peligro la existencia de la humanidad,
dijo a la AIN Ismael Clark Arxer, presidente de la Academia de
Ciencias de Cuba (ACC).
Afirmó que la amenaza actual de un conflicto nuclear tiene que
ver con la gran contradicción entre la utilización del conocimiento
científico, que constituye una propiedad colectiva de la humanidad,
y su empleo en la devastación del Planeta.
Uno de los grandes retos de la humanidad es si el conocimiento
debe ser un patrimonio común, como históricamente se concibió, o si
va a prevalecer el camino de la privatización a ultranza y su
utilización con objetivos estrictamente lucrativos, denunció.
Precisó que es inadmisible una concepción de ese tipo que
intentan imponer al mundo las grandes transnacionales que dominan el
mundo y pretenden gobernar también las ciencias y el curso de los
acontecimientos científicos.
Lamentó que eso ocurriera, después de que la humanidad acumuló
capacidad de raciocinio, adquirió, en coordinación con la
naturaleza, lo que hoy llamamos el conocimiento científico, y el
surgimiento de sus patrones de intercambio y desarrollo compartido.
A lo largo de los años, recordó Clark Arxer, la comunidad
científica internacional atesoró sabiduría, "pero sería un gran
contrasentido que esa historia terminara abruptamente e incluso la
especie se viera amenazada por una devastación pavorosa por el
empleo de armas nucleares".
Ratificó el experto que la opinión pública debe buscar una
participación más activa y consciente en aras de prevenir estos dos
grandes peligros que están a las puertas, tanto el de la guerra
nuclear y sus efectos, como el propio desarrollo inexorable del
deterioro del ambiente.
En un futuro no muy lejano se harían insostenibles las
condiciones de vida en la Tierra como consecuencia de la guerra,
concluyó el presidente de la Academia de Ciencias de Cuba.