Sin implementos no hay agricultura

FREDDY PÉREZ CABRERA

Para cultivar la tierra en la actualidad, muchos de los nuevos tenedores de fincas deben acudir a un familiar o amigo cercano a fin de poder surcar, sembrar o desmontar el marabú. Carecen de los utensilios necesarios. Incluso en el sector estatal se hace sentir la escasez de carretas, tanques y máquinas cultivadoras, entre las necesidades más apremiantes.

Fotos del autorParte de la familia de implementos creados por la Empresa de Talleres de la Agricultura.

La entrega masiva de tierras a través del Decreto Ley 259 trajo consigo la incorporación de miles de personas a la producción de alimentos, en sus diferentes formas. Tal realidad ha puesto sobre el tapete la necesidad de fomentar la creación de implementos agrícolas, con recursos propios, como una solución que permita impulsar la tarea con más fuerza en los próximos años.

Ante tal disyuntiva, comienzan a cobrar vida algunos intentos loables, como los que tienen lugar en la Empresa de Talleres Agropecuarios de Villa Clara, de cuyas fábricas salen ya algunos equipos que contribuyen a atenuar un tanto el déficit de arados, medios de transporte, gradas, sembradoras y otras producciones de antaño.

El campesino Alejandro Gómez, de la CCS Orlando Hernández, aledaña a la Empresa de Cultivos Varios, Valle del Yabú, resultó uno de los primeros beneficiados en la provincia con un arado, el cual adquirió recientemente en una feria agropecuaria realizada en el municipio de Santa Clara.

Fotos del autorDel taller Antonio Maceo salen muchos de los implementos empleados en la agricultura villaclareña.

"Estoy contento porque un guajiro sin herramientas agrícolas es como un pescador sin pita: no puede hacer nada. Un día tú puedes pedir prestada una grada o un arado a un amigo, pero eso molesta porque él también los necesita; lo ideal es que cada cual tenga lo suyo, a fin de poder utilizarlo cuando se quiera", asegura Alejandro.

Ahora tengo tres arados, un Giracusa, uno criollo y un espolón, más la grada, y con esto, además de la yunta de bueyes y la carreta, puedo atender mejor la finca. Aquí tengo malanga, yuca, frijoles, guayaba, boniato, plátano, entre otros cultivos; y ya no queda en pie ni una mata de marabú, todo esto por la constancia en el trabajo y el empleo de los instrumentos necesarios. Pero conozco a muchos campesinos que quisieran comprar un arado u otras cosas y no pueden, a pesar de tener el dinero.

INSUFICIENTE AÚN, PERO DESPEGUE AL FIN

Cierto que los utensilios creados por las empresas especializadas de la Agricultura aún no alcanzan para todos, pero resulta meritorio el esfuerzo que se realiza para rescatar estas y otras producciones, tanto las destinadas al sector estatal como al cooperativo y privado, de modo que la mayoría pueda disponer de las herramientas necesarias para cultivar la tierra o trasladar las cosechas.

Según el criterio de José Manuel González, director de la Empresa de Talleres Agropecuarios en Villa Clara, de haber tenido las materias primas imprescindibles, en especial los laminados, que se importan, estarían en condiciones de triplicar la producción actual, no obstante, como es conocido, en la presente coyuntura económica no es posible resolver este problema a corto plazo. De ahí la urgencia por buscar y aplicar soluciones locales siempre que sea posible.

Hoy trabajamos por pedidos de las diferentes ramas de la agricultura como cultivos varios, ganadería, la avícola, porcina y otras, quienes ponen el financiamiento, comenta.

Entre las principales producciones destinadas al sector estatal, menciona el arado de tres discos, diseñado para ser tirado por un tractor; los transportadores de parle donde se carga el tomate, la naranja y otros frutos; la carreta platanera, utilizada en diversas funciones; la sembradora de grano mecanizada, además del fertilizador surcador de la papa.

Asimismo, han elaborado una serie de implementos de tracción animal de los más utilizados por los campesinos, como la grada de pincho, el arado, al cual se le puede adicionar una aleta a fin de que sirva para arar, surcar y aporcar, además de la carreta de bueyes.

Según el ingeniero Elio Hernández Mendiola, comercial de la empresa, el producto insignia de la entidad es el arado de tres discos ETA 3D, muy útil en la roturación de la tierra, sobre todo, en las empresas de cultivos varios.

También fabrican, remolques, jaulas para el traslado de ganado, surcadores fertilizadores, gradas de pincho y sembradoras de grano manual.

Hasta la fecha ya han construido 120 arados de tracción animal y está prevista la terminación en los próximos días de otros 220 de tres discos. De igual forma, tienen solicitudes de crear una serie de implementos destinados al desarrollo de la agricultura suburbana, como el cultivador de tres órganos, que puede ser empleado en varias funciones.

Dos talleres asumen estas producciones en el territorio, el Luis Arcos Bergnes, de Placetas, encargado de fabricar los arados, aunque también incursiona en otros productos, y el Antonio Maceo, de Santa Clara, dedicado a reparar y construir carretas, así como otros implementos que llevan más pailería y soldaduras.

Otras elaboraciones de la empresa son las silocosechadoras, empleadas en procesar el forraje para alimentar la masa ganadera, además clavos, herraduras, tanques para transportar y almacenar mieles, entre las producciones más significativas.

Hombres de acero

Hermenegildo Conrado Chávez constituye un símbolo de lo que son los hombres del taller Antonio Maceo, perteneciente a la Empresa de Talleres Agropecuarios de Villa Clara.

En medio del ensordecedor bullicio, provocado por el martilleo, el corte de las láminas en la cizalla o la chispa emanada de la fusión eléctrica, el recio soldador hace un alto en su trabajo para compartir la satisfacción por la labor realizada.

Tras subirse la careta que protege sus ojos del arco eléctrico, de sus labios brota una frase que resume su sentir: "este trabajo es muy duro, pero hay que hacerlo, porque de nosotros también depende que la producción de alimentos salga adelante".

Mientras seca el sudor de su frente indica con el dedo índice hacia el patio de la entidad y dice: "¿usted ve esos carretones de bueyes, las sembradoras, las cultivadoras, aquellas carretas plataneras, el trailer? Pues todos esos implementos pasaron por estas manos."

Como Hermenegildo son los 80 hombres y mujeres que laboran en el taller Antonio Maceo, obreros sencillos que cada día se esfuerzan porque la agricultura cubana salga adelante.

 

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