A pesar de haber transcurrido 75 años, la geografía del lugar no
ha sufrido muchos cambios. Continúa siendo una zona donde predomina
la vegetación costera. Un sitio donde por su cercanía al mar corre
una brisa fresca especialmente en los días de calor.
Con la intención de trasladarse hacia México y organizar allí una
expedición para desembarcar y comenzar la lucha armada en la región
oriental de la Isla, Guiteras y otros seguidores escogieron el
fortín de El Morrillo para levantar velas a bordo del yate Amalia.
Precisamente el día 8 de mayo de 1935, fecha señalada para la
salida y como consecuencia de una delación, fueron cercados por
fuerzas del ejército y en desigual combate cayeron él y el ex
coronel sandinista Carlos Aponte, militante comunista venezolano. El
resto de los integrantes fue apresado en diversos sitios, no muy
lejos de aquel paraje.
Señala Dianerys que el entierro se realizó aquel mismo día 8 de
mayo en horas de la noche y fueron sepultados en la necrópolis de
San Carlos y San Severino, en Matanzas, en el panteón de la familia
Guiteras. La tiranía impidió la celebración de la ceremonia fúnebre.
"La luz que emanaba, aún, de aquel cuerpo sin vida hacía temblar al
tirano", indica.
Rememora que después de dos años de reposo en el cementerio
matancero los restos fueron sustraídos por un amigo de Guiteras,
José María García, con el afán de evitar una posible profanación por
parte de sus asesinos. Guardados en dos cajas de zinc galvanizado
estuvieron por más de 30 años en el sótano de una casa situada en el
barrio de Pogolotti, en el municipio de Marianao. En 1975 los restos
mortales de los dos revolucionaros fueron trasladados a la sala
Túmulo del Museo Memorial, su última morada.
Aunque ya no quedan muchas personas que lo hayan conocido bien,
que puedan decir a ciencia cierta cómo era Guiteras, están su
pensamiento y sus ideas que permiten entender e incluso vislumbrar,
dice Dianerys, a un hombre con una gran sensibilidad y que sintió
verdadero amor por su Patria.
Comenta que pese a su corta edad, solo 29 años al morir, fue
capaz de concebir un programa revolucionario y fundar una
organización en la difícil década del 30. Un joven de ideas de
avanzada que se rebeló contra el envilecimiento oficial y el drama
de su país. Por eso no es extraño que un hombre así haya sacrificado
su vida por la misma causa que otros muchos en largos años de lucha.
Según consta en la historia Antonio Guiteras ocupó la Secretaría
de Gobernación en el llamado Gobierno de los 100 días, que encabezó
Ramón Grau San Martín en calidad de presidente; una pentarquía
patrocinada por los intereses yankis para detentar el poder tras la
caída del dictador Gerardo Machado el 12 de agosto de 1933.
Gracias a la actitud y acción de Antonio Guiteras, dicho gobierno
aprobó importantes medidas entre las cuales aparecía la creación de
la Secretaría del Trabajo, el establecimiento de salarios fijos, la
aplicación de la jornada de ocho horas y la legalización de los
sindicatos.
Precisamente por sus ideas revolucionarias se vio obligado a
abandonar el cargo y pasar a la clandestinidad, al frente de la
organización que denominó Joven Cuba.
Con la caída de Antonio Guiteras culminó el proceso
revolucionario de 1923 a 1935. Con su muerte "fue decapitado el
pueblo cubano" y finalizó la Revolución del 30. Veintiocho años y
dos meses después, al amanecer del 26 de julio de 1953 la Revolución
Cubana reinició su marcha gloriosa, camino de la victoria.
En 1961, en el aniversario 26 de la caída de Guiteras, el
Comandante Ernesto Che Guevara exaltó su pensamiento político y la
profunda convicción antimperialista. Manifestó que nada mejor que la
obra de la Revolución para rendirle tributo. "Porque somos también
lo que quería Guiteras, somos el ejemplo que él soñó para la América
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