Cecilia Rosabal Octamendi reside con su familia en una nueva
vivienda desde principios de abril. Cuando a esta maestra de la
Escuela Vocacional José Martí, de Holguín, le entregaron la llave
del apartamento, estuvo a punto de llorar; sin embargo, no se lo
permitió. Ya lo había hecho, pero a causa de la angustia, cuando el
huracán Ike, en septiembre del 2008, arrojó sobre su humilde casa
dos árboles, destruyéndola completamente.
"Esto —dijo— es un palacio comparado con la casita que perdí.
Allá tenía un cuarto en el que vivíamos cuatro adultos y un niño,
mientras que mi hijo menor dormía en la sala. Ahora tengo tres
habitaciones para dormir, sala, cocina-comedor, baño, patio de
desahogo y balcón.
"Tan pronto sucedió aquella desgracia, el delegado de la
circunscripción, los trabajadores sociales y las autoridades del
gobierno municipal nos dieron mucho aliento y la seguridad de que
recibiríamos ayuda, aunque siempre explicaban que no debíamos
desesperarnos, porque había muchos casos iguales por resolver. ¡Y
qué mejor prueba que esta, para demostrar que no nos dejaron solos
ni abandonados!"
Afirmaciones similares hizo Acacia del Carmen López Gallardo,
jubilada del sector de Educación. Su hija, Ismaris Mejías López,
maestra de la escuela primaria Dalkis Sánchez, expresó: "Nada mejor
nos pudo suceder. Ni en veinte años habríamos construido con
nuestros recursos una vivienda tan linda y cómoda, que se puede
pagar a plazos".
Las viviendas que disfrutan ambas familias son parte de tres
edificios, con ocho apartamentos cada uno, construidos en el reparto
San Field para afectados por el huracán Ike en el municipio de
Holguín, donde el meteoro provocó cuantiosos estragos en la
vivienda. Ahora, 97 personas comienzan a echar raíces aquí y
recobran la felicidad que un día vieron quebrada.
En este asentamiento se construirán 100 apartamentos más para
personas afectadas severamente por el arrasador huracán, informó
Jesús López Fernández, perteneciente a la Empresa de Proyectos
Vértice, responsable de la administración de la obra y de la
ejecución del presupuesto asignado.
"Estamos empleando el sistema Gran Panel Holguín, que asegura un
rápido montaje, pero lo más importante es el control riguroso que
mantenemos sobre la calidad del trabajo y los plazos de entrega de
los edificios y los demás objetos en construcción. En cuanto a los
costos, la lucha es por no excedernos. Debemos construir rápido,
pero con eficiencia", puntualizó.
De acuerdo con el ingeniero eléctrico Alexander Ceregido Reyes,
jefe de obra de la Empresa, los apartamentos recién entregados a las
víctimas del Ike son parte del proyecto que convertirá al
asentamiento de San Field en uno de los más amplios e integrales del
municipio de Holguín, el cual, una vez terminado, abarcará 17
manzanas, con 900 viviendas para unos 6 000 habitantes.